Entrevista a Javier Adalid, Delgado Sindical de CCOO en Nissan: «Si se destina dinero público hay que aprovechar para nacionalizar empresas»

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Por Oriol Sabata

Los trabajadores y trabajadoras de Nissan en Catalunya iniciaron una huelga indefinida el pasado 4 de mayo para exigir a la empresa que se comprometa a mantener la actividad industrial. Es una lucha que viene de lejos pero que ahora se agudiza ante la filtración por parte de un rotativo japonés que asegura que la multinacional quiere echar el cierre en el territorio. Para abordar esta situación, entrevistamos a Javier Adalid García, Delegado Sindical de Comisiones Obreras (CC.OO) en la planta de Nissan de Montcada i Reixac.

Javier, ¿Cómo se ha llegado a esta situación? ¿Qué ha ocurrido en las negociaciones previas con la empresa para mirar de concretar un acuerdo?

A esta situación se ha llegado arrastrando ya problemas desde hace años. Llevamos tiempo que nos otorgan vehículos que pinchan en el mercado, de baja tirada. Vehículos que no querían hacer en Inglaterra y nos los han asignado a nosotros aún con el alto coste de seguir teniendo los proveedores en Inglaterra. Nos han ido dejando lo que no querían fabricar. Y así hemos llegado a las producciones tan bajas como las que hemos llegado.

Antes de la pandemia de covid19 ya estábamos manifestándonos pidiendo un plan industrial porque veíamos que con tan solo un 20 por ciento de la capacidad productiva de las plantas ya veíamos venir lo que está llegando ahora. Después del covid19, la empresa nos dijo que solo querían arrancar un mes para terminar unas unidades. A partir de ahí nos mandaban a casa sin especificar cuando iban a retomar la producción. Ante esta situación decidimos iniciar una huelga indefinida en el centro de Montcada.

¿Cuál está siendo el seguimiento de la huelga en los cinco centros que hay en Catalunya? ¿Existe una coordinación?

La huelga indefinida empezó en el centro de Montcada. Fue convocada por los cinco centros de Barcelona pero se ha centralizado en la planta de Montcada porque es la que abastece el principio de la cadena. Es el lugar donde se hacen las piezas. A los tres días de huelga indefinida en Montcada, la planta de Zona Franca tuvo que parar y mandar a la gente a casa porque no tenía piezas para producir. El objetivo se ha cumplido. En todo el mes querían producir unas 1500 unidades y tan solo llevan hechas unas 100.

Sin duda se trata de una huelga obrera sin precedentes y más en un contexto de pandemia. ¿Qué limitaciones os produce la emergencia sanitaria?

Hacer una huelga con la pandemia encima ha sido un problema. Se ha tratado de vulnerar nuestro derecho a hacer piquetes. Los mossos d’esquadra nos desalojaron de la puerta de la fábrica el primer día de huelga y tuvimos que meternos por la fuerza dentro de ella. Ha sido una lucha constante. Finalmente hemos podido volver a la calle y que se nos respete el derecho a la información y el derecho a vigilar que no nos desguacen la fábrica.

Ahora mantenemos un piquete las 24 horas del día en el que intentamos que se mantengan las distancias de seguridad y vamos limpiando y desinfectando las sillas.

El pasado 14 de mayo os enterabais de un posible cierre de la fábrica de Zona Franca en Barcelona a través del diario japonés ‘Nikkei’. ¿Cómo sienta esto entre los trabajadores? ¿Cuántos puestos de trabajo directos e indirectos se estima que están en peligro?

Cuando llevábamos 11 días de huelga nos llega la información de este medio, Nikkei, que por otro lado también depende del Financial Times, es decir, tiene vertiente inglesa. Nos llegan con la noticia de que la empresa había tomado la decisión de cerrar las plantas en Barcelona. Nosotros no hacemos caso a filtraciones, y menos interesadas. Los ingleses son los que más están presionando para que en España se cierren los centros, porque es la manera de tener una única planta de Nissan en Europa en Reino Unido, algo que había quedado en entredicho con el Brexit.

Los puestos de trabajo que se encuentran en peligro ante un cierre de plantas en Barcelona, entre puestos directos e indirectos, suman unos 25.000 puestos de trabajo. Independientemente de que esta decisión se confirme de manera oficial o no, vamos a demostrar que podemos seguir produciendo y nuestro objetivo es revertir la decisión que tome la empresa.

A raíz de la huelga indefinida y la paralización de plantas, la empresa ha recurrido a un ERTE esgrimiendo motivos de “fuerza mayor” debido a la pandemia. ¿Cuál ha sido la reacción de la plantilla ante esta vulneración del Derecho a Huelga?

En el momento en el que paralizamos la producción en la planta de Montcada y esto supuso la paralización del centro de Zona Franca por falta de piezas, la empresa hizo una maniobra para no cargar con el coste de la huelga enviando a parte de la plantilla a un Expediente de Regulación de Trabajo Temporal (ERTE) acogiéndose a fuerza mayor por la pandemia.

Hemos presentado una querella en el Juzgado de lo Social, una denuncia al Servicio  Público de Empleo Estatal (SEPE), otra a Inspección de Trabajo y otra al Departament de Treball de la Generalitat de Catalunya para denunciar a la empresa y que se le impida que recurra a dinero público en vez de asumir una huelga indefinida de sus trabajadores. Se trata de una maniobra para vulnerar nuestro Derecho a Huelga.

Se calcula que Nissan ha recibido 179 millones de euros en ayudas públicas por parte del Estado español y la Generalitat de Catalunya desde el año 2009. Al final estamos hablando de dinero que aportan todos los trabajadores y trabajadoras a una empresa privada. ¿No hay ningún tipo de exigencia a la empresa por parte de las administraciones?

Está claro que a lo largo de todos los años que lleva Nissan en territorio catalán ha recibido muchísimas ayudas públicas. El Gobierno tiene que comenzar a pensar que las ayudas deben ser finalistas. En el momento que una empresa destruye empleo y tejido industrial le tienen que obligar a devolver todas las ayudas que ha recibido. Al final el Capital solo entiende de costes. No tienen otra lectura que no sea esa. Ellos solamente tienen un lenguaje y es el económico.

Por otro lado, si se mete dinero público en una empresa se deberían comprar acciones para poder tomar decisiones en el Comité Ejecutivo de la compañía. Es el caso del Gobierno francés con Renault, donde deciden si traen producción al país y cuando se reparten beneficios repercuten en favor del Estado. Si se destina dinero público hay que aprovechar para nacionalizar empresas.

¿De qué manera el conjunto de la clase obrera puede solidarizarse con la lucha de Nissan?

Hemos creado una caja de resistencia para poder alargar la huelga indefinida al máximo. Pronto informaremos como se puede colaborar. Pedimos mucha solidaridad. Nissan puede ser la primera pieza del efecto dominó que puede haber. Hay que mandar un mensaje claro y contundente, quien pretenda destruir tejido industrial y empleo no va a tener la alfombra roja para irse de aquí y dejar a un montón de familias en el paro.


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