Entrevistamos a la alianza argentina de organizaciones por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito: «Estamos convencidas de que la octava será la vencida, y que tendremos aborto legal, seguro y gratuito en la República Argentina»

Por Daniel Seixo

En Nueva Revolución entrevistamos a Agostina C. Felice, militante feminista de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, con ella charlamos acerca del pulso actual de este movimiento feminista y de la realidad del debate político y social acerca de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en Argentina.

¿Cómo es la situación actual en el debate acerca de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo en Argentina?

Este 28 de mayo, en el marco del Día de Acción por la Salud de las Mujeres presentamos por octava vez nuestro proyecto de Interrupción Legal del Embarazo (al cual puede acceder ingresando en nuestro sitio web  http://www.abortolegal.com.ar/ ) el cual fue trabajado por una Comisión Redactora, al interior de la Campaña, discutido en todos los territorios del país, y finalizada su redacción en una multitudinaria Plenaria Nacional, que anualmente hacemos, pero esta tenía como finalidad especifica dar cierre a la letra de nuestro Proyecto y fijar fecha de su presentación. Esta presentación, como cualquier otra -por eso es la octava- pierde estado parlamentario a los dos años. Estamos convencidas de que la octava será la vencida, y que tendremos aborto legal, seguro y gratuito en la República Argentina, y saldaremos esta deuda histórica que la democracia tiene con nosotras.

¿Cómo surge la lucha de los pañuelos verdes?

La Campaña tuvo un antecedente que fue la Comisión por el Derecho al Aborto, muchas de nuestras «históricas», compañeras referentas, la integraban. La Campaña surge al calor de los Encuentros Nacionales de Mujeres, específicamente en el de Mendoza en 2004, y tuvo inicio el 28 de mayo de 2005. En el Encuentro de Rosario en 2005 se afianzó y fue el primer encuentro en que ya existía la Campaña como tal. El símbolo data de aquel tiempo, al igual que la consigna. La inteligencia política de las compañeras de optar por un ícono de los derechos humanos, como lo es el pañuelo, elegir un color que estaba «disponible» en las insignias Argentinas, y una consigna que -lamentablemente- 14 años después tiene plena vigencia: Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir.

¿Se puede reflexionar acerca del aborto, sin hacerlo previamente acerca del patriarcado, la sexualidad o la maternidad?

Creo que no. Pero no se que viene primero. Indudablemente son debates inescindibles. Detrás del debate del aborto se esconde la maternidad obligatoria, un mandato, un «deber ser» patriarcal. Ahí rápidamente, antes -o en la vida de muchas incluso después- aparece el goce, el placer, la posibilidad de que las mujeres, y lxs sujetxs oprimidxs por el patriarcado nos permitamos, para empezar, una sexualidad despojada de toda violencia y donde podamos ejercer un consentimiento pleno (quizás algún varón lee estas palabras y piensa «que redundancia» pero basta escuchar nuestros relatos, preguntarle a mujeres cercanas, para conocer historias recurrentes de quienes repasan una tras otra -quizás años después y con las gafas del feminismo que todo nos lo hace pensar y problematizar- la cantidad de veces que tuvieron relaciones sexuales no consentidas, incluso con parejas). Pero también queremos poder disfrutar una sexualidad del placer, del goce sin que eso nos haga merecedoras de insultos, agresiones o como muchos medios de comunicación hacen: justificadora de la violación o la muerte. Recuerdo un titular de Diario Veloz que decía: «Miley Cyrus la escuela para las futuras Melina Romero». Melina era una adolescente que la violaron entre varios hombres y la mataron a la salida de un boliche. No fueron pocos los medios que se encargaron de hacernos saber que no le gustaba estudiar, y que le midieron el largo de la pollera. Si, incluso a una menor de edad, que esta protegida por la vulnerabilidad de caracteriza -en el derecho internacional de los DD.HH.- a niñes y adolescentes.

Con la legalización se saldará una deuda histórica que la democracia tiene con quienes tenemos capacidad de gestar

Unos de sus lemas es «educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir», ¿consideran que alguna de estas facetas ha mejorado en la última década en Argentina?

Esta es nuestra consigna como Campaña, «el triple lema», que se lee en nuestro pañuelo y proviene desde sus orígenes, al igual que el símbolo. Me parece interesante destacar que se trata de una consigna integral, no es una enumeración con orden de prelación, sino que es integral, es decir: queremos y militamos por estas 3 profundas y esenciales máximas en simultaneo. Nos damos las estrategias políticas para avanzar al unísino con las 3.

