“El que quiera dormir que se compre una colchoneta”, el regreso vacilón del G-5

dos décadas esperando una reunión de esta pandilla de forajidos sonoros, que hemos tenido que esperar para una nueva reunión de la banda, que viene con un nuevo artefacto bajo el brazo “El que quiera dormir que se compre una colchoneta”

Por Angelo Nero | 2/10/2025

Stanley (Kiko Veneno), Chapotín (Muchachito Bombo Infierno), Tomasitio (Tomasito) y Los Delinqüentes Joaquín Carachapa (El Canijo de Jerez) Alan Brin (Diego Ratón) se juntaron hace 19 años en un estudio de Jérez para fundar el G-5, y grabar uno de esos discos que marcan un antes y un después: “Tucaratupapi”. Esos han sido los largos años de condena, casi dos décadas esperando una reunión de esta pandilla de forajidos sonoros, que hemos tenido que esperar para una nueva reunión de la banda, que viene con un nuevo artefacto bajo el brazo “El que quiera dormir que se compre una colchoneta”, que han presentado por todo lo alto, con una gira de atracos por los escenarios más blindados de toda la geografía española. Todavía con el traje de presidiarios, esta peligrosa troupe, que parece salir de una película de los hermanos Cohen, han regresado como un grupo fantasma, que aparece cuando menos te lo esperas.

El disco se abre con “Querido Javier” donde le escriben una carta, con aire de chirigota gaditana, al jefe del sello que se atreve a editar este delirio, Javier Liñan, de El Volcán Música, en el que le piden con mucho cachondeo dinero para gasolina, comida y cubatas. El tema anticipa el aire festivo de este segundo trabajo del G-5, que está pensado “para mover los pies, reírse con los amigos, tomarse una caña al sol y celebrar que, a veces, la vida nos regala reuniones como esta”. En directo, con Tomasito redactando la skatalítica carta en una vieja máquina de escribir, es imposible no contagiarse de ese aire canalla que rezuma el grupo y sumarse a la fiesta.

Somos como una banda callejera, acústica, lo nuestro es una fiesta en la que tú estás a gusto y te pones a tocar, a cantar, y uno coge el servilletero para hacer la percusión. Es espontaneidad.” Dice Kiko Veneno, y esto queda plasmado en el ambiente de carnaval gaditano de “Vaya Sarao”, el segundo tema del disco, un rumba salsera que viene, además, acompañada de un potente video-clip -dirigido y guionizado por Muchachito-, donde el G-5 protagoniza su fuga de prisión, con la compañía, entre rejas del actor Salva Reina, y muchos amigos más, “hay más estrellas en el vídeo que en una constelación”: Pepe Begines (cantante de No me pises que llevo chanclas), Martirio, Javier Ruibal, Luis García-Pelayo… Si escuchas esta canción en directo y no mueves los pies, es que estás muerto!.

El hombre bala” es el tercer tema del disco con mucho flamenquito, con una letra que no tiene desperdicio: “Un día el hombre bala se chocó con mi persiana y tiró todos los cuadros del salón / Lo habían disparado desde el circo de aquí al lado y ahora lo tengo viviendo en el balcón / Esperando que reanuden la función / Aunque es el hombre bala, sus amigos se la clavan y le toca siempre pagar en el bar”, y donde se nota la impronta de Kiko Veneno, y que no desentonaría en aquel mítico «Échate un cantecito», que tanto nos hizo bailar en las noches de principios de los 90.

Bajando un poco la intensidad rítmica, «Sancti Petri Boulevard«, un paseo lisérgico por el antiguo pueblo pesquero de Chiclana de la Frontera, abandonado y olvidado como un pueblo fantasma y hoy reconvertido en complejo turístico, y en el que el G-5 se transforma en el Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, y que refleja bien lo que decía El Canijo en una entrevista en El Asombrario: “¿Que por qué nos hemos juntado? Pues, pasarlo bien, compadre, sí, pa’ pasarlo bien. Nos gusta mucho la guasa y nos gusta alimentarla, el buen jamón, el buen queso, beber buen vino de Jerez, coger las guitarritas y componer canciones, hablar de música y fumar nuestros porritos de hierbita… La verdad, nosotros somos de los que disfrutamos de la vida”. Aquí destaca el Ratón, alias Alan Brin, dándole caña al pedal wah wah en un solo memorable.

