Las declaraciones de Oubi Bouchraya levantan dudas sobre su credibilidad al intentar atribuirse el mérito de una campaña liderada por otros sectores.
Por Héctor Santorum | 21/01/2024
Safia Babaahmed: «Marruecos ni defiende ni cumple con los estándares de Derechos Humanos requeridos para los miembros del Consejo de Derechos Humanos.»
Ahmed Mulay Ali: «Aquí no se buscaron los derechos humanos, se buscaron los intereses del mundo occidental que está apoyando esa masacre que se está produciendo en Gaza.»
La elección de Marruecos para presidir el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, no es más que la constatación de la inexistente ética de los organismos internacionales, en cuanto a los derechos humanos se refiere.
La Carta de Derechos Humanos parece restringirse a ser una declaración de los derechos de Estados Unidos y sus aliados, perdiendo su efectividad en aquellas regiones donde estos no tienen presencia. En contextos como el genocidio en Gaza o la represión sistemática en el Sáhara Occidental, esta carta parece carecer de aplicación práctica.
El nombramiento, bajo voto secreto, no es más que el lienzo sobre el que se retrata a los 47 países que han participado de esta infamia. Marruecos gana de forma aplastante con 30 votos, frente a los 17 que recibe Suráfrica.
Antes de la votación, el embajador de Sudáfrica, Mxolisi, destacó que Marruecos era la «antítesis de lo que representa el Consejo». Resulta sorprendente la preferencia por Marruecos en lugar de Sudáfrica, especialmente dado que este último ha presentado un caso de genocidio contra Israel ante la Corte Internacional de Justicia, instando a la imposición de medidas para detener el genocidio en Gaza.
La negativa de los ministros de Asuntos Exteriores de los Estados Miembros de la Unión Africana a respaldar la candidatura de Marruecos para la presidencia del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, solicitada en nombre de la organización continental, se debe principalmente a la falta de consenso en el Consejo Ejecutivo, motivada por varias razones.
En el corazón de esta oposición se encuentra la imposibilidad de que África respalde a un país como el Reino de Marruecos, ya que esto sería una afrenta tanto a África como a la dignidad de todos los africanos. Además, Marruecos aún no ha suscrito la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos. Este país también obstaculiza las visitas a los territorios de la RASD ilegalmente ocupados, expulsando de manera coercitiva a observadores internacionales y periodistas extranjeros de dichas zonas.
En este contexto, resultan sorprendente las declaraciones de Mansur Omar, delegado del Frente Polisario encargado de la Unión Europea y las Instituciones europeas, antes de la votación: «Quiero expresar mis felicitaciones al equipo de derechos humanos, liderado por Oubi y las ONG de derechos humanos en las zonas ocupadas, liberadas, la diáspora y las redes de solidaridad, por la exitosa campaña contra la candidatura de Marruecos para presidir la Comisión de Derechos Humanos».
En lugar de realizar una autocrítica y reconocer posibles fallos, después de la elección, se evadió la responsabilidad normalizando la decisión. Esto, además, se llevó a cabo sin mantener la prudencia necesaria para los cargos que desempeñan.
Oubi Bouchraya, el representante del POLISARIO en Suiza, argumentó a la agencia de noticias saharaui que «influyentes grupos internacionales han ejercido una fuerte presión para evitar que Pretoria asumiera la presidencia del consejo, temiendo que Ginebra se convierta en otro escenario como La Haya, donde se denuncian los crímenes de la ocupación israelí».
Además, sostuvo que la elección se fundamenta en «un criterio más político, o más bien geopolítico, que jurídico, como sería de esperar, como consecuencia de la intensa presión ejercida por algunas fuerzas influyentes», todo ello con la intención de «obstaculizar el camino» a los «defensores de los pueblos y las causas justas».
Asimismo, afirmó que Marruecos «ignorará deliberadamente la guerra de exterminio en Palestina» e intentará «evadir» los avances en materia de Derechos Humanos en su territorio.
