El nacimiento de las Juventudes Socialistas

En 1900 se celebró el V Congreso de la Internacional Socialista, y se aprobó, a propuesta de Clara Zetkin y de Volkaert una resolución en la que se instaba a los partidos socialistas a fomentar la educación y organización de la juventud para luchar contra el militarismo

Por Eduardo Montagut | 13/02/2026

Si la cuestión del nacimiento y desarrollo del feminismo socialista fue compleja, la de los jóvenes socialistas también planteó dificultades iniciales porque una gran parte de los socialistas no entendía que pudiera surgir una lucha específica en relación con los jóvenes. Pero en la transición entre los siglos XIX y XX muchos trabajadores y socialistas jóvenes plantearon que ellos tenían varios problemas propios, precisamente, por su edad, además de los que padecían por su condición social. El principal de ellos tenía que ver con el hecho de que ellos eran los que iban a la guerra, y en la Europa de la paz armada la guerra estaba muy presente en la vida de todos.

El origen de las Juventudes Socialistas debemos encontrarlo en Bélgica. El surgimiento de una organización socialista formada por jóvenes tiene mucho que ver, más que con otros aspectos, con una de las cuestiones que más preocupó al socialismo occidental en los últimos tiempos del siglo XIX y comienzos del XX, y que tiene que ver con la guerra y el antimilitarismo, en plena época de la paz armada, como hemos señalado.

Los jóvenes obreros vinculados al socialismo, y que, precisamente por su edad, tendrían que ir al combate en el caso de producirse una guerra, comenzaron a tomar una clara conciencia no sólo de clase sino de grupo de edad, precisamente por lo que apuntamos, sin olvidar que el ejército era empleado por los gobiernos para reprimir huelgas y manifestaciones, lo que explica una doble vertiente netamente antimilitarista. Al parecer, las autoridades belgas se estaban destacando en este período por la utilización de las fuerzas armadas para frenar el movimiento obrero ya muy potente, dado el altísimo grado de industrialización de este país por su intensa y temprana industrialización.

Estas fueron las razones por las que se creó la primera organización socialista de jóvenes en Bélgica. Eso ocurrió en el año 1886, y se denominó Jóvenes Guardias Socialistas de Bélgica. En 1890 se celebró su primer Congreso en Bruselas, que le dio una dimensión de federación nacional, además de elaborar un reglamento que serviría de modelo para organizaciones posteriores de jóvenes socialistas. En 1899 se celebró un importante Congreso en Charleroi porque en el mismo se tomó la decisión de dar el salto fuera de las fronteras belgas, promoviendo una organización internacional.

En 1900 se celebró el V Congreso de la Internacional Socialista, y se aprobó, a propuesta de Clara Zetkin y de Volkaert, delegado belga fundamental en la Historia de las juventudes socialistas, una resolución en la que se instaba a los partidos socialistas a fomentar la educación y organización de la juventud para luchar contra el militarismo. Este hecho fue fundamental para que comenzasen a surgir las organizaciones juveniles socialistas, aunque en algunos partidos socialistas no estuvieran en la línea de que se cresen organizaciones propias de jóvenes, como podría ser el propio caso español, aunque al final pudiera surgir gracias a la iniciativa de Tomás Meabe.

Por otro lado, es importante destacar que las organizaciones juveniles debían tener un carácter instrumental para los socialistas europeos en su lucha contra la guerra. Conectaban con el espíritu que había nacido