Entrevista a Amaia Oloriz: «En mis novelas quiero dar al lector la opción de reflexionar sobre nuestro pasado»

Por Angelo Nero

Un escritor vigués, Manuel Esteban, dice en uno de sus libros: “La memoria es un armario extraño del que no siempre tiras la ropa que quieres, aunque nada se pierde por completo en su inmenso fondo. Todo vuelve, de un modo u otro, pero no como queremos ni cuando queremos.” Después de tantas décadas de olvido, parece que regresan historias que recuperan voces y nombres sepultados en el silencio, tal vez deberían haber sido recuperadas hace tiempo, pero una vez que salen a la superficie, ya no pueden volverse a ocultar, como pasa en la última novela de Amaia Oloriz. ¿A qué crees que se debe el auge del interés por esa memoria que nos ocultaron durante toda la dictadura, la transición y durante una buena parte de la democracia en el estado español?

Creo que tenemos que estar eternamente agradecidos a todas las personas que elevaron sus voces contra la injusticia y el crimen poniendo en riesgo sus propias vidas. Sus testimonios han ayudado a que reflexionemos sobre nuestro pasado. Como personas dotadas de humanidad debemos ayudar a remover la tierra, los recuerdos e incluso el alma de todas las personas que siguen negándose a ayudar a las familias que buscan a los suyos.

Esta es tu quinta novela y, como en las anteriores, transcurre en tu tierra, en Navarra, y también, aunque cuentas una historia ficticia, te basas en una historia real, en este caso en la Fuga de Ezkaba. Aunque no entre dentro del género de la novela histórica, en “El largo sueño de tu nombre” nos sumerges en una historia quizás no bien conocida, a pesar de que fue la mayor fuga carcelaria de Europa. ¿Cómo se despertó tu interés por este hecho, acontecido hace más de ochenta años, y en qué momento empezó a fraguarse en tu cabeza que podía ser la base para una novela?

La investigación de Fermín Ezkieta sobre lo sucedido aquel 22 de mayo de 1938 encendió una luz en mi cabeza. Cuando acudí a la presentación de su novela quedé impresionada por el trabajo realizado y por el horror de lo ocurrido. Pensé que dar visibilidad en una novela a un hecho tan cuidadosa y perversamente silenciado durante décadas, podría ayudar a no olvidar ese triste capítulo de nuestra historia.

El trabajo de documentación para escribir este libro me imagino que habrá sido intenso, aunque hay varios trabajos publicados todavía quedan muchas historias que sacar a la luz, pero, además, has realizado la ruta que siguieron los presos de Ezkaba que lograron llegar hasta la frontera. ¿Cómo fue esta última experiencia, la de seguir los pasos de aquellos que escapaban de la muerte, desnutridos, mal equipados y sin apoyo exterior?

En mi vida hay un antes y un después al Largo sueño de tu nombre. Todo lo que tiene que ver con lo ocurrido en aquella fuga me encoge el alma. Hacer el camino que siguieron aquellos hombres es una experiencia que no te deja indiferente. Te imaginas su miedo, los ves atravesando montes desconocidos sin equipamiento, extenuados por el hambre y con la muerte pisándoles los talones. En el recorrido hay fosas señalizadas, lugares en los que se han recuperado del olvido los nombres de algunos de aquellos hombres. Pero el trabajo no ha terminado, todavía quedan muchos bajo tierra.

“El largo sueño de tu nombre” tiene una trama de intriga, en la cual el protagonista, el periodista Mikel Unzu, investiga un crimen cometido en la fecha de la fuga de Ezkaba, y en esa investigación nos va dando muchos datos de la historia real, a la vez que va resolviendo la trama de ficción de la novela. Es una combinación que, tengo que confesar, muy adictiva, que te hace avanzar con avidez en la lectura del libro. ¿Tus referentes en el mundo de la literatura son también autores de misterio, o no te sientes especialmente influida por este género?

Me ha encantado de leer desde niña. Me gusta cambiar de género y de autor: García Márquez, Allende, Almudena Grandes, Irene Vallejo, Ruiz Zafón…

Creo que es importante que la novela tenga algún misterio que resolver. Me gusta iniciar mis historias con hechos que sacudan al lector, que le pongan en alerta. También me atrae que el presente regrese a nuestro pasado, que desentierre historias que forman parte de nuestra memoria como pueblo. Estoy convencida de que hablar de ello nos ayudará a ser una sociedad más humana, más justa, más libre.

En tu libro también haces referencia a Paco Etxeberria, a Lourdes Herrazti, a Fermín Ezkieta, quizás como un pequeño homenaje a labor que, desde distintos ámbitos, intentan desenterrar del olvido a las víctimas del franquismo, muchas de las cuales todavía se encuentran las cunetas de todo el estado. ¿Crees que novelas como la tuya son necesarias también para visibilizar a ese ejército de historiadores, forenses, y activistas de la Memoria Histórica, y hacer llegar su labor a un público más amplio?

Por supuesto, darles visibilidad ayuda a que se reconozca su labor. Sin ellos el pasado seguiría oculto, silenciado. Su compromiso debe ser también el nuestro.

En tu novela anterior, “La sombra que habita tus ojos”, ambientada en el valle del Roncal, quisiste también darle visibilidad a unas mujeres, apodadas golondrinas, que dejaban su tierra y sus familias, y cruzaban los Pirineos para ir a trabajar a Mauleón, en las fábricas de alpargatas. Todavía quedan por escribir muchas historias sobre el mundo obrero, pero especialmente sobre las mujeres trabajadoras, como las mineras que descubrimos en “¿Dónde está nuestro pan?”, de Abel Aparicio. ¿Crees que con el auge del movimiento feminista también ha crecido el interés, también en escritores, pero especialmente en escritoras, por rescatar las historias de esas obreras que tuvieron que trabajar, en muchas ocasiones, en condiciones muy desiguales con respeto a sus compañeros?

En mis novelas: Búscame, El Regreso, Todos los Soles Robados y La sombra que habita en tus ojos, mis protagonistas son mujeres. Mujeres que ponen voz a la opresión, a la desigualdad, al maltrato… Bodas impuestas, niños robados, indefensión, dependencia económica, emigración silenciada…  Es un trabajo de todos educar para que la mujer tenga el espacio que le corresponde. Cada granito de arena cuenta para alcanzar la igualdad.

Creo que ahora ya estás trabajando en tu próxima novela, centrada en la represión durante la guerra civil en localidades de navarra que fueron especialmente golpeadas, como Lodosa, Aldosilla, Peralta… y además a través de los ojos de un niño. ¿Quieres contarnos un poco más de este proyecto y si crees que sigue teniendo interés rescatar esas historias, cuando desde algunos sectores siguen diciendo que esto solo contribuye a abrir heridas?

En este nuevo trabajo quiero hablar de las otras víctimas del golpe de estado del 36. De aquellas mujeres y sus hijos a los que el odio y la injusticia condenó a una vida de castigos y miseria. Mi protagonista es un niño y vive en un Pueblo sin nombre. Un lugar que bien podría ser: Sartaguda, Lodosa, Andosilla, Larraga, Peralta etc… pueblos de nuestra tierra en los que la represión fue brutal e innecesaria.

Enterrar ese pasado no ayuda. Creo que la mejor manera de no repetir la historia es conocerla. En mis novelas quiero dar al lector la opción de reflexionar sobre nuestro pasado. Tener memoria nos ayudará, como he dicho anteriormente, a ser una sociedad más humana y justa.

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