Principalmente, surge la interrogante sobre la postura del Frente POLISARIO respecto a la objeción a la candidatura de Marruecos. Ahmed Mulay Ali afirma: «Las embajadas saharauis se movilizaron en contra de la candidatura, tratando de establecer contacto con países u organizaciones. Aunque puede no haber sido tan evidente como el trabajo desarrollado por la sociedad civil, se ha trabajado».
La contribución y liderazgo del Frente POLISARIO en la gran campaña, liderada de manera incisiva por la sociedad civil saharaui, debería haber sido más contundente. Dicha campaña contó con la participación destacada de individuos incluso provenientes de los territorios ocupados.
En adición, es imperativo señalar que se han emitido declaraciones imprudentes respecto a Mansur Omar, proclamando el éxito de la campaña antes de conocer los resultados de la votación.
En el caso de Oubi Bouchraya, su imagen sufre un menoscabo, si cabe aún más, al intentar atribuirse el mérito de una campaña dirigida con firmeza por la sociedad civil.
Ante la elección de Marruecos, Oubi Bouchraya esgrime un criterio más político o, más exactamente, geopolítico que jurídico, suscitando serias dudas sobre su capacidad como representante para descifrar la complejidad de la dinámica internacional. Se plantea la interrogante de si estas declaraciones constituyen simplemente otro acto de cinismo dirigido hacia su propio pueblo.
En referencia a las declaraciones de Oubi Bouchraya acerca de los intentos futuras de Marruecos de «eludir» los avances en materia de Derechos Humanos en su territorio, es crucial subrayar que no se trata de un mero intento, sino de una práctica sistemática que Marruecos ya lleva a cabo de manera reiterada. Este comportamiento ha experimentado un notorio incremento en los últimos años, exacerbado por la vuelta a la guerra
En cambio la postura de Mohamed Limam Mohamed Ali embajador de la RASD en Kenia, destaca por su valentía al cuestionar tácticas transaccionales en la diplomacia, siendo más esclarecedora y concreta. “Es de sobra conocido que la diplomacia transaccional, en esencia, se basa en una lógica quid pro quo: no hago nada por ti si no recibo algo a cambio.
La lógica de los quid pro quo no es, por supuesto, nada nuevo en la diplomacia marroquí. Marruecos, al igual que otras dictaduras, utiliza con frecuencia la diplomacia transnacional para ganar votos en el Consejo de Seguridad de la ONU o en la Asamblea General de la ONU.
Para entender las intenciones solapadas de los artífices de esa diplomacia transnacional, célebre por sus lecturas selectivas de las resoluciones de la ONU y por unos logros más que cuestionados -conseguidos a base de chantaje y a golpe de talonario-, así como por la dimensión de sus reveses, convendría hacer una retrospectiva y situar las cosas en contexto.
Los pilares sobre los que pivota la política exterior de Sudáfrica son la protección y promoción de los derechos humanos, la democracia y el derecho internacional, así como el multilateralismo. Sus posiciones, que le honran, dentro de las organizaciones multilaterales como la Unión Africana (UA), la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (CDHNU), la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de la ONU se sustentan sobre esos pilares.
Por consiguiente, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que la política exterior de Sudáfrica es el contrapunto de la política exterior marroquí.”
La pregunta que se formula de manera apremiante es: ¿dónde reside la autocrítica por parte de ciertos líderes del POLISARIO?
Finalmente, cabe destacar la relevancia del puesto presidencial, catalogado como «simbólico», conllevando un mayor protagonismo y la coordinación de las reuniones. Aunque en esencia sea simbólico, es lamentable que Marruecos lo ocupe.
Sin embargo, la magnificación de este hecho frente a la aparente incapacidad del POLISARIO ha transformado esa simbología en un símbolo de derrota.
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En este marco, y con el objetivo de obtener una perspectiva más completa sobre la elección de Marruecos para la presidencia, he llevado a cabo entrevistas con Safia Babaahmed, una saharaui con licenciatura en derecho, así como con Ahmed Mulay Ali, representante del Frente POLISARIO en Brasil.
