Entrevista a Isamil9: “Considero que estaré siempre en deuda con quienes lucharon por la libertad, también por la mía”

Soy consciente de que yo no puedo cambiar grandes cosas, pero sí puedo mejorar las pequeñas que hay a mi alrededor, y pasín a paso, hacer real aquello que escribía Galeano: “gente pequeña, en lugares pequeños, …”

Por Sol Gómez Arteaga

Cada vez estoy más convencida de que hay personas con las que se está abocado a coincidir, un coincidir no es fruto de la casualidad sino de una suma de causalidades. Esto me pasó con Isabel Revilla del Rio, su nombre artístico es Isamil9, que me acompañó con su música y su voz por primera vez en la presentación de mi libro “El sol a la tinaja y otros cuentos” el 1º de Mayo de 2017 en la Casa del Pueblo de Valderas, León, provincia en la que ambas hemos nacido. Desde entonces sus colaboraciones han sido imparables. Pero esto no es algo que le haya pasado solo conmigo, se trata de una constante en su quehacer artístico y, me atrevo a decir, que en su vida.

Comprometida con la época que le ha tocado vivir, pero sin olvidar nunca sus orígenes, -“soy hija de bordadora y albañil”, dirá en algún momento-, va dándose a las causas que considera justas y suyas. Ese darse suyo, con gran dulzura y sensibilidad, es también un darse implacable, lleno de fuerza, de coraje. “Alma irreductible”, dirá de Isamil9 el periodista leonés Fulgencio Fernández, habida cuenta de que su fortaleza interior es inmensa, pues cada vez que canta se vacía por dentro para llenarlos de emociones a los que la escuchamos, y una vez vaciada, se renueva cual Ave Fénix.

Yo lo he experimentado y sé bien de lo que hablo, hablo de una experiencia emocional. Con su voz Isa te toca la piel, la eriza, entra en ella, se queda en ella, se queda.

Además de sus muchas actuaciones dentro del mil9_colectivoLiterario al que pertenece (me vienen a la cabeza “Me llamo barro”, “Del micro al verso”) o junto a sus compañeras de “todasAuna” y de sus colaboraciones con multitud de creadores en distintos ámbitos del arte y causas sociales, es autora de dos disco-libros “Párvula, nAnAs” y “Me sobra el corazón”. Con un corazón enorme está vinculada a la memoria antifascista en la que profundizamos hoy.

Tus inicios artísticos nacen allá por el 2009 con el Grupo Literario mil9. ¿Cómo surgió esa iniciativa?

Éramos compañeros de veladas literarias que comenzamos a organizar años antes pero, como grupo nacimos en diciembre de ese año y, fue Miguel Hernández, quien nos dio nombre en torno a algo más: la amistad. A ellas y ellos les debo el haberme reconciliado con la poesía y, más allá, el ser hoy lo que soy tras la guitarra porque fue su fe en mí lo que me ha hecho llegar hasta aquí.

Juntos llevamos a muchos pueblos al poeta del pueblo y juntos seguimos en el alma, aunque los caminos hayan ido tomando rumbos diferentes. Y, aunque hoy el grupo es colectivo y las personas que lo integran son en su mayoría otras distintas, no olvido de dónde vengo, el grupo fue semilla, el colectivo, la primavera en el patio de la higuera de Miguel.

Ambos, grupo y colectivo, me parieron como Isamil9.

Tu primer libroDisco “Párvula, nAnAs” vio la luz el 1 de diciembre de 2017. Tradicionalmente asociamos la nana a una canción para arrullar a niños, pero en tu caso las siete nanas de que consta el libro-disco hablan del amor, del deseo de maternidad, del momento primigenio en el que fuimos concebidos, de padres, de abuelas, de Miguel Hernández -no podía faltar, claro está, “Las nanas de la cebolla”-. ¿Cómo surge ese trabajo y qué querías transmitir con él?

Compuse la primera nAnA porque Kel, una de mis compañeras, me dijo: ¿Sabes que te pegaría? Componer una nana. Y luego me leyó unos versos de Emily Dickinson que fueron algo así como esa manta que guardamos por si… Y ese “por si” fue años después.

Las nAnAs nacieron por necesidad. Me era urgente abrir una rendija por donde pasase la luz. Luz como gratitud hacia mis padres o mis abuelas, y luz como alivio para conmigo misma.