Considero que en la última década se ha avanzado en todos los aspectos, aunque en los últimos 4 años y a partir de la actual gestión de gobierno -Cambiemos- hemos visto un retiro del Estado en estas políticas. Quizás lo último más claro que observamos y valió nuestro repudio fue la negativa a la actualización del Protocolo, algo que era bastante elemental. Un protocolo es una guía de practicas, la actualización era una mejora a esa guía, y para los abortos que son legales hace casi 100 años en nuestra legislación. Pero también podría referirme a una de las primeras medidas en detrimento de avanzar en nuestro lema: en los primeros despidos que llevó adelante el gobierno saliente fue a las capacitadoras de la ESI, esas personas encargadas de formar a otras docentes para la correcta implementación de la ley. Y si de traer el ejemplo más burdo se tratase: nos dejaron sin ministerio de salud, con el recorte presupuestario que supone semejante decisión política. Así y todo; fruto de la organización y de la concientización social en la temática hemos avanzado.

¿Resulta sencillo acceder a métodos anticonceptivos por el conjunto de la población en Argentina?

Para el conjunto, y en la actualidad: no. Hay mucha disparidad en el acceso dependiendo las provincias e incluso las localidades al interior de cada provincia (al suministro gratuito y obligatorio me refiero). En cuanto a la compra, la disparidad es aún mayor, ya que la desigualdad social (tanto económica como de acceso a la información) es proporcional a la posibilidad de acceder. Cuando no se puede comer, menos se va a gastar -si se me permite la delicadeza- en coger (expresión equivalente a tener relaciones sexuales en Argentina) y si ni siquiera existe la información sobre la importancia de la utilización de los métodos, menos.

¿Supone la persecución del aborto una extensión del autoritarismo social sobre el cuerpo y la sexualidad de la mujer?

Indudablemente. A mi me gusta decir, no solo porque me guste sino porque políticamente leo que así fue, que el Senado (la cámara de senadores en el Congreso de la Nación) cuando nos negó el año pasado la aprobación de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embrazo, no solo nos dijo que no al derecho a abortar voluntariamente. Sino que nos dijo que no al enorme fenómeno social, político y de democracia participativa que pusimos en jaque (democracia participativa lo pienso en términos de Álvaro García Linera, esta idea de que la democracia no es ir a votar cada 2, 4 o 5 años, sino, que es estar en las calles, en las plazas, debatir políticamente, estar atentas a las decisiones que toman quienes han sido electxs para representarnos, etc). El senado nos dijo que no al profundo empoderamiento colectivo que generamos, único en la historia de nuestro país. Estuvimos en la calle durante todo el año con los famosos «martes verdes», hicimos dos vigilias con millones de personas movilizadas (el 13J y el 8A), expusieron más de 100 compañeres de la Campaña ante la Cámara de Diputados en plenario de comisiones. Estuvimos en los medios y en las redes. Estuvimos en todos lados. Nunca se vio tanta cantidad de personas movilizadas en las calles de nuestro país en exigencia de un derecho (si ha habido gigantescas movilizaciones populares en resistencia a un recorte de derechos, o todos los 24 de marzo las marchas son históricas y gigantescas) pero exigiendo un derecho, nadie me supo precisar otro momento en la historia en que así haya sido, con las características de democracia participativa. Pero -menos que menos- con la presencia y el protagonismo del movimiento de mujeres, lesbianas, travestis, trans, bisexuales y no binaries, y del movimiento feminista. No podían permitirnos ganar esa disputa de poder.

Lo personal es político; y lo político es colectivo. Quisieron adoctrinarnos individual y colectivamente. Seguir violentando el cuerpo de cada una, y el cuerpo social.

¿Cómo es la educación sexual y afectiva en Argentina?

La Ley de Educación Sexual Integral (ESI) es una valiosa herramienta jurídica que data de 2006, fecha de su promulgación. Como toda legislación en tanto no se le asigne la partida presupuestaria correspondiente su aplicación es imposible. Eso responde a una decisión política, que se perpetua de un tiempo a esta parte. Al interior de la Campaña también nos organizamos para bregar por su cumplimiento. La Red de Docentes por el Derecho al Aborto, son compañeras que justamente se organizan para la efectiva implementación de la ley. Por ejemplo generando insumos que, tal como dicta la ley nacional, sirvan para aquellas docentes que desean cumplir la ley pero desconocen como o su contenido.