Héctor Santorum:¿Cómo describe la elección de Marruecos para presidir el Consejo de Derechos Humanos de la ONU?
Safia Babaahmed: Yo personalmente como saharaui y licenciada en derecho describo la presidencia de Marruecos para presidir el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.
Marruecos ni defiende ni cumple con los estándares de Derechos Humanos requeridos para los miembros del Consejo de Derechos Humanos (ISHR, 2022). Desde que ingresó como miembro en 2022, Marruecos ha intensificado su acoso a periodistas y críticos y continúa deteniendo y sometiendo a periodistas, blogueros y defensores de los Derechos Humanos a juicios injustos.
La libertad de prensa está sufriendo una muerte lenta y deliberada en el país, evidenciada por la persecución y el encarcelamiento de periodistas y descrita en el informe de Human Rights Watch “Te atraparán pase lo que pase: el libro de tácticas de Marruecos para reprimir la disidencia”.
El desastre de Melilla de junio de 2022, cuando al menos 37 inmigrantes murieron a manos de la policía marroquí en la frontera con España, también mostró cómo Marruecos utiliza las vidas de los inmigrantes como arma política y, según expertos de la ONU, “el status quo de las fronteras de la Unión Europea, sobre todo la exclusión racializada y la violencia letal desplegadas para mantener fuera a las personas de ascendencia africana y de Oriente Medio, así como a otras poblaciones no blancas”, preocupación de la que se hizo eco Amnistía Internacional.
Ahmed Mulay Ali: Prácticamente toda la opinión internacional que respeta al ser humano y los derechos humanos, que buscan la justicia en este mundo que está bastante alterado se impactó.
Se impactaron cuando escucharon que una monarquía conocida por su currículum en la situación de los derechos humanos desde los años 60, como era el régimen de Hassan II contra su propio pueblo. El hermano pueblo marroquí siempre ha sido perseguido a nivel político, estudiantes, etc.
Luego viene la invasión al territorio saharaui y todo lo que se conoce de la historia de Marruecos con el pueblo saharaui: desapariciones, torturas, encarcelamientos…
Ahora tenemos dos mundos, uno pone primero los derechos humanos y se impactó por la elección de la presidencia de Marruecos.
En lo personal, y tras conversar con algunos compañeros saharauis y extranjeros, hemos llegado a la conclusión de que la elección del reino de Marruecos sobre Sudáfrica, el país de Mandela, donde se aplicaron los derechos humanos para lograr una extraordinaria reconciliación entre blancos y negros, ha dejado a todo el mundo impactado.
Aquí no se buscaron los derechos humanos, se buscaron los intereses de los grandes, los intereses del mundo occidental que está apoyando esa masacre que se está produciendo en Gaza.
Sudáfrica está presentando una sentencia extraordinaria en el juicio contra Israel en La Haya.
Se estaban imaginando a Sudáfrica, liderando el Consejo de Derechos Humanos. La imaginaban convirtiéndose en la presidenta del Consejo de Derechos Humanos, manejando la justicia por un lado y los derechos humanos por otro. Hicieron todo lo posible para cortarle los pasos a Sudáfrica.
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Héctor Santorum: Este año la presidencia de los derechos humanos es rotatoria, se hacía una elección entre Marruecos y Sudáfrica porque al final no ha habido un consenso en la UA sobre la posición marroquí, ellos en el último año han querido ocupar ese espacio y Sudáfrica en los últimos 3 meses ha presentado una oposición a esa posición ¿Qué razones dentro de la UA se podrían dar para la negación de ese apoyo y cual es la posición de Sudáfrica?
Ahmed Mulay Ali: En la última reunión de exteriores Marruecos lo intentó de todas las formas posibles.
Según información que tenemos manejo incluso la corrupción, como hizo en Europa en el Morocco Gate. Dentro de la reunión hubo un debate sobre esta situación y no se llegó a un consenso, bastantes países conocen la situación de la RASD, y estando nosotros presentes, se pusieron en contra.