Ana Gaitero, compañera de memoria y periodista, escribió la reseña de mi segundo libroDisco y, sin pretenderlo, creo, dio respuesta a algo en lo que yo no había reparado: primero fueron las nAnAs y luego Me sobra el corazón dedicado a Miguel Hernández porque “había que colocar el dolor y el amor en el orden preciso”. Pero, evidentemente, “Las nAnAs de la cebolla” de Miguel tenía que estar, y están en ambos trabajos.

“Me sobra el corazón” es tu segundo libro-disco que tuvo su puesta de largo el 31 de octubre de 2019. Está compuesto de 23 postdatas, como llamas a cada una de las canciones o poemas, fue ganador del accésit al libro leonés del año 2020 y es un homenaje sin rodeos a la figura de Miguel Hernández, -“Soy  hija de octubre, como Miguel Hernández, y asome la nariz al mundo artístico allá por el 2009 al abrigo del poeta”, dirás en algún momento-. Háblanos de él.

Lo que me sucedió con Miguel Hernández no puedo explicarlo, ni quiero, porque se trata de sentir. ¿Qué siento? Gratitud, admiración, respeto y amor por todo lo que en su escueto vivir fue capaz de dejarnos.

Él me ha dado alas como cantautora con su ejemplo de lucha al no renunciar a aquello en lo que creía, ni siquiera con la muerte dictándole los últimos versos. A Miguel lo mataron, y digo lo mataron porque dejar morir es otra forma de matar, y sigue haciéndonos regalos de vida. Sigue presente en todos y cada uno de los conflictos de la clase trabajadora (Miguel era comunista), en las trincheras que el afecto cava frente al odio, en el recuerdo a los niños yuntero que siguen existiendo, en la defensa de la libertad, del no a las guerras, de la clase obrera como viento del pueblo.

“Me sobra el corazón” es lo mínimo que podía regalarle por todo lo recibido. Recordarlo a plena luz es un deber de España, es un deber de amor, como dijo Pablo Neruda.

En tu trabajo, en lo que haces, hay siempre un darse al cien por cien. También observo que es una constante que recurras a otras colaboraciones de artistas para aunar, sumar fuerzas, tender puentes. Podrías explicar esto.

Pues la verdad es que no, lo mismo que decía antes, no puedo explicarlo porque se trata de lo mismo: de sentir.

Supongo que la educación recibida tiene mucho que ver, que la experiencia de los años también, así como aquello que la vida te da y te quita, lo que echas de menos, y lo que quisieras no haber tenido que echar de más… No sé hacer de otro modo. Y, pese a todo y a algunos, a los rasguños y las caídas, seguiré como tal, porque dejar de hacer por evitar (re)sentir(se) es dejar de ser yo, y prefiero romperme a pasar por la vida sin haberla vivido.

Mil9 veces me habré equivocado y dado erróneamente, y sin saber lo que quiero sí sé al menos lo que no quiero, quizá por eso me rodeo de quienes aprecio, admiro y me sosTienen para -como dices- sumar, porque ¿qué somos los unos sin los otros? Nadie es sin los demás. ¡Es tanto lo que he aprendido de las personas con las que he compartido espacio, escenario, ensayos…! Que propongas algo y, casi sin haberlo terminado de explicar, ya te digan: “Sí, cuenta conmigo” es un privilegio, Sol.  Así pues, seguiré tocando, a mi manera, puertas y buzones y, por supuesto, dejando mi buzón y mi puerta abiertos (como se hace en los pueblos) para quien de mí precise.

Siempre cuentas que no tienes familiares represaliados, pero que te sientes vinculada con la memoria antifascista como si los tuvieras. Tu obra, tus conciertos, tus múltiples colaboraciones en actos relacionados con la memoria histórica son una constante en tu trabajo artístico. ¿A qué se debe ese compromiso tan férreo, inquebrantable, con la memoria?

Considero que estaré siempre en deuda con quienes lucharon por la libertad, también por la mía. De nuestra historia, nos han contado solo una parte, parte  que, además, es un tratado de mentiras perfectamente orquestado bajo la batuta de una dictadura cuya sombra sigue siendo muy alargada. Como si fuese un estribillo nos cuentan que no hay que reabrir heridas, que lo pasado, pasado está, que en la “guerra” en ambos bandos cometieron atrocidades. Y yo me pregunto: ¿Cómo se reabre algo que no se ha cerrado? Y también me cuestiono el porqué no llamamos a las cosas por su nombre, porque la guerra fue un golpe de estado que aún sigue sin reconocerse. Se amparan en la guerra y no en lo que llegó tras el golpe de estado -insisto- (y cito literalmente), una política de “exterminio” aplicable a quien pensase diferente, con una carga de odio tan brutal que ha sido capaz de silenciar la verdad durante décadas y décadas. Porque hablar de ello era abocarse a morir. Porque hablar de ello era poner en peligro a otras personas. Paseos, sacas, cunetas, paredones, asesinatos, venganzas, represión, humillaciones, bebés robados, castigos, vejaciones, violaciones… ¡Cuántas vidas, cuántas víctimas, cuánto dolor gratuito e innecesario!

