Entrevista a Marta Casquero. “Estamos hartas de que no se conozca a las mujeres. Conocer los orígenes es fundamental”

Por Marta Herrera

Entrevistamos a Marta Casquero, una de las tres fundadoras de “Herstóricas”, con ocasión de su proyecto para lanzar un juego de cartas sobre mujeres pioneras. Lejos de hablar sólo sobre el juego, nos ha permitido conocer su opinión sobre la necesidad del feminismo de una forma apasionante.

Marta Casquero y Marta Herrera

Comencemos por el principio, ¿Quién sois Herstóricas?

Herstóricas es un proyecto que montamos Mariela Maitane, Sara López y yo (Marta Casquero). Coincidimos hace años en Londres en un grupo sobre feminismo, activismo, y allí empezamos a crear las actividades que a nosotras nos gustaría encontrar sobre la historia de mujeres, pero que no encontrábamos.

Por distintos motivos nos tenemos que ir volviendo a España y nos damos cuenta al llegar aquí que también hay un vacío en la cultura sobre la historia de las mujeres, y dijimos: “vamos a crear las actividades que nos gustaría encontrar”. Empezamos a generar recorridos urbanos y visitas guiadas en el Museo del Prado. Parece que a la gente que viene le gusta y la respuesta que obtenemos es: es un proyecto necesario, recuperar historia de mujeres es básico porque no lo conocemos. Cuando hablas de las mujeres de aquí, hay un desconocimiento brutal.

Empezamos el recorrido por Madrid, no ya para hablar de mujeres con nombre propio, si no de personas totalmente anónimas. En la narración de la historia social o la política social las guerras, los partidos o los gobiernos son muy importantes, pero la historia es mucho más, es la gente que vive en las ciudades. Todas estamos creando ciudades, pueblos y sociedad y, al final, eso también es parte de la historia. Empezamos a recuperar la historia de las mujeres anónimas, de las que nadie habla: verduleras, panaderas, taxistas, de las que no conocemos las historias, que no tienen nombre propio. Quizás “tiran” menos y aunque a nivel universitario se está recuperando mucho, después no filtra, porque nadie se va a coger una tesis de 300 hojas. Nuestra idea es que toda esa historia que se está recuperando y, que pensamos que es básico que se conozca, se recoja y se facilite de una forma divulgativa, muy participativa.

El segundo paso fueron los talleres y el salto definitivo son los juegos de mesa. Se nos presentó la oportunidad de conocer a autoras de comic, presentarles el proyecto, y ocurrió que les encantó la idea de participar.

 

Siguiente paso de Herstóricas.

Que termine el Verkami, tenemos casi logrado un segundo objetivo de 1000 juegos y, luego, colocar el juego en librerías porque el sistema de crowdfunding, aunque es un sistema antiguo, aún hay mucha gente que lo desconoce. La idea era sacar el proyecto como nos daba la gana. Nos encantaría que en cada clase las niñas y niños tuvieran uno de estos juegos que poder manejar en su tiempo libre (si es que tienen, que sería otro tema). Pero de momento pasito a pasito, hacer una segunda versión…

Las niñas van caminando por las calles, ven las estaciones de metro, las bibliotecas, los centros culturales, casi todo tiene nombres de hombres. ¿Y yo como niña nunca voy a tener una calle? Los generales, las estatuas…ellos pueden ser lo que quieran pero, ¿y nosotras?

¿Qué os consideráis?

Legalmente somos una asociación, pero fuera de la legalidad somos tan distintas las tres que no te puedo hablar por ellas. Yo soy delineante, que no tiene nada que ver con la historia, lo que pasa que me considero una persona que me interesa mucho el feminismo, que llevo años militando y eso me ha llevado a darme cuenta de lo invisibilizadas que estamos. Sara es historiadora, el tema cultural nos encantaba, ir a museos y al final era juntar hobbies. Somos un popurrí de cosas.

 

¿Por qué centras el juego en las pioneras?