Sería una vergüenza para África, apoyar a un régimen como el marroquí. Marruecos hasta ahora no ha firmado la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos, firmado por casi todos los países de la UA.
Es un documento donde se regula la situación de los DDHH y los pueblos de África. Es decir, está fuera de las leyes y las normas de los derechos humanos y los pueblos de la UA.
Bastantes estados no han aceptado eso, por lo que no hubo acuerdo ni consenso.
Algunos países del área ex-francesa que son pro marroquíes, pero no han podido imponer sus normas, así fue que África se quedó a un lado.
Héctor Santorum: ¿Cuáles son las razones dadas por Sudáfrica para oponerse a la elección de Marruecos, y cómo se relaciona esto con la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos?
Safia Babaahmed: La Comisión Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos es el principal órgano de promoción y protección de los derechos humanos en el continente africano. Debe resaltarse que se trata del único órgano contemplado por la Carta para llevar a cabo esas funciones.
La Carta Africana de Derechos Humanos establece claramente que los seres humanos son inviolables y que cada individuo tiene el derecho fundamental al respeto de su vida y la integridad de su persona. Este derecho no puede ser arbitrariamente negado a ninguna persona. Además, la carta garantiza el derecho al respeto de la dignidad inherente al ser humano y al reconocimiento de su estatus legal.
Dada la contundencia de estos principios consagrados en la Carta, emitida el 27 de julio de 1981, pienso que estas son razones más que suficientes para oponerse a la elección de Marruecos porque no cumplen con ninguno de ellos ejemplo de ellos su ocupación ilegal al Sáhara Occidental.
¿Cuál es la importancia del puesto presidencial en el Consejo de Derechos Humanos, y cómo se interpreta simbólicamente la elección de Marruecos?
Safia Babaahmed: El Consejo de Derechos Humanos es un organismo intergubernamental de las Naciones Unidas encargado de fortalecer la promoción y protección de los derechos humanos en todo el mundo y para hacer frente a situaciones de violaciones de los derechos humanos y formular recomendaciones sobre ellos.
Se interpreta simbólicamente una falta de consideración a los oprimidos y a la represión sistemática contra el pueblo saharaui en los territorios ocupados y en el propio Marruecos.
Dicha represión está aumentando de una manera alarmante y oficialmente nadie la denuncia. Se está recrudeciendo entre las nuevas generaciones, con asesinatos de líderes y estudiantes, y con el endurecimiento de la vida carcelaria, que son ahora los episodios más fragrantes de un genocidio, que no por ser más desconocido es menos doloroso.
Ahmed Mulay Ali: La presidencia del Comité de derechos humanos se sabe muy bien que el comité tiene unos objetivos y unos fines muy claros en su constitución y leyes, los objetivos trazados por Naciones Unidas, por los cuales tiene que trabajar el comité de derechos humanos en este ámbito a nivel internacional, para cuidar, abalar y buscar soluciones.
La dirección es una dirección simbólica. Al estar ahí Marruecos, va a intentar utilizar ese puesto para pasar ahí documentos suyos, va a intentar demostrar a los miembros que la monarquía marroquí no es una monarquía absoluta. Va a intentar hacer creer que tienen los derechos humanos respetados. Van a intentar manejarlo y utilizarlo, no como presidentes anteriores que se dedicaron al asunto internacional de los derechos humanos, y a los documentos del comité y a la aplicación del comité, a dirigir las reuniones, avalar la minoría y lo que vota la mayoría. Marruecos va a intentar utilizarlo para su interés.
Héctor Santorum: ¿Cómo cree que la presidencia de Marruecos en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU podría condicionar los derechos del pueblo saharaui?
Safia Babaahmed: El terrible historial de Derechos Humanos de Marruecos, incluida su ocupación colonial del Sahara Occidental y del pueblo saharaui, debería excluirlo de presidir el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, permitir que Rabat ocupe la presidencia del Consejo es como poner al lobo a cuidar de las ovejas.
