Entrevisamos a Guillermo Menéndez: «En la historia cuento la división entre las izquierdas, algo que obedece a la naturaleza de este espectro político y que sigue reflejándose en la actualidad»

Entrevistamos a Guillermo Menéndez, autor de Milicias Vascas Antifascistas. 

De la mano de Sare Antifaxista, es decir desde la autogestión y sin ayudas ni subvenciones de ningún tipo, llega ‘Milicias Vascas Antifascistas’, el hasta ahora último libro del dibujante Guillermo Menéndez Quirós (Langreo, Asturies; 1994).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Cómo surge la idea de plasmar la resistencia vasca contra el franquismo en formato cómic?

 Bueno, el cómic no abarca toda la resistencia vasca que hubo en la guerra, sino que la historia se centra en las Milicias Vascas Antifascistas, unas milicias concretas que nacieron en Madrid en 1936 y que tenían oficialmente este nombre.

 Yo ya estaba gestando otros trabajos sobre La Guerra de España en formato novela gráfica cuando conocí al colectivo Sare Antifaxista en septiembre de 2020 y me propusieron trabajar sobre esta parte de la historia. Estaban interesados en encontrar a alguien que tomara las riendas del proyecto e hiciera un cómic con entera libertad sobre el tema, que ya habían tratado anteriormente promoviendo otro título firmado por Alfredo Velasco Núñez, Las Milicias Antifascistas Vascas Durante el Alzamiento Fascista Español (1936-1939). Así que tratar otro episodio de la Guerra en formato cómic me pareció muy buena idea en ese momento

¿Qué parte hay de Alfredo Velasco y que parte de Guillermo Menéndez Quirós en el desarrollo de la historia?

Pues, si inicialmente la idea de Sare era que me basase en el libro de Alfredo, no pudo ser finalmente. Por extraño que parezca fue imposible ponerme en contacto con el autor aún ni por mediación del colectivo, algo que aún hoy me gustaría. 

Aparece en los agradecimientos del cómic y el trabajo que hizo en su momento es de valorar, gracias a él me acerqué a la historia de las Milicias Vascas Antifascistas. Pero al no tener su contacto y viendo algún problema para adaptar algunos de los hechos que recopila en su publicación (debidos a inconexiones y confusiones cronológicas propias de una historia prácticamente olvidada y casi sin investigar), tuve que buscarme la vida por mi cuenta.

Rápidamente encontré en internet que a principios de 2020 había sido publicada una nueva investigación sobre las MVA, firmada por un guipuzcoano que vive y estudia en Madrid y que conoce bien los escenarios por los que pasaron estas milicias. Fue así como conocí a Carlos Iriarte, historiador apasionado, experto en investigar hasta la raíz de los archivos y testimonios, casualmente de mi misma quinta.

Su papel como asesor fue fundamental, así como el de Eneko Tabernilla, compañero de mi mismo gremio, quien me ayudó en lo referente a uniformes y armamento (y poseedor de un extenso conocimiento del tema gracias al cual podría haber sido mucho más riguroso).

¿Supone el cómic una forma de acercar la memoria histórica a las nuevas generaciones?

Yo hablo desde la perspectiva de un historietista. Siempre encontré algo mágico y cómodo en el cómic como medio para transmitir ideas o historias. 

Si nos ponemos a hablar desde un punto de vista más analítico, creo que hay que amoldarse a los tiempos. Sinceramente, es complicado pensar que alguien que no es historiador, investigador, un apasionado de temas de La Guerra de España o un familiar de los protagonistas de estos hechos, se vaya a poner a leer un libro extenso que hable de las Milicias Vascas Antifascistas, más si este no está novelizado ni pensado para entretener a la vez que informar.

Y si ya encima hablamos de nuevas generaciones, de gente joven acostumbrada a la inmediatez de la informática y el internet y de un bombardeo constante de imágenes y audiovisuales, me parece todavía menos probable.