En la actualidad, el aborto solo se considera «no punible» en los casos de violación o de peligro para la salud o la vida de la mujer, ¿se respetan en Argentina esos mínimos? 

Lamentablemente no. A pesar de tratarse de una legislación nacional obligatoria (por preveerse las causales en el Código Penal de la Nación) y haber sido ratificada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en 2012 mediante el fallo FAL aún hoy el acceso no se encuentra garantizado en todo el territorio nacional. Para poner un ejemplo: los protocolos en ILE han sido dictados tomando los criterios de FAL en 8 provincias, pero hay otras 9 que no tienen protocolo, y 8 que si tienen, pero han dictado protocolos con restricciones no previstas, ni la legislación penal ni en fallo de la Corte, por ejemplo fijando un número de semanas de gestación. Así y todo la existencia del Protocolo no garantiza en la realidad la practica. A su vez, hay territorios donde el acceso es amplio y cotidiano: en Cuidad de Buenos Aires todos los CESAC (centros de salud) garantizan ILE. Se llegó a esto luego de litigar y que judicialmente se suspendiesen los requisitos arbitrarios que contenía el protocolo local.

La religión de una parte de la población no puede gobernar a la totalidad

¿Pueden los médicos ser encarcelados en Argentina si practicasen abortos fuera de los escasos supuestos tipificados como legales?

Así lo prevé el Código Penal, pero no sucede. En lo concreto no hay médicos perseguidos por practicar abortos. Los antiderechos han intentado perseguir penalmente a una médica que le practicó una ILE a una adolescente en situación de vulnerabilidad que luego falleció por otras razones (tal y como indicó su autopsia). No pretendían responsabilizarla de la realización del aborto (que era una ILE, ya que encuadraba en las causales) sino del fallecimiento.

Si amerita decir que el fructífero negocio económico de quienes realizan abortos clandestinos en sus clínicas privadas goza de total protección, pues no existe ningún caso de grandes clínicas denunciadas, esos médicos que en la clínica privada cobran por debajo de la mesa cifras siderales y luego en el hospital público se declaran objetores de conciencia y presionan a las/los médicos por debajo de su jerarquía para que también nieguen derechos. Esa hipocresía de la que solemos hablar…

De todas maneras es oportuno alcarar que la «causal salud» es una causal amplia. La Argentina adhiere a la definición de salud integral de la OMS: «estado de completo bienestar físico, mental y social y no solamente la ausencia de afecciones y enfermedades» (cito textual) en el marco de esa definición es que lxs profesionales de la salud garantizan ILE y acompañan las decisiones de las mujeres y personas con capacidad de gestar.

¿Conservan la esperanza pese a los múltiples varapalos políticos?

Luchar y militar con esperanza y alegría, siempre. Son las diputades y diputados senadoras y senadores quienes tienen la responsabilidad política de decidir si van a seguir ignorando una demanda social con una enorme legitimidad, del movimiento político y con consenso social para ser ley a costa de coartar nuestra libertad, autonomía. Si van a pensar sobre sus hombros las muertes por abortos inseguros que se siguen produciendo en nuestro país.

 ¿Han recibido apoyo de los medios de comunicación?

Ha sido fundamental el rol de las periodistas feministas; su cobertura dentro de la Cámara de Diputadxs e incluso en la Cámara de Senadores cuando se les obturó la posibilidad de trabajar. Es una alianza estratégica muy importante.

Respecto de los medios de comunicación nosotras apelamos, por la trayectoria política, estos 14 años de construcción, y la importancia que la Campaña tiene, a que nos convoquen a nosotras al momento de hablar sobre aborto. En general sucede, pero seguimos interpelándoles para que así sea. Al principio costó esfuerzo circularles los argumentos, cuando este debate se empezó a ver en las pantallas en el verano de 2018 se abordaba desde un desconocimento peligroso, pero al poco tiempo -quienes tuvieron la voluntad de hacerlo- empezaron a abordar con responsabilidad esta problemática social grave y entender que estábamos, y estamos, hablado de derechos.