Marruecos que supervisa miles de denuncias de Derechos Humanos de todo el mundo, la sociedad civil del Sahara Occidental insta al Consejo a rechazar la candidatura de Rabat, señalando la ocupación y colonización de su tierra natal, la falta de cooperación con los mecanismos de la ONU y su ataque y acoso a defensores de derechos humanos, periodistas y otras personas por el hecho de cooperar con la ONU.
Ahmed Mulay Ali: No creo que los condicione. Primeramente, la presidencia marroquí está limitada. Luego habrá otras elecciones y subió otra presidencia diferente. Por otro lado, lo que puede intentar Marruecos es obstaculizar el trabajo de nuestra gente en la comisión , intentando cerrar puertas… cosas así.
Puede que intente paralizar alguna resolución a favor de los saharauis. De todos modos nuestra gente es consciente de eso, saben que tendrán que hacer mucho más trabajo. Marruecos no va a poder hacer más.
Héctor Santorum: ¿Existen preocupaciones específicas sobre posibles repercusiones en la situación del Sáhara Occidental debido a esta presidencia?
Safia Babaahmed: La gran preocupación es que la crisis humanitaria y de Derechos Humanos es aún peor en las partes del Sáhara Occidental que permanecen bajo ocupación marroquí desde 1975.
Hasta el día de hoy, Marruecos continúa negando al pueblo del Sáhara Occidental su derecho a la autodeterminación, el prerrequisito y la base sobre la que descansan todos los demás derechos humanos, desafiando abiertamente las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que desde principios de los años 1990 pedían un referéndum para el pueblo del Sáhara Occidental.
Las autoridades marroquíes continúan acosando a los activistas que apoyan la autodeterminación saharaui, impidiendo reuniones y obstruyendo el trabajo de las organizaciones no gubernamentales locales de Derechos Humanos (Human Rights Watch, 2023), siendo el territorio un agujero negro informativo” (Reporteros sin Fronteras).
Durante los últimos ocho años, se ha impedido el acceso a la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos y la situación se ha visto agravada por la expulsión sistemática de observadores internacionales y la denegación de acceso a organizaciones internacionales, convirtiéndose así la ocupación en un agujero negro militar de Derechos Humanos.
Ahmed Mulay Ali: No, vamos a ver. Ahora empieza el Comité a trabajar, nuestra gente se está preparando haciendo relaciones y contactos con nuestros amigos del comité. Tenemos un grupo bastante grande y bueno que defiende los derechos humanos saharauis, van a tener que enfrentarse a la presidencia del comité. Va a haber una lucha bastante tensa este año.
En paralelo a esta candidatura de marruecos a la presidencia del consejo de los derechos humanos de las naciones unidas se ha hecho una gran campaña de la sociedad civil saharaui¿Qué papel ha desempeñado el Frente Polisario en esta campaña? ¿Cómo valora la autocrítica después de la elección de Marruecos como presidente del Consejo de Derechos Humanos de la ONU? ¿Considera que ha habido suficiente reflexión interna sobre las estrategias y acciones implementadas?
Ahmed Mulay Ali: El Frente POLISARIO y el gobierno de la RASD estaban muy claramente contra la presidencia de Marruecos, eso está muy claro. Hemos hecho contactos y mandado cartas, nos hemos movilizado.
Hay un punto positivo: la movilización de tantas personalidades, tantas ONGs, tantas organizaciones, sobre esta situación, por lo menos creo que ha generado que muchos se fijen en la situación de los derechos humanos en el Sáhara Occidental. Hubo un poco de consciencia, el mundo se fijó y se dio cuenta de que existe esta situación.
Es un punto muy interesante que ha ocurrido, y un punto positivo, que muchos que no conocen la situación de los derechos humanos la conozcan.
