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Ahora que el escenario, las luces y la música se han desmontado se puede ver que el Partido Popular es un saco vacío dispuesto a llenarse de lo que sea para dar la impresión de que hay algo dentro
Por Lucio Martínez Pereda | 8/07/2025
El PP, tras este congreso, se ha convertido en un partido sin propuestas políticas, un partido “atrápalo todo” dispuesto a pactar lo que sea con quien sea con tal de conseguir llegar al poder. El PP sale de su congreso como un partido sin proyecto político . ¿Propuestas? Ninguna. ¿Pactos? Con quien sea, siempre que lleve a La Moncloa.
Ahora que el escenario, las luces y la música se han desmontado se puede ver que el Partido Popular es un saco vacío dispuesto a llenarse de lo que sea para dar la impresión de que hay algo dentro.
En contra lo que parece indicar el aprovechamiento que Feijóo está consiguiendo del turbión mediático sobre los episodios de corrupción del PSOE, este PP no creo que tenga mucho futuro. Su Congreso de este fin de semana me ha recordado una frase de Luigi Pirandello en “Seis personajes en búsqueda de un autor”: “Los hechos son como los sacos; si están vacíos no pueden tenerse en pie”.
Tras este congreso, Feijóo -consciente de que a su vida política no le queda más que una ocasión electoral -ha decidido jugárselo todo a una carta y convertir el PP en un mix de partido atrápalo todo y partido nacionalista. Históricamente los partidos atrápalo todo tienen una fulgurante fase de irrupción a la que sigue un proceso de descomposición. La UCD (Unión de Centro Democrático) es el mejor ejemplo de este tipo de partidos en la historia reciente de la democracia española. Durante la Transición, la UCD aglutinó a diferentes corrientes políticas (demócratas cristianos, liberales, socialdemócratas y exfranquistas ), lo que le permitió ganar las primeras elecciones. Sin embargo, esa indefinición y la consiguiente lucha desencadenada entre las distintas “familias políticas” para ocupar el vacío ideológico interno, fueron las causas de su desintegración tras la pérdida de poder. El segundo ejemplo es Ciudadanos (“ni rojos ni azules”): otro partido que – siguiendo el ejemplo de la UCD- es creado “ ex Novo” aprovechando un marco de oportunidad, pero que al carecer de base programática se desorienta en la toma de decisiones tácticas, y -debilitado por la consiguiente crisis interna- se rompe al contacto con la presión ejercida por partidos más y mejor definidos.
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