¿Cuáles son los próximos movimientos de su colectivo?
¡Muchísimos! Pero quizás lo más importante que tenemos en agenda, próximamente, es nuestra Plenaria Nacional. Nos encontramos compañeras y compañerxs de todo el país y de todas las redes (de cátedras, docentes, socorristas y de profesionales de la salud) para discutir estrategias y organizar el año que se vendrá. Estamos convencidas que vamos hacia el año del aborto legal, seguro y gratuito. Desde la Campaña con las múltiples estrategias políticas que llevamos adelante debemos pensar como lo encaramos. Entre otras cosas para eso nos encontramos cada año en Plenaria, con la particularidad de que sabemos que la conquista del derecho está próxima y es inminente.
Soy de la idea de que la presencia del varón es fundamental, milito un feminismo plurigéneros
¿Cómo se trata a las mujeres en los centros de salud tras haber sido víctima de un aborto ilegal?

Nuevamente destaco, que es muy probable que ese aborto encuadrase dentro de los supuestos contemplados en la ley y fuese un aborto no punible, es decir permitido, legal. Muchas mujeres que podrían realizarse una ILE -legalmente- recurren a la práctica clandestina, o clandestina e insegura.

Y en relación a que tipo de respuesta da el sistema de salud, nuevamente: muy variadas y opuestas. Si te atiende un profesional que integra nuestra Red de Profesionales de la Salud por el Derecho a Decidir, te va a decir: Contas con nosotrxs. Va a garantizar el derecho a la salud de esa persona, el derecho a la intimidad guardando el secreto profesional, et, etc.

Pero -y más aún si se trata de una persona en situación de vulnerabilidad- y la atiende alguien que quiere imponer su cosmovisión del mundo, que incumple con sus obligaciones como efector/a de salud, si viola la normativa del derecho internacional de los derechos humanos, y previamente la legislación y jurisprudencia Argentina, pues quizás te suceda como Belén. Que ni siquiera se trataba de un aborto provocado, sino espontaneo -natural-. Para resumirlo: Belén (es el nombre ficticio que se eligió para resguardar su identidad) es una joven de la provincia de Tucumán que llega a un hospital con una aborto espontáneo en curso, ella ni siquiera sabía que estaba embarazada. Se despertó de la anestesia con un policía adentro de su habitación, del hospital fue a parar a la cárcel, estuvo presa (detenida sin condena, o quizás mejor dicho: condenada sin sentencia judicial) durante casi 3 años, hasta que logramos su libertad en primer lugar, y luego su absolución. A Belén le imputaban homicidio agravado por el vínculo -no aborto- cuando ni siquiera -en 3 años- se había hecho un ADN entre ella y un feto que apareció en un baño del hospital para acreditar el vínculo. El objetivo era adoctrinarnos a todas, y para ello descargan su patriarcado contra las más vulnerables.

¿Qué efectos positivos tendría la legalización del aborto sobre la sociedad y las mujeres en Argentina?

En los países en lo que se legalizó el aborto (muy cerca tenemos el ejemplo de Uruguay) la primera consecuencia positiva fundamental es que se reducen sustancialmente, y hasta llegar en poco tiempo a cero, las muertes de personas gestantes por abortos clandestinos e inseguros. A su vez, y contrariamente a los mitos conservadores que pretenden instalar, también se reducen la cantidad de abortos. Es decir de que a pesar de que es legal, se realizan menos que cuando era ilegal y perseguido penalmente. ¿Por qué? Pues porque el Estado aborda la problemática de manera integral, contiene, con educación sexual, acercando la información y los métodos anticonceptivos a toda la población, etc.

Con la legalización se saldará una deuda histórica que la democracia tiene con quienes tenemos capacidad de gestar. En un país como la Argentina, con una lucha tan poderosa por los DD.HH. que aún hoy, en 2019, se vulnere la autonomía personal de la mitad de la población obligándonos a parir, es inadmisible. Por lo que la consecuencia simbólica de esta legalización también será transformadora, y un disparador para seguir avanzando.

El senado nos dijo que no al profundo empoderamiento colectivo que generamos, único en la historia de nuestro país

¿Supone el aborto un tema primordial en la política argentina?

Hemos logrado instalarlo en ese lugar, no llegamos a esto de manera espontanea, los 14 años de lucha de la Campaña, la historia de los feminismos en nuestro país, los Encuentros Nacionales de Mujeres desde 1986, etc, etc nos trajeron hasta donde estamos hoy. Si pasó a ocupar un lugar primordial en la agenda de la política tradicional/institucional -por cierto: como corresponde por tratarse de una vulneración de derechos humanos- es gracias a esta incansable lucha y organización. Al lograr la despenalización social, y un debate político tan jugoso como el que transitamos en 2018 es ineludible que ocupe un lugar central.

¿Supone la postura de la Iglesia un lastre para la despenalización del aborto?

