El violento camino hacia la redención (reseña de Valhalla Rising)

Por Angelo Nero

Vaya por delante mi devoción por el cine del director danés, del que cabe destacar el neo-noir “Drive” (2011), protagonizada de manera espectacular por Ryan Gosling y Carey Mulligan, o la brutal “Only God Forgives” (2013), con Ryan Gosling y Kristin Scott Thomas, en sus papeles principales, así como la inclasificable, violenta e hipnótica serie “Too Old to Die Young” (2019), con un elenco formidable encabezado por Miles Teller, Augusto Aguilera, Cristina Rodio, Nell Tiger Free y John Hawkes. El cine de Nicolas Winding Refn, realmente, no es para públicos sensibles, sus películas rezuman dolor, en el que se regodea con planos fijos y atmósferas asfixiantes, con guiones parcos en palabras en los que los silencios hieren, y donde la acción parece no tener importancia, hasta que se sucede con la velocidad de un puño, de un cuchillo, de una bala. A esto hay que sumarle su obsesión por querer participar en todas las fases de la creación de sus películas: «Cuando vi ‘La matanza de Texas’, me di cuenta: no quiero ser director, no quiero ser guionista, no quiero ser productor, no quiero ser director de fotografía, no quiero ser montador, no quiero ser editor de sonido. Quiero ser todos ellos a la vez«.

Una de sus creaciones más inquietantes, sin duda, es “Valhalla Rising”, ambientada en las Highlands escocesas a principios del siglo X, en la etapa más oscura de la Edad Media, donde se imponía la cruz y la espada, y donde centra su atención en el personaje interpretado por Mads Mikkelsen, un antihéroe envuelto en una espiral de violencia que busca su camino a la redención sumándose a un grupo de cristianos nórdicos camino de las cruzadas. Con el característico tempo lento de Nicolas Winding, exasperante a veces, y con explicitas explosiones de violencia, de un exhibicionismo que raya lo gore, seguiremos a One Eye a través de la niebla que cubre un escenario hostil, inhóspito y desolador, -acentuado por la fotografía de Morten Søborg, que le da forma de paisaje post-apocalíptico- donde las comunidades paganas apuestan por combates en los que solo queda vencer o morir. One Eye es un esclavo obligado a combatir por su vida, tatuado por las cicatrices de las peleas en las que sobrevivió, encadenado y obligado a vivir en una celda, cuidado por un niño, esperando el momento de su venganza. A esta escapará solo su cuidador, que lo seguirá tras su liberación y será su portavoz.

Mads Mikkelsen encarna al bárbaro, en un tiempo de en el que los reinos cristianos comenzaba su conquista de Tierra Santa, y empujaban a formidables contingentes de voluntarios y mercenarios a través de toda Europa, siguiendo las palabras del apóstol Mateo: “renuncia a ti mismo, toma mi cruz y sígueme.” Aunque detrás de todo esto también estaba el interés colonizador de los europeos, que luego siguió la conquista, a hierro y fuego, de los continentes africano y americano. Salvajes como los paisajes por los que transitan, los cristianos a los que se une One Eye y el niño asesinan a las tribus paganas que van encontrando a su paso, no buscan convertir, sino exterminar, desconfiados del otro, del diferente, y solo entienden el lenguaje de la sangre. Y si el tránsito por esa tierra de brumas y miseria, de odios y violencia, es angustiante, todavía lo es más cuando embarcan hacia el territorio de conquista, en un mar envuelto en una niebla que los hace avanzar a ciegas, hacia un destino tan incierto como sus propias intenciones, que les hace desconfiar de One Eye y del niño, pues a alguien tienen que culpar de las desgracias del viaje. Y cuando, finalmente, lleguen, el destino seguirá siendo inhóspito, hostil, tan acogedor como el mismo infierno. Porque a donde llegaran estos ingenuos cruzados será a un lugar poblado por indios indómitos, que irán mermando sus fuerzas desde la invisibilidad del bosque, y que los hará caer en la locura, de la que solo parece escapar el personaje encarnado por Mads Mikkelsen, uno de esos actores que son capaces de convertir una película como esta en una cinta de culto.

El epílogo del film es realmente arrebatador, y no conviene, para aquellos que todavía no lo hayan visto, dar muchos detalles, solo decir que es en ese mundo desconocido, donde muchos encuentran su infierno, abandonados por su dios, incapaces de comprender a los otros, a los diferentes, donde One Eye encuentre su camino hacia el Valhalla, tal y como se lo habían marcado sus visiones. Un camino de redención, a través de los sueños, algunos tan inquietantes como los de Nicolas Winding Refn.

Dinamarca / Reino Unido, 2009. Director: Nicolas Winding Refn. Guión: Nicolas Winding Refn, Roy Jacobsen y Matthew Read. Fotografía: Morten Søborg. Música: Peter Kyed y Peter Peter. Montaje: Matthew Newman. Dirección artística: Natalie Astridge y Allie Milligan. Intérpretes: Mads Mikkelsen, Alexander Morton, Maarten Stevenson, Matthew Zajac, Andrew Flanagan, Gary Lewis, Jamie Sives, Ewan Stewart, Rony Bridges, Douglas Russell.

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