Pensamos que hay un desconocimiento brutal de las mujeres que han ido abriendo camino a todas las que han venido detrás. No conocemos a la primera arquitecta, ministra o taxista. No hace falta irse a grandes profesiones, nosotras pensamos que hay que dar visibilidad a todas las mujeres. “La leonesa” fue una taxista a la que le tuvo que ser muy difícil, primero: sacarse la licencia de conducir, luego: coger el taxi y, por último: que la gente se montase en el taxi. Para todas esas mujeres que se plantean el transporte de viajeros conocer a esta mujer es brutal. Conocer que no es nuevo y que la barrera está rota. Es genealogía y es súper importante que se conozca de dónde venimos. Las pioneras son fundamentales.

 

¿Por qué arrancáis este proyecto?

Porque estamos cabreadas. Estamos hartas de montar talleres, montar eventos temáticos, de mujeres que han hecho cosas increíbles… Carmen de Burgos, ¿por qué no se conoce a Carmen de Burgos? La primera periodista, la primera reportera, la primera reportera de guerra, una tía con una inteligencia increíble se separa de su marido super joven porque también decide ella casarse super joven, se va con su hija, rompe todos sus moldes, viaja una barbaridad ¿por qué no conocemos todos a Carmen de Burgos pero todo el mundo conoce a Gómez de la Serna? Hubo un tiempo en que fueron pareja, ella era mucho mayor que él, ella era mucho más importante en la época, porque él estaba empezando y ella era una mujer consolidada, con sus columnas en varios periódicos… ¿Por qué se conoce a Gómez de la Serna y no a ella?

 

¿Está en las cartas del juego Carmen de Burgos? ¿A quien encontramos en las cartas?

En las cartas está Carmen de Burgos, Federica Montseny (1º ministra), Concepción Arenal y Emilia Pardo Bazán que son como las dos “top”, pero esta Egeria, una viajera del S. IV d.C gallega que debía ser de una familia de bien, se plantea visitar los lugares santos y documentar ese viaje, entonces fue la primera viajera documentada. Tenemos a Luisa Roldán, una escultora del barroco andaluz, tenemos a la primera taxista, Piedad Álvarez Rubio, a Mari Pepa Colomer, primera instructora de vuelo aunque hubo una piloto anterior… Tías muy guays. Tenemos a Teresa Claramunt, anarcosindicalista muy activa en las huelgas de finales del XIX y principios del XX, tía super implicada en la lucha obrera. María Blanchard, pintora vanguardista…  Científicas tenemos a Dorotea Barnés, primera química y a Dolors Aleu Riera, primera mujer licenciada en medicina.

 

¿Habéis querido representar a todas las áreas, campos de profesiones?

Tenemos a una cantante, La Tortajada, que se dio dos vueltas al mundo de gira. Hemos querido que fuese diverso territorial, aunque muchas pioneras son catalanes, Margarita Xirgu… hay mujeres muy potentes. Pensamos en esa diversidad territorial, pero es verdad que hay más andaluzas, madrileñas y catalanas. Ahora queremos meter 5 nuevas porque es nos han faltado mujeres racializadas, de otras etnias… Si tenemos la oportunidad de sacar alguna más las intentaremos meter en el mismo juego.

La gente que viene a nuestras visitas se da cuenta que la violencia que sufren las mujeres viene de un patriarcado con muchos siglos de historia y que romper con todo eso es muy complicado, lento, muy bonito, pero lento.

¿El juego es sólo para niñas y niños?

El juego tiene tres tipos de instrucciones, es el típico juego al que todos podemos jugar.  El “memory” clásico, ya que son 50 cartas, pero 25 pioneras (2 cartas iguales) y sacas dos iguales. Otra opción es “velocidad y reflejos”, cuando salen dos iguales te lo llevas y por colores y por último el “adivina quién soy”, poniéndote la carta en la frente.

 

¿Os esperabais un impacto tan grande?