Es por esto que el medio del cómic, tebeo, novela gráfica, o como queramos llamarlo, que nos entendemos todos, me parece que casa con las exigencias de nuestro tiempo gracias a la conjugación de las imágenes y el texto, el cómo se pueden contar las historias no solo a través del texto si no también a través del puro lenguaje visual del dibujo.

Es un medio más, y es un medio en sí mismo que funciona estupendamente por sí solo como herramienta narrativa, y que por lástima aún hoy tiene que enfrentarse en ocasiones a opiniones que lo infantilizan y lo relegan al papel de paso intermedio o puente entre un relato escrito y una película.

En definitiva, es un medio capaz de contar lo mismo que un libro con menos palabras (ahorrando, por ejemplo, en las partes descriptivas), es para todas las generaciones, y tiene el punto positivo de ser algo generalmente más llamativo que otros formatos más “aburridos” (sin desprestigiar los libros, que son sagrados).

Otro tema es el de la extensión, por desgracia en esta publicación tuve que abreviar mucho porque la edición estaba pensada para 20 páginas de viñetas, que finalmente quedaron en unas 22, 40 contando prólogos y anexos. Por lástima eso puede hacer pensar que es algo meramente divulgativo e introductorio a otros trabajos más extensos, pero estoy contento con el resultado y creo que la historia está bastante bien condensada, se cuentan todos los hechos relevantes si bien es cierto que daría para más porque hay algunas curiosidades que me contaba Carlos y que se nos quedaron en el tintero por exigencias del guión.

 Pese a estar ambientado en la Guerra Civil, nos hablas de una historia antibélica, explícanos un poco esta afirmación.

Pues enlazando con la pregunta anterior, la considero antibélica porque no creo que la guerra deba contarse de otro modo más que sincera y crudamente, hablando de los horrores que supone y sin mitificarla. Y es por eso que aunque dije que el medio del cómic es para todos los públicos, este cómic concreto, y sobre todo por esta manera en que cuento la historia, podría considerarse más enfocado hacia el público adolescente/adulto, que esté preparado para leer cosas en ocasiones desagradables.

Me esforcé en darle este prisma porque mi objetivo es acercarme a los hechos de la manera más rigurosa y realista, esquivando el revisionismo histórico, es decir, evitando que la historia rescatada del olvido se vea influenciada por posicionamientos o ideas preconcebidas sobre lo que fué o debió ser.

¿Qué lecciones rescatarías de esta historia para la realidad política y social de los tiempos que nos ha tocado vivir?

En la historia cuento la división entre las izquierdas, algo que obedece a la naturaleza de este espectro político y que sigue reflejándose en la actualidad. Pero también cuento la unión que hubo, sobre todo en los primeros días del conflicto, entre gente de diversas ideologías para combatir al fascismo, algo que resultó necesario ante tal amenaza.

¿Supone la cultura el mejor freno frente al fascismo?

No me creo en el papel de decidir si es el mejor freno, aunque es el que más me gusta.

Una población educada, conocedora de las luces y las sombras de nuestra historia, tendrá muchas más posibilidades de no ser engañada ni caer en dogmatismos.

Y aunque hoy en día casi todos tenemos acceso a la información, sin duda hay muchas ocasiones en las que las personas no tienen los conocimientos necesarios para pensar por sí mismas. Por lo que creo que hay que intentar que la cultura, en este caso la historia, resulte atractiva para la gente. Es en ese papel donde me veo comprometido.

¿Por qué los lectores de nueva revolución deberían comprar «Milicias Vascas Antifascistas”?

Si lo que quieren es alimentar su curiosidad y enriquecer un poco más sus conocimientos sobre lo que fue el conflicto del 36 y la organización y participación de los vascos en la defensa de Madrid, este es el cómic que están buscando.

Aunque mejor se guían por el comentario que Alfonso Zapico me regaló para la contraportada, que de cómic, historia y narrativa, seguro sabe más que yo.

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