El socialismo español ante el internacional comenzando el siglo XX

Por Eduardo Montagut | 11/02/2026

El Socialista insertó un balance del socialismo internacional en 1901.

El texto comenzaba con el socialismo portugués, que se habría reorganizado después de un tiempo en crisis. El socialismo en Francia, a pesar de las diferencias entre los oportunistas y revolucionarios, parecía que crecía. Recordemos que la unión tardaría unos pocos años más, ya que hasta 1905 no se creó la SFIO, y que uniría a las distintas tendencias: los marxistas de J. Guesde, los revolucionarios socialistas y los pragmáticos de Jean Jaurès. En el caso italiano se destacaba la expansión del Partido en el ámbito rural, una asignatura pendiente, pero recordemos que el socialismo italiano vivió una casi permanente confrontación interna entre reformistas y revolucionarios. Por el momento, en los Congresos de 1900 y 1902 vencieron los primeros, pero en 1904 la situación cambió porque una mayoría se impuso criticando el apoyo que se le otorgaba a Giolitti. La posición de Turati se vio claramente cuestionada. El progreso socialista era más evidente en Austria. En El Socialista se recalcaba que se había conseguido arrancar algunas mejoras para los obreros, y que había crecido la afiliación. Por nuestra parte, sabemos que en el verano de 1899 salió el primer número de su órgano de prensa, el Arbeiter-Zeitung. En ese mismo momento, los socialdemócratas austriacos participaron en la Segunda Internacional en París. Unos años después, en 1907, y tras una huelga general, se consiguió el sufragio universal, factor clave para el desarrollo de este partido como para muchos de sus congéneres europeos. Mayor era, lógicamente, la fuerza de la socialdemocracia alemana, cada día más presente en las distintas instituciones del Imperio.

También se valoraba el progreso del Partido Obrero en Bélgica, y que se hallaba cerca de conquistar el poder. En el caso vecino de Holanda se resaltaba el empuje electoral socialista, a pesar de la influencia de signo anarquista que había desarrollado el movimiento obrero gracias a la figura de Domela, y que hemos estudiado en otro trabajo.

El caso inglés era un tanto especial, ya que se reconocía que allí los obreros habían priorizado la lucha económica sobre la política. En todo caso, se valoraba el esfuerzo del Partido Independiente del Trabajo que, como sabemos, se había creado en 1893. Recordemos que en ese preciso momento estaba naciendo el Partido Laborista, en un complejo proceso de unión de fuerzas. Era pronto para valorar la enorme fuerza que los laboristas adquirían. En 1906 obtendrían ya 29 escaños en los Comunes.

También se aludía al progreso socialista danés. Se terminaba el repaso europeo considerando que se progresaba en militancia en todos los países mencionados, además de en Suecia, Noruega, Rumanía, Suiza, Bulgaria y Serbia.

Fuera de Europa se centraba la atención en Estados Unidos y Argentina. En el primer país se valoraba el progreso de votos a favor de los socialistas en las elecciones municipales. En el caso argentino se habían multiplicado los actos y manifestaciones realizados por los socialistas en pro de mejoras para los trabajadores o contra los atropellos del poder.

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