Ni con el juego ni con Herstóricas, aunque con las visitas al Prado ya hubo mucha gente que se interesó y nos sorprende mucho cuando nos llaman los medios. Al final es un proyecto muy necesario, que despierta mucho interés y al final la gente se pregunta, ¿si estas chicas están haciendo por qué es? ¿por qué surge una iniciativa como esta? Pues porque hay una falta de historia de mujeres brutal. Nos contactan muchas mujeres que están haciendo doctorados. La justificación de nuestra existencia no la da que los medios se interesan.

Marta Herrera y Marta Casquero

 

¿Hay un vacío en la historia oficial?

Por supuesto. En los colegios públicos apenas me han hablado de Isabel la Católica, Juana “la loca” (que a mi me gusta decirle de Castilla), pero poco más (excepto si te vas a literatura: Rosalía de Castro, Emilia Pardo Bazán…), muy poquitas. Hay un vacío brutal a nivel educativo y eso conlleva que a nivel social seamos invisibles. Es importante que poco a poco, con iniciativas como la nuestra se visibilice, pero también deberían venir desde las instituciones, que al final son las que montan los temarios de las asignaturas. Hay una hegemonía desde los hombres a la hora de contar la historia. ¿Por qué es más importante como se forma un gobierno que una huelga que haga el Sindicato de la Aguja? ¿Por qué esa diferencia en la importancia? Pasa con los trabajos, pasa con todo lo que toca a la mujer. Ahora se está viendo un repunte de visibilizar a la mujer pero que no se puede quedar ahí. Hay que seguir trabajándolo para que sea cotidiano, normalizado.

 

¿Qué herramientas se pueden usar en la educación para potenciar el feminismo? ¿Cómo se puede trabajar el feminismo?

Básico seria que profesores y profesoras tuvieran una formación básica en feminismo.  En magisterio todas las asignaturas deberían tener transversalmente el feminismo, pero es que viendo de donde partimos, una asignatura sobre como abordar el feminismo en las aulas. Después, básico, el temario, porque muchas profesoras, aunque tengan mucha conciencia y muchas ganas de educar en ese tipo de valores, no pueden porque tienen los tiempos muy marcados y el currículo muy específico.

 

¿Normalizar juegos como Herstóricas pioneras puede ser útil?

¡Qué te voy a decir yo! Ya se está dando mucho en las escuelas más alternativas que se salen del sistema público al uso. Se usa el juego como aprendizaje y en ese sentido este juego puede ser muy útil. El problema es que las escuelas públicas aún están muy encasilladas y en sistemas clásicos. Para las niñas sería brutal. Las niñas van caminando por la calle y ven las estaciones de metro: nombres de hombre, las calles: nombres de hombres, las bibliotecas, los centros culturales, casi todo son nombres de hombres. ¿Y yo como niña nunca voy a tener una calle? Los generales, las estatuas…ellos pueden ser lo que quieran, pero, ¿y nosotras? Tener referentes femeninos me parece fundamental, que conozcan desde pequeñitas a mujeres que han hecho cosas superimportantes, que deberían conocer todas, sobre todo cuando están creciendo. En mi caso, han tenido que pasar 30 años para que yo supiera esas cosas.

Hace falta una vuelta política de la que salga gente que pueda ir ocupando esas posiciones. Ese movimiento social hace que el pueblo vaya cogiendo un modelo de vida y le vaya dando unos valores como los cuidados que poco a poco van a exigir a esos políticos…

¿Y el impacto en niños?

En niños normalizar estas cosas es un básico. Para niñas es un referente a quien imitar y para niños, entender que las mujeres están, que tienen nombres y que están a su nivel, trabajando como iguales, consiguiendo reconocimiento. Y placas en las calles, me parece básico.

 

¿Es necesario la transversalidad en el feminismo? ¿Hay que estar especializado?

¡¿En serio te lo tengo que contestar yo?! La “titulitis” es demasiado, se piensa que por no haber estudiado el tema no puedes hablar del tema. Pero al final es leer, infórmate un montón, el recorrido sobre la historia de mujeres a lo mejor yo lo he hecho con más ganas que alguien que con 18 años entra en una carrera y con 22 sale con el título.