El quinto track del disco es otra de sus apuestas fuertes, “Badajoz”, que viene acompañado de un divertidisimo vídeo donde el G-5 tira a la cuneta los trajes de presidiarios y se disfrazan de amish, para hacer un alocado viaje en carreta, donde repiten como un mantra “yo soy de Badajoz, pero vivo en Huelva”, para disfrutar de un día de picnic campestre, mientras le pasan la lengua a un sapo alucinógeno. El vídeo está dirigido y guionizado por Lele Leiva, Muchachito y Miguel Rey y producido por Lele Leiva, que además hace de caballo-músico, junto con Rafael Fontaiña. Sólo por este vídeo ya merecía la pena juntar a estos cinco delincuentes.

Amilele”, dedicado a Lele Leiva, productor del álbum, es una mezcla de rumbita vacilona, con mucho groove, y hasta su puñadito de electrónica, con Tomasito marcándose unos compases con el sintetizador. La letra es otro muestra del cachondeo que se trae esta banda: “Pon los bocadillos en papel albal / Mientras vienes, y grabas la música / En una mano un jamón y en la otra un bistec / Súbele el volumen, ponme otro champán / Coge la furgoneta y vamos a pilar / Mientras grabas / Con una mano y en la otra el manillar.” Dice Tomasito: “Lo más importante del Lele son los guisos que hace, porque cocina que te cagas con la olla exprés, hemos comido fideos con langostinos, guiso de papa con choco…”.

También tienen momentos (pocos) para bajar el pie del acelerador y relajar la fuga, con “Dímelo, dímelo”, con Kiko Veneno, Stanley, mostrando esa capacidad para emocionar (casi) solamente con su voz y una guitarra: “La respuesta que yo espero tu tiempo te va a llevar / Tú y yo en la verdad / Buscando como ciegos en la oscuridad / No me digas lo primero / Dime algo verdadero / Dímelo, dímelo / Necesito saber la verdad / Dimelo, dimelo/ Si tú me quieres más que a tu perro.” Y la explosión final, con palmas, coros y taconeos, puro flamenco, desgarrando cuerdas (de la guitarra y vocales).

Y volvemos a la fiesta con “Helsinki”: “Cinco sinvergüenzas / en medio de una berza / Sacaron la guitarra / y empezó la fiesta / Es el G-5, es el G-5 / Aunque tenga mala rima / aquí estamos ahora mismo”, con una feliz combinación de rumba, country-rock y un ritmo de carga de caballería, donde se meten dentro de la misma carreta a los Jackson, Las Grecas, Los Chichos, Bob Dylan, y los Payasos de la Tele. Para componer canciones como esta, dice Muchachito: “Hay alguna idea que, a veces, parece que viene más de uno que de otro, pero después, como nos retroalimentamos, la idea que parecía que era de uno ya no es de ese, es del otro… Una cosa muy rara.”

El noveno tema del disco, “La moto”, es una canción que rezuma swing y blues, donde Kiko Veneno abre el camino para el resto de sus compadres que se preguntan: ¿dónde estará mi moto?, un homenaje al carro de Manolo Escobar con mucho cachondeo, “la han vendido desmontada por piezas / le han borrado el número de bastidor / la quería para escaparme a la venta / ir con la parienta a robar un melón / entonces me pregunto quién me ha robado mi Vespa / a quién me la encuentre le regalo un jamón.”

El penúltimo tema “Afectados por las galletas”, que es la crónica de un dulce colocón, una canción que te hace levitar por el pasillo y con muchas probabilidades de mearse en el jarrón. Y es que a esta altura del disco, si no estás motivado, es mejor que te comas otra galleta: “Comiendo galletitas y escuchando blues / comiendo galletitas y aquí no estás tú / llevo siete horas con el la bemól / que alguien me rescate por favor.” Un tema tranquilito, que va in crescrendo, para encarar la recta final, que también viene cargadita.

Como buen grupo de delincuentes, no iban a poner su broche final sin una buena rumba políticamente incorrecta, con “El porro”, porque “una cosa que da tanta hambre, no puede ser mala / una cosa que abre el apetito / eso es bendito”. Kiko Veneno, sobre la canción decía: “Nosotros hacemos las canciones, pero después tenemos agentes externos, una especie de piratas externos, que llegan a nosotros y nos dicen: Traigo una canción, quillo… Y así metimos El porro, de Pepe Begines”. Un tema, o más bien, una colección de temas, para bailar y fumar, puro cachondeo, donde el G-5 hace buena la espera de estos casi veinte años. Esperemos no tener que esperar otros tantos, que ya nos va a coger muy mayores.

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