La iglesia como institución históricamente se ha opuesto a este derecho. Sin embargo al interior de la propia Campaña esta Católicas por el Derecho a Decidir, e incluso en el marco del debate de 2018, cuando recibimos cientos de cartas firmadas por diversos colectivos entre ellos estaba «Cristianxs por la vida plena y el derecho a decidir». Compartieron su carta en el escenario de nuestros clásicos Martes Verdes (actividades callejeras culturales que realizamos todos los martes mientras duró el tratamiento del proyecto de interrupción voluntaria del embarazo en el Congreso), traigo estos ejemplos porque no necesariamente el ejercicio de una religión nos posiciona sobre el debate, y menos aún si entendemos dos cuestiones fundamentales. En primer lugar que la religión de una parte de la población no puede gobernar a la totalidad. Con la religión no se legisla. Y en segundo lugar: que el derecho no obliga. Si la moral, religión o las razones que sean, definen la postura de una mujer y decide no abortar, tiene derecho a libremente decidir continuar con su embarazo, mismo derecho debe asistir a quienes deciden interrumpir. Poder desarrollar el propio plan de vida, definir que pasará (o no) en su propio cuerpo. «Saquen sus Rosarios de nuestros ovarios» dice una frase que suena fuerte, y así de fuerte suena porque contesta a la imposición de la religión propia sobre otres, que la mayoría de las veces son «otras».

¿Cómo evalúas el rol de las iglesias -especialmente evangélicas- en los parlamentos de América Latina y el Caribe?

Evidentemente vienen haciendo un lobby político muy fuerte. Retornando a ideas que creíamos ya superadas, con un conservadurismo extremo y una visión individualista indispensable para que les funcione. Y con excesivos recursos económicos. Creatividad tienen poca, pero dinero mucho.

¿Se están involucrando los hombres en esta lucha?

Si, claro. En la Campaña participan varones, y en la calle lo vemos cotidianamente. La marea verde vino colmada de juventud, y allí hay varones. Yo soy de la idea de que la presencia del varón es fundamental, milito un feminismo plurigéneros. Pero el varón debe tener claro que esta lucha no la va a protagonizar, debe acompañar: identificando sus privilegios, decontruyéndolos, poniéndose a disposición de las compañeras, aprendiendo a habitar el silencio y la escucha. Deben estar dispuestos a renunciar a esos privilegios ante la injusticia de la desigualdad que implica seguir habitándolos con tanta comodidad. Creo que a todo varón que se precie de «aliado» esos privilegios deben incomodarlo, no para autoflagelarse con una suerte de «culpa de género» sino para generar transformación. Militar espacios propios con otros varones para deconstruir su machismo y colaborar a derribar ese patriarcado que tan funcional les es, pero que también les oprime.

Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir

¿Qué sienten cuando aquellos que justifican su oposición a la legalización del aborto lo hacen bajo lemas «provida»?

Realmente creo fue una buena estrategia comunicacional que se han dado, identificar su militancia negadora de derechos; que perpetúa la muerte y la tortura con el concepto de vida. Dicen importarle las dos vidas: la de los fetos o embriones y las de las mujeres, pero luego admiten públicamente, como lo hizo Amalia Granata cuando se le pregunto «por más que la ley lo prohiba lo hacen igual y pierden su vida haciéndolo…» y Granata respondió: «Sí, si, si, y lo van a tener que seguir haciendo en la clandestinidad». No niega la práctica, ni sus consecuencias mortales, ni propone ninguna solución. De hecho en lo concreto no han extendido ninguna propuesta legislativa que de cuenta de que no se trata más que de un slogan.

¿Cuáles son las claves del proyecto de Ley que ustedes desearían que se aprobase en Argentina?

Nosotras apostamos a que sea nuestro proyecto el que se apruebe, con una garantía de derechos amplia como el que hemos trabajado desde la Campaña.

¿Afecta especialmente un aborto ilegal a las mujeres con menos recursos?

Si, por supuesto. Es a las que mata y a las que se criminaliza. Quien puede pagar un aborto clandestino en condiciones seguras no arriesga su salud, ni su vida, ni se expone a ir presa. Por eso decimos que esta es una cuestión de equidad, igualdad y justicia social. El aborto es menos riesgoso (segun la OMS) que cursar un embarazo y parir, siempre que se practique en condiciones seguras. Esas condiciones seguras, hoy en nuestro país y en todos los países que el aborto esta penalizado, se encuentra fácilmente de la mano del dinero y el negociado del aborto clandestino.


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