El trinomio economía-energía-tecnología

Esteban Cabal
Periodista | Portavoz de Recortes Cero – Grupo Verde

Economistas, por favor, inventen algo” es el sugerente título de un reciente artículo publicado por Marga Mediavilla en “eldiario.es”.

“¿Qué tipo de tecnología y qué tipo de capitalismo puede imaginarse en un planeta donde la mayor parte de los países son un desierto como el Sahara?” pregunta Marga. Y añade: “El decrecimiento que propone el movimiento ecologista no es una opción, es algo que vamos a tener que vivir y a lo que vamos a tener que adaptarnos más tarde o más temprano. En algunos sentidos ya estamos decreciendo. Lo que sí podemos elegir es decrecer mejor o peor: decreciendo todos en igual medida e intentando proteger la biosfera…o fomentando la desigualdad, el fascismo y la guerra y destrozando completamente nuestra base biofísica. No se les puede exigir a los movimientos
sociales que propongan alternativas económicas, quienes deberían estar ofreciendo a la sociedad esos nuevos modelos económicos son los profesionales de la economía”.

El trinomio economía-energía-tecnología dibuja el gran campo de batalla en el que se van a enfrentar, por un lado, los que quieren poner la economía, la energía y la tecnología al servicio del interés general, el interés público; y por otro las fuerzas tenebrosas que solo persiguen el interés privado, los grandes depredadores, la banca internacional y sus multinacionales.

Cuando algunos hablan de la necesaria transición energética parece que están esperando soluciones mágicas desde el campo de la tecnología. Tiene mucha razón Marga en señalar que no se trata de eso sino de establecer “nuevos modelos económicos”. Pero no resulta nada sencillo cuando esos modelos requieren o llevan aparejados cambios en el sistema monetario.

Hay muy pocos economistas que defiendan un sistema monetario alternativo, pero los hay: IMMR (International Movement for Monetary Reform) y su asociación en España: Dinero Positivo.

Un miembro de “Dinero Positivo” comentaba el otro día en las redes con bastante acierto: “La razón por la cual el sistema capitalista precisa de un crecimiento económico eterno es económica, basada en el sistema monetario de creación monetaria privada a un interés compuesto creciente”.

Y remataba: “Nuestro modelo de producción y consumo basado en grandes pérdidas y despilfarros de energía o materia prima, o en megaproyectos caros y poco rentables, ineficientes, inútiles, infrautilizados o abandonados pero subvencionados con dinero público, son consecuencia de este sistema monetario actual basado en la economía financiera y especulativa, así como la desigualdad social, las guerras y la miseria en un mundo donde aún no se han agotado los recursos”.

Se puede afrontar el ineludible decrecimiento manteniendo elevados estándares de felicidad o calidad de vida. Se empieza por salir del sistema de dinero-deuda recuperando nuestra moneda soberana.


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