Entrevista a Luiza Grigoryan: «Todos los armenios debemos ser siempre conscientes de que es gracias a nuestra cultura que todavía existimos como pueblo»

Por Angelo Nero

Luiza Grigoryan es una periodista nacida en Armenia en 1995, que vive en España desde 2003. Tras graduarse en Periodismo, entró en el equipo de Radio Círculo, la emisora del Círculo de Bellas Artes, desde donde dirige el programa “Ojo de Pez”, dedicado a la fotografía, y también dirige el programa “HackeArt”. Asimismo es Responsable de comunicación en Fundación Nadine. Contactamos con ella cuando se inició la agresión turco-azerí a la República de Artsakh, interesados en conocer las claves de ese conflicto, todavía no resuelto, y nos apetecía volver a hablar con ella, pero alejados de los tambores de guerra, para conocer un poco más de la rica cultura armenia.

A cualquier visitante que llegué por primera vez a Ereván, una de las cosas que más le puede llamar la atención, caminando por sus calles, es la gran cantidad de placas dedicadas a poetas, pintores, filósofos, novelistas, músicos y cineastas. Es casi imposible caminar más de diez minutos, sin encontrar una referencia cultural, además de las estatus erguidas en los parques, dedicadas a los más insignes creadores armenios. ¿Es este un síntoma del interés que tiene el pueblo armenio por la cultura y del valor que le da a los trabajadores de las artes y de las letras?

Efectivamente. Cuando me preguntan por Armenia, para mí es inevitable terminar hablando de arte y cultura. Todos los armenios debemos ser siempre conscientes de que es gracias a nuestra cultura que todavía existimos como pueblo, y que, en este sentido, le debemos mucho. A lo largo de nuestra historia, ser conscientes de la importancia que tiene la cultura nos ha permitido seguir con vida, seguir siendo quienes somos y no perder nuestra identidad. Sin esta consciencia, no estaríamos aquí. El hecho de que el país esté repleto de referencias culturales es señal de agradecimiento y orgullo. No debemos olvidarlo.

Armenia exhibe con orgullo su legado cultural, cuando viajé a Ereván me dijeron que no podía dejar de visitar sus librerías y sus museos. También es sorprendente que tres de las referencias en la capital armenia sean centros culturales, como el Mantenadaran, el Palacio de la Opera, y el Cine Moskva. ¿Esto viene del legado soviético, dónde se intentó llevar la cultura al pueblo, o es anterior, y ya estaba en el adn de los armenios?

Es mucho anterior al período soviético, es parte de la identidad armenia. De hecho, yo diría que durante la URSS más bien fue un reto mantener nuestra cultura, pero aquí estamos.

Asimismo la calle respira cultura, con músicos tocando en las calles, con mercados populares de arte, realmente parece que la creatividad es una de las señas de identidad de los armenios. Para ser un país tan pequeño se diría que cada armenio alberga un músico, un escritor, un pintor o un actor. ¿Es esta una impresión acertada, o quizás esto se circunscriba a su capital, cómo suele pasar en otros lugares del mundo?

Yo me planteo muchas veces esta pregunta, ¿verdad que notas una sensibilidad muy característica? No me atrevería a decir que cada armenio alberga un artista, pero sí creo en una sensibilidad colectiva especial. Y no es la capital; es más, cuanto más te alejas de ella más lo notas. Yo soy de Ereván y estoy enamorada hasta los huesos de mi ciudad, pero cuando viajo a las zonas rurales percibo aún más ese rasgo en las personas.

En el estado español, para mí, hay tres referencias imprescindibles para acercarse, mediante la lectura, a la realidad y a la magia de Armenia. El primero, el ya clásico “Armenios. El genocidio olvidado”, de José Antonio Gurriarán, creo que uno de los imprescindibles, de los más completos que se han escrito desde aquí, publicado en 2009. El segundo, el libro de viajes de Xavier Moret, “La memoria del Ararat”, de 2015, un buen libro de bolsillo para llevar en la mochila en tu primer viaje al Hayestán. Y el tercero, “Heridas del viento. Crónicas armenias con manchas de jugo de granada”, de Virginia Mendoza. Pero lo cierto, es que Armenia merece ser escuchada por las voces de los propios armenios, ¿Qué autores armenios, publicados en castellano, consideras imprescindibles, para los que, como yo, estemos interesados en conocer algo más de la literatura armenia?

Como armenia, estoy infinitamente agradecida a los autores que mencionas por haberse adentrado con tanto mimo en el universo armenio. Tanto, que gracias a ellos he descubierto partes de mi historia, de mi cultura y de mí misma que desconocía.

Personalmente, en la literatura armenia considero que hay dos nombres indispensables para cualquier amante de las letras: Paruyr Sevak y Silva Kaputikian. Algunos poemas y escritos suyos han sido publicados en español. La pena es que con la traducción se pierden muchos matices, ¡así que os invito a aprender el armenio para entender la literatura al cien por cien!

Indiscutiblemente, Atom Egoyan ha sido uno de los mejores embajadores del cine armenio, aunque su filmografía se desarrollara, casi exclusivamente, en la diáspora. Yo soy muy fan de Egoyan, desde “Exótica” (1994), y creo que “Ararat” (2002) es una obra maestra. Pero la cinematografía armenia es mucho más rica, y muy desconocida para nosotros. ¿Qué autores nos recomendarías para adentrarnos en el cine armenio que, me consta, ya fue muy importante en la época soviética?

Sí, Atom Egoyan es uno de los grandes nombres del cine armenio, a mí me fascina. Otro es Serguei Paradjanov, reconocido como uno de los maestros del cine del siglo XX. Su obra más conocida es El color de las granadas, pero tiene muchos más títulos que invito a conocer.

También te digo que ocurre lo de siempre: nos vienen nombres masculinos a la cabeza. Así que aprovecho para recomendar la cuenta de Instagram @armenian_women_artists, donde se publica el trabajo de mujeres artistas armenias.

También a nivel musical hay un amplio abanico en la escena armenia, aunque aquí, lamentablemente sólo nos llegue su prolífica diáspora, desde Ara Malikian hasta System of a Down, pasando por el clásico Charles Aznavour, ¿Qué referencias musicales consideras imprescindibles para acercarnos a los sonidos del Cáucaso, tanto a los que ahora triunfan en Ereván como a los clásicos?

Me encanta tu elección. A esos nombres imprescindibles les añadiría, de los actuales, al grupo de folk Armenian Navy Band, especialmente al vocalista y percusionista Arto Tunçboyaciyan; a la banda de folk Element Band; al pianista Tigran Hamasyan; a la cantante Cher (Cherilyn Sarkisian); al compositor de música clásica Tigran Mansurian; a la banda de reggae Reincarnation; a la cantante y compositora Sona Rubenyan (en dúo con Garik Papoyan); al músico Aram MP3; a Miqayel Voskanyan; a Project LA; y para los amantes del hip hop añadiría a Misho y a HT Hayko (aunque habría que aprender armenio, ¡insisto!).

De los clásicos, son fundamentales Komitas Vardapet, conocido como el fundador de la música clásica armenia moderna; Arno Babajanyan, compositor y pianista; Aram Jachaturián, compositor y director; y Medea Abrahamyan, violonchelista, entre muchos otros.

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