El que reparte se lleva la peor parte: Glovo

Por Carmen Romero

Con motivo del 1º de mayo hablamos con Carlos, un repartidor de Glovo sevillano de 37 años que lo mismo ha tenido que llevar de una punta de la ciudad a otra una hamburguesa vegana, que un test de embarazo.

Como ya sabemos, el sistema necesita de la no organización de los trabajadores para que estos no se unan por una misma causa y consigan así resultados favorables en cuanto a las condiciones laborales. Glovo llama Sistema de Excelencia a la forma de evaluaros como repartidores. ¿No sería más acertado llamarlo Sistema de Competencia?

Por supuesto, supuestamente el Sistema de Excelencia lo crearon para evaluarnos como repartidores y que según la nota que tengas puedas repartir a unas horas u otras. Pero realmente lo que produce es que haya competencia entre compañeros por esos horarios.

¿Cómo funciona ese Sistema de Excelencia?

Para empezar tienes que entregar 50 pedidos antes de poder conseguir puntuación. A partir de ahí tu puntuación se actualiza cada día y hay diferentes tipos. Mientras más puntuación del 1 al 100 tengas, más horas semanales podrás adquirir.

¿Cómo subís de nivel?

Sobre todo con la valoración de los clientes y restaurantes. Y después con lo que se llama horas diamante, que son horas de alta demanda como los fines de semana.

Es decir, ¿si un cliente cree que vuestro servicio ha sido malo, os puede bajar la puntuación y podéis ser despedidos?

Sí. De hecho, si bajas de 50 puntos pueden dar de baja tu cuenta.

¿Piensas que vuestras condiciones laborales están como están porque es un reflejo de la sociedad individualista en la que vivimos? Hay gente que por el simple hecho de que el pedido le llegue unos minutos tarde os da una puntuación negativa sin pensar que tras la moto o la bici hay una persona jugándose el tipo por un salario bastante precario.

Sí. Por lo general te encuentras a gente amable. Pero sí es verdad que hay veces que parece que no piensan que eres un trabajador. Que aunque llueva o nieve sales a la calle a pedalear lo más rápido posible para que el pedido le llegue lo mejor posible. Y muchas horas seguidas.

Eligen puntuaros de forma positiva o negativa como si eligieran sumar o restar un ingrediente a la hamburguesa que han pedido.

Se podría decir así, sí.

Realmente esto que dicen de que el Sistema de Excelencia sirve para que no os solapéis en horarios de trabajo, ¿no se arreglaría si dejáis de ser falsos autónomos y os organizan por turnos de trabajo como en cualquier empresa?

Lógicamente. Además, la aplicación funciona a través de un algoritmo. Se supone que ese algoritmo es quien mide el kilometraje, los pedidos y los horarios, pero es mentira. Con lo de ser falsos autónomos se ahorran no solo tener que darnos de alta sino también que tengamos unas horas fijas de trabajo.

Y que tengáis un sitio fijo de trabajo o de partida donde podáis organizaros como trabajadores de una plantilla de una misma empresa, ¿no? ¿Sueles coincidir con los mismos repartidores?

No. A ver, Sevilla es pequeña y puedes coincidir con la misma gente, pero es lo que dices, al no tener un lugar fijo de trabajo si no que todo funciona a través de la App, no cruzamos palabra más allá de un hola o un qué tal.

Imposible conversar sobre problemas comunes, entiendo.

Imposible. Cada uno va por libre.

Al final el problema de la uberización del trabajo parte de ahí, de que nos vendan de libertad lo que es precariedad e individualismo. ¿Qué le dirías a quienes afirman que vuestras condiciones de trabajo son libertad porque sois autónomos sin jefe?

Que es mentira. Sí tenemos jefe, nos evalúan como hemos hablado ya y no, no somos libres de elegir nuestro horario como hemos visto ya. Somos trabajadores y por ello queremos que así se nos reconozca. Sobre todo por seguridad. Hasta tenemos que encargarnos nosotros mismos de comprar el material de trabajo. La mochila ronda los 25 euros, la chaqueta los 20 euros, el casco de moto unos 25 euros, las luces unos 10 euros entre todas si llevas bici, y la chaqueta impermeable para cuando llueve casi otros 25 euros.

En total supera los 100 euros.

Y la mayoría de cosas a comprar son por nuestra seguridad. Como el casco o las luces. Es de vergüenza. Nuestra situación debe cambiar cuanto antes.

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