Quiero hacerle una pregunta, ¿Hasta qué punto considera que hay un margen de mejora en el tema de la comunicación en la RASD y en el Frente Polisario? En España, hasta donde yo tengo alcance no está muy presente la causa y es algo que extraña, sobre todo teniendo en cuenta las vinculaciones que tiene España siendo potencia administradora.
Ahmed Mulay Ali: Bueno, usted sabe que hay un trabajo intenso, en el que se manejaron millones de dólares y euros por parte de Marruecos, lo conocido del Morocco Gate. Esto no solo se limita al Parlamento Europeo, ocurre en América Latina, el Caribe y África.
Marruecos siempre ha intentado comprar a periodistas, periódicos, revistas y acallar a importantes periodistas manejando dinero y visitas gratis a Marrakech y Tánger, grandes cenas…
Marruecos es muy experto en esa clase de corrupciones en todos los niveles. Eso, por un lado.
Muchos medios no hablan de la causa saharaui, aunque últimamente hay un poco de auge. No se habla porque, desgraciadamente, este mundo es inhumano, donde no hay guerra ni muertos ni sangre, nadie habla. Había un alto al fuego que nosotros hemos respetado hasta el último momento. Cuando no había ni guerra ni paz, desde 1991 al 2020, prácticamente la causa saharaui aparecía en el consejo de seguridad una vez al año, en la asamblea general, algunos periodistas, algunos catedráticos, delegaciones… estaba baja.
Desde que Marruecos rompió el alto al fuego atacando a esos civiles que estaban junto al muro y acabó incluso rompiendo el muro. Volvió la guerra, pero Marruecos está intentando silenciarla, no quiere que se sepa a nivel internacional. No quiere que se sepa que hay una guerra entre el ejército saharaui y el ejército marroquí.
Diariamente estamos atacando el muro, hay muchos muertos y heridos en el muro, pero intentan acallar todo hecho. Sabemos de algunos oficiales que murieron y les han dicho a sus familiares que les mordió un escorpión o que murieron por COVID, sabemos que eso no es verdad. La guerra está avanzando, poco a poco está avanzando. Otra vez la situación saharaui a los medios, los medios no se interesan por la búsqueda de la paz y perseguir a los injustos, buscan noticias. Desgraciadamente, noticias basadas en lo horrible, en las guerras y en la sangre.
Algunas veces, los enemigos cometen algunos actos y se vuelven algo a favor. La posición que tomó el presidente del Gobierno español hizo que muchos periódicos hablen de la causa saharaui. Como aquel famoso tweet de Trump, cuando Marruecos abrió las puertas a Israel, ese tweet hizo que el mundo se interese por la causa saharaui.
Muchas veces el propio enemigo nos abre puertas, yo creo que la causa está en el ámbito internacional. Aunque ahora todo el mundo está orientado hacia lo que les está pasando a los hermanos palestinos en Gaza.
Sobre esta cuestión le querría preguntar otra cosa, dentro de lo que puede hacer el Frente POLISARIO y la RASD, ¿qué se podría mejorar en la comunicación?
Ahmed Mulay Ali: Visitas de periodistas y medios de comunicación a los campamentos, acercarse a la situación bélica y conocerla de cerca, por ejemplo, interesarse por la situación de los derechos humanos en el Sahara Occidental y los prisioneros políticos que están viviendo en cárceles marroquíes, viviendo situaciones muy graves.
También, buscar la manera de presionar al Gobierno español para que se responsabilice de llevar a cabo su responsabilidad de llevar a cabo la aplicación de la autodeterminación del pueblo saharaui. Son todos elementos que pueden hacer que se conozca más la situación del pueblo saharaui.
¿Actualmente hay algún tipo de estrategia relacionada con esto? Estuve prestando atención a varias cosas, hace unos días se hizo algún foro de periodismo…
Ahmed Mulay Ali: Si, están programados algunos encuentros, algunas reuniones, estamos intentando movilizarnos en ese sentido. Hay programas que el gobierno saharaui está organizando para el 2024, para darle más importancia a la difusión en los medios de comunicación.
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