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El partido de Kurti sale reforzado de estas elecciones y está obligado a desbloquear la parálisis política que ha protagonizado este año.
Por Angelo Nero | 31/12/2025
Este pasado 28 de diciembre de 2025 se celebraron elecciones parlamentarias en el “protectorado europeo” de Kosovo, territorio desgajado de Serbia en 2008, tras una intervención militar de la OTAN, aunque con un reconocimiento internacional limitado -no está reconocido como estado independiente por grandes potencias como China, Rusia, Brasil o India, pero tampoco por países de la UE como Eslovaquia, Grecia, España, Rumanía y Chipre-. Estas elecciones anticipadas se celebran solo once meses después de las últimas celebradas en Kosovo, con una crisis política con bloqueos para elegir al presidente de la Asamblea y al vicepresidente de la minoría serbia, o el rechazo a la formación de un gobierno del partido ganador, Vetëvendosje, con Albin Kurti como primer ministro, lo que llevó a una nueva convocatoria a las urnas.
El partido socialdemócrata Autodeterminación (Vetëvendosje!, VV), fundado en 2004, y al que pertenece el primer ministro Albin Kurti, ha sido el ganador de estas elecciones con cerca del 50%, con una subida de siete puntos sobre los resultados de febrero, subiendo de 54 a 56 diputados -la mayoría absoluta está en 61- lo que le obliga a buscar alianzas, quizás con los grupos de las minorías étnicas -que han conseguido 11 escaños-, para la formación del próximo gobierno, como ya hiciera en el anterior gabinete. El partido de Kurti sale reforzado de estas elecciones y está obligado a desbloquear la parálisis política que ha protagonizado este año. “Invito a los partidos de oposición a cooperar en la Asamblea por el interés de los ciudadanos y pueblo de la República”, ha señalado el líder de Vetëvendosje!.
Otro de los resultados que deberían preocupara a la clase política kosovar es la desconfianza de sus ciudadanos en los procesos electorales: la abstención ha subido hasta el 55%.
En segundo lugar ha quedado el Partido Democrático de Kosovo (Partia Demokratike e Kosovës, PDK ), dirigido por Kadri Veseli, ex líder del Ejército de Liberación de Kosovo, del que el PDK nació como su rama política. Esta formación conservadora, que presentaba como cabeza de lista a Bedri Hamza, mantiene su porcentaje de voto, en torno al 21%, con lo que perdería un escaño, quedando con 23 diputados.
El tercer grupo en la Asamblea de Kosovo seguirá siendo el de la Liga Democrática de Kosovo (Lidhja Demokratike e Kosovës, LDK), fundada en 1989 por Ibrahim Rugova, quien la dirigió hasta su muerte, y que ahora lidera Lumir Abdixhiku, aunque sufre un fuerte retroceso, del 18,27 % al 13,57%, bajando de 20 a 15 escaños. Abdixhiku ha admitido el fracaso de su propuesta política y ha tenido que asumir que “El Estado está por encima de cada uno de nosotros y esperemos que los ciudadanos hayan elegido correctamente esta vez”.
La Alianza para el Futuro de Kosovo (Aleanca për Ardhmërinë e Kosovës, AAK), formada en 2001 tras una alianza entre varias formaciones, lideradas por Ramush Haradinaj, ex oficial de alto rango del Ejército de Liberación de Kosovo (ELK), también de orientación derechista, serán el cuarto grupo en importancia en el parlamento, bajando del 7,46% al 5,7%, pero manteniendo sus 8 escaños, mientras que su antiguo aliado, la Iniciativa Socialdemócrata (NISMA) se queda fuera de la Asamblea.
En el norte de Kosovo, donde los serbios son mayoría, la Lista Serbia sigue siendo el partido más botado, subiendo ligeramente, cerca de alcanzar el 5% del total de votos, logrando 9 de los 10 escaños reservados para este grupo étnico. De los 120 escaños de la Asamblea de Kosovo, 100 son reservados para diputados de etnia albanesa, mientras que los 20 restantes se reparten entre las diversas minorías étnicas: 10 escaños para serbios, 3 para bosnios, 2 para turcos y 1 para romaníes, ashkalíes, egipcios balcánicos y goranes.
Bruselas y Washington apremian a Albin Kurti para cerrar la crisis política y formar un nuevo gobierno, para terminar con el bloqueo político y desbloquear también los créditos internacionales pendientes, necesarios para la estabilidad económica del país.
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