![]()
El PSOE de González ya fue, en su momento, el gran laboratorio donde se probó la reconciliación con los vencedores de la guerra sin pedir perdón por nada, donde se blanqueó la monarquía heredada del franquismo con discursos de Estado.
Por Lucio Martínez Pereda | 13/02/2026
No es broma. Es la pregunta que circula en algunos grupos de WhatsApp de militantes. Y tiene su lógica. Porque si uno observa el itinerario ideológico del expresidente- desde el felipismo fundacional hasta el felipismo terminal- lo que encuentra es un recorrido que, salvando las distancias cronológicas parece dibujar una parábola hacia el mismo sitio al que Vox ha llegado por la vía rápida y sin complejos. El PSOE de González ya fue, en su momento, el gran laboratorio donde se probó la reconciliación con los vencedores de la guerra sin pedir perdón por nada, donde se blanqueó la monarquía heredada del franquismo con discursos de Estado, donde se abrazó la bandera rojigualda sin despeinarse, donde se firmaron pactos de silencio sobre los crímenes del pasado a cambio de modernización y entrada en la OTAN, donde el patriotismo constitucional se fue pareciendo cada vez más al patriotismo actual de Vox.
¿Qué diferencia hay, en el fondo, entre aquel socialismo que convirtió la Transición en sinónimo de impunidad y el voxismo que la convierte en sinónimo de traición? Muy poca, si atendemos al resultado: ambos comparten la misma alergia a cualquier revisión crítica del franquismo, la misma devoción por el Ejército como garante último del orden, la misma querencia por una nación española una, grande y libre de autonomías molestas, la misma disposición a entender la izquierda como enemigo interior. La diferencia está en el marketing y en el tiempo del discurso: González lo hizo con chaqueta de pana y hablando de Europa, Abascal lo hace con banderita en la solapa y repitiendo las estupideces de la Teoría del Gran Reemplazo.
Se el primero en comentar