No, no tengo familiar alguno “perdido forzosamente” en un monte o en un cementerio-extramuros, pero cada vez que alguien recupera a alguno de los suyos, mi país, nuestra España, da un paso adelante y yo, yo respiro mejor.

“Donde había un dolor allí estaba Miguel” decía Vicente Aleixandre de su amigo. Quienes te conocemos sabemos de la influencia enorme, fundamental, crucial, del poeta de Orihuela.  ¿Qué representa su vida, su obra, para ti? ¿Qué otras influencias artísticas encontramos en tu obra?

Creo que ya lo he expresado al hablar del LibroDisco. Isamil9 no existiría sin él. Mil9 es un dato de su biografía que tiene que ver con sus tres heridas: el amor, la muerte y la vida. Les invito a que lo lean, por supuesto, pero también a descubrirlo como el hombre que fue. Lean sus crónicas, lean sus cartas y, si tienen la oportunidad, visiten su casa en Orihuela, su pueblo y el mío…

Sobre otras influencias artísticas. Seguramente quedaría mucho mejor decir que he leído a, que he escuchado a, que… Pero no puedo citar nombre alguno porque ni mi bagaje es suficiente, ni mi conocimiento el preciso para poder asegurar que esta poeta o este autor, o este cantautor/a han alimentado mis dos trabajos músico-literarios. Sí diré, en cambio, que los pulsos de lo que hago los marca la capacidad de emocionarme, de leer algo y quedarme felizmente hueca, de escuchar algo y explotar de una pena que ni sabía que me habitaba. Influye quien (me) llega y, normalmente quien lo logra, llega para quedarse sine die.

¿Cuándo crees que habremos conseguido dar un paso importante en materia de memoria histórica y, por consiguiente, un avance en el camino de la verdad en la justicia, en la reparación?

Cuando cada víctima de las desapariciones forzadas haya regresado y pueda descansar en paz y dignamente donde, como y cuando sus familiares deseen. Si ya es el colmo que 80 años después haya familias que no hayan podido recuperar a sus allegados, es una absoluta ignominia que las trabas judiciales y burocráticas sigan siendo paladas de tierra sobre los huesos de la Memoria de este país. Los cimientos de nuestra democracia seguirán siendo de arenas movedizas mientras la Memoria no tenga sus lugares, entre ellos en las políticas de justicia y educación.

Para construir hay que conocer. Para conocer hay que hacer Memoria. Para hacer Memoria Histórica son indispensables la verdad, la justicia y la reparación.

En ti son también importantes otras causas como la violencia de género, el derecho a morir dignamente, el mantenimiento del patrimonio y nuestras raíces, la defensa de derechos sociales, laborales, en un claro compromiso con los valores de progreso, ¿qué crees que debemos cambiar, para ser mejores como sociedad?

El pensar que formamos parte de un todo, de un engranaje donde dependemos los unos de los otros, como eslabones de una cadena… O eso quisiera pensar. Soy consciente de que yo no puedo cambiar grandes cosas, pero sí puedo mejorar las pequeñas que hay a mi alrededor, y pasín a paso, hacer real aquello que escribía Galeano: “gente pequeña, en lugares pequeños, …”

Qué les dirías a las generaciones más jóvenes en relación a la memoria histórica.

Que lean, que escuchen y que pregunten, aunque quienes lo vivieron apenas tienen tiempo de trasmitírnoslo, los relojes están en nuestra contra. No todos viven 102 años como mi amigo de alma, Josep Sala (12.09.1919-08.11.2021), quien el 8 de junio de este mismo año contó con toda lucidez lo vivido en el Campo de Concentración de San Marcos de León, hoy Parador Nacional. No es tiempo de más silencio, este ha sido un constante palo en las ruedas del conocimiento de nuestra historia.

Y les pediría que, si tienen la oportunidad, acudan a alguna de las exhumaciones que continuaremos llevando a cabo, porque si algo está claro es que no hay retorno en el camino emprendido. Porque hacerlo, estar, acompañar, no solo cambia la perspectiva sobre lo que fue y sobre los que fueron, sino sobre quiénes somos. Somos porque fueron, y porque somos, serán.

Somos, para con ellas y ellos, una deuda de amor inabarcable.

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