Entrevista a Luiza Grigoryan: «Turquía es el primer implicado, ha apoyado la agresión azerbaiyana y ha enviado mercenarios yihadistas»

Ricard Jiménez / Contrainformación

“La guerra fue desarrollada antes que la paz”, apuntaba Marx en Grundrisse y sentenciaba que “si el dinero, como dice Augier, ‘viene al mundo con manchas de sangre en una mejilla’, el capital lo hace chorreando sangre y lodo, por todos los poros, desde la cabeza hasta los pies” en sus análisis sobre el colonialismo en El Capital. Mucha de esta guerra, y poca paz, por diversos intereses, ha sufrido el pueblo armenio durante siglos. La sangre, desgraciadamente, brota de la población civil. “Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata”, como solía referirse Eduardo Galeano. Para conocer esta realidad material tangible del estallido del “nuevo conflicto”, y de su contexto, entre Armenia y Azerbaiyán hemos contactado con la periodista armenia Luiza Grigoryan.

Entender el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán está siendo complejo. Algunos analistas advierten que las hostilidades se remontan siglos atrás, pero ¿esta «nueva» guerra responde a intereses distintos? ¿Cuál es el contexto previo y qué está ocurriendo actualmente?

Realmente, está bien que esté entrecomillada la palabra «nueva» porque no se trata de nada nuevo, se trata de algo que nunca terminó. Alguien dijo estos días que la zona lleva décadas siendo una bomba de relojería que puede estallar en cualquier momento. Y, efectivamente, estalló el pasado 27 de septiembre, una vez más.

La República de Artsaj, conocida también como Nagorno Karabaj, siempre ha estado poblada por armenios, casi en su totalidad, y lo sigue estando. De hecho, hasta 1921 Artsaj ha pertenecido a Armenia. En ese año Stalin decidió, sin deliberación ni votación, que Artsaj debía incluirse en Azerbaiyán. Al disolverse la URSS, se declaró la independencia de Armenia y de Azerbaiyán. En cuanto a Artsaj, el territorio se autoproclamó como república independiente, pero hasta ahora no ha sido reconocida internacionalmente. Azerbaiyán, resistiéndose a la pérdida del territorio, inició la guerra del Alto Karabaj, que culminó con una tregua firmada en 1994. Sin embargo, desde entonces las autoridades azeríes tratan de recuperar el control de la región, mientras que Armenia apoya el derecho a la autodeterminación del pueblo.

El pasado 27 de septiembre, una vez más, Azerbaiyán inició su agresión contra Artsaj, contando con el apoyo de Turquía. Las ciudades de Stepanakert, Hadrut, Martuni y Martakert han sido bombardeadas, causando numerosas víctimas civiles y dañando miles de propiedades e infraestructura civil. Incluso han atacado zonas que se encuentran dentro del territorio de la República de Armenia, cuyas fronteras están reconocidas internacionalmente.

Ayer, 9 de octubre, el Ministro de Exteriores armenio y el de Azerbaiyán estuvieron reunidos, con mediación rusa, negociando durante más de 10 horas. Finalmente, acordaron un alto al fuego desde hoy, a las 12:00 horas, para la entrega de cuerpos y prisioneros. Sin embargo, ignorando el cese al fuego humanitario, Azerbaiyán ha vuelto a atacar pasadas las 12 horas, y no sólo a Artsaj, sino también al territorio de Armenia.

–  ¿Qué actores se han podido ver implicados en el conflicto?

Turquía es el primer implicado. Desde el principio, ha apoyado abiertamente la agresión azerbaiyana y ha participado con el envío de mercenarios yihadistas, tal y como ha confirmado Francia y medios internacionales como The Guardian. ¿Por qué hace esto? Sólo hay una respuesta: el panturquismo. Se trata de un movimiento que surgió allá por 1880 y que consistía en unificar cultural y políticamente a todos los pueblos túrquicos. Si miramos un mapa, podemos ver el impedimento que supone Armenia para llevar a cabo esta idea. Nuestra presencia no permite a Erdogan, presidente de Turquía, alcanzar su Imperio Otomano deseado. Y lo que está ocurriendo con Azerbaiyán es una consecuencia de este propósito. Nosotros no podemos hacer otra cosa que no sea defendernos; si bajamos las armas, habrá un genocidio, será una continuación de lo que inició el gobierno de los Jóvenes Turcos en 1915.

Antes de los ataques, el Primer Ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, propuso en varias ocasiones resolver este asunto mediante negociaciones pacíficas, de tal manera que la decisión fuera la más idónea tanto para armenios y azeríes, como para el pueblo de Artsaj. Lo último que queremos es que esté en riesgo la vida de esta población; somos la misma sangre, todos los armenios hemos perdido a familiares que defendían Artsaj contra Azerbaiyán en la guerra de los 90. Armenia está abierta a negociaciones, pero para que esto suceda es necesario que el otro bando también lo esté. Si acordamos un alto al fuego a partir de las 12:00, y a las 12:05 vuelven a atacarnos por distintos bandos, ¿cómo podemos confiar en su palabra? No puedes acordar la paz con alguien que busca la guerra.

–  ¿Turquía cederá a presiones externas para enfriar el conflicto?

De momento, los únicos en pronunciarse han sido Francia y Rusia, que han confirmado y denunciado el envío de mercenarios yihadistas a Azerbaiyán; Canadá, que ha anunciado frenar la venta de armas a Turquía; y poco más. Son muchos los países que tienen intereses con Turquía, y ellos saben cómo aprovechar esto. Ahora mismo, las presiones de la comunidad internacional se limitan a «denunciar los ataques, mostrar preocupación y pedir el cese». Dudo que eso haga mucha presión y que pueda enfriar los planes de un estado genocida. Debemos estar muy atentos.

–  ¿Rusia mostrará una mayor participación y una postura más clara?

Armenia y Rusia forman parte de la Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva (OTSC), y Rusia ya ha dicho en múltiples ocasiones que, en caso de que haya una agresión contra el territorio de Armenia, cumplirá con sus obligaciones conforme a los tratados de los que son parte.

¿Cuáles son las distintas vías posibles para la culminación del conflicto? ¿Qué pasará?

No sé lo que pasará, pero sé que está en juego la vida de muchísimas personas, en ambos lados, y muchas de esas personas ya han sufrido daños irreparables, han perdido familiares, y se han quedado sin sus casas. Está en juego la paz de toda la región, como mínimo. Yo quiero que esto se solucione lo antes posible y de la manera más civilizada posible. Siempre, siempre, el 90% de la población de Artsaj ha sido y es armenia, y esa gente quiso su derecho de autodeterminación, pidió ser independiente, por más que internacionalmente no se haya reconocido. Hablamos de todo un pueblo que ha luchado por su existencia, por su autodeterminación y por seguir habitando en esa tierra. Nosotros no pensamos en quién va a ganar o perder, sino en el exterminio de un pueblo. Lo que nos preocupa es eso. ¿Por qué? ¿Por qué a los armenios y a quienes nos conocen nos preocupa esto? Porque ya nos ha tocado vivirlo con Turquía, en el Genocidio de 1915. Ya hemos sobrevivido una vez y reconocemos la intención. No podemos permitir que se repita la historia.


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