 

¿Cómo puede el ciudadano de a pie apoyar el feminismo?

La cultura es básica, cuando los peques son muy peques, se enganchan a la tele, los móviles, las tablets…. pero es que los adultos estamos enganchados a esos medios, no nos ven leer, no les llevamos a los museos. Muchas veces les hablamos como a niños cuando se les puede hablar como a adultos, hacerles razonar. Tratarles como niños que no se enteran no es la forma… Si estamos todo el día con Netflix, pues ellos aprenden eso. La responsabilidad de educar es muy grande y la gente tiene hijos sin plantearse como serán en el futuro. No se plantean los valores que transmiten.

¿Qué cosas os han llamado más la atención en vuestras visitas?

A nuestras actividades la mayoría de la gente viene concienciada, de todas las edades y sobre todo mujeres, pero hay mucho hombre por detrás, muchos hombres que han comprado el juego y se están replanteando esto del feminismo. Cuando viene alguien que no se ha planteado estas cosas, preguntan muchas. Se dan cuenta que esa información que les estamos contando nunca se la han contado. Cuando hablamos de las mujeres madrileñas hablamos de la “vecindad”, de como durante un periodo histórico no podían ser vecinas. Y el no ser vecinas las podía en una situación de no poder votar y no poder ser parte del concejo. Entonces, si no participas en la vida política de la ciudad, toda la legislación no es para ti, no te tiene en cuenta. La gente se da cuenta que la violencia que sufren las mujeres viene de un patriarcado con muchos siglos de historia y que romper con todo eso es muy complicado, lento, muy bonito, pero lento. Ver a la gente repetir es brutal, significa que le has removido algo.

 

¿El futuro del feminismo es social o político? ¿Necesitamos una revolución o puede salir del Congreso?

Tal y como está planteada la política ahora mismo es muy complicado que surja de ahí, porque no hay mujeres, o las hay o en segundo plano siempre. Yo entiendo que son muchos años de poder y de privilegio y que dejar que las mujeres avancen es complicado para ellos. Pero hasta que no se dé ese intercambio de roles… porque no vale tampoco una mujer que haga una política igual que los hombres. Hacen falta políticas que hagan políticas desde lo social, desde el pueblo, desde los cuidados, no desde las élites, las empresas, las políticas que se han hecho siempre.

Hace falta una vuelta política y para eso hace falta una revuelta social de la que salga gente que pueda ir ocupando esas posiciones. Ese movimiento social hace que el pueblo vaya cogiendo herramientas, interés, un modelo de vida y le vaya dando unos valores como los cuidados que poco a poco van a exigir que esos políticos lo hagan. Política y sociedad deberían ir de la mano.

Nos podemos colgar todas las medallas que queramos de feministas, pero si tu forma de vivir no va acorde con esa etiqueta no tiene sentido. Es transversal: toca la política, el ecologismo, las relaciones personales, lo laboral, lo educativo.

¿Es una moda el feminismo? ¿Hay un mal feminismo? ¿Hay hipocresía?

El feminismo es una forma de vida y no sólo luchar por la desigualdad de la mujer. Es una ideología, que persigue un cambio radical en el modelo de vida. Y hay muchas mujeres que no plantean realmente ese cambio de vida. El feminismo es una transversalidad que está en todos los lados. ¿Estas a favor de una igualdad? ¿De una igualdad de españoles? ¿Pero después consumo brutal ropa fabricada por mujeres en la India? El feminismo no es sólo una forma de igualdad, es un cambio global, es ecología, es sostenibilidad. Nos podemos colgar todas las medallas que queramos, pero si tu forma de vivir no va acorde con esa etiqueta no tiene sentido. Por eso es transversal: toca la política, el ecologismo, las relaciones personales, lo laboral, lo educativo. Pero hay que tener una conciencia de consumo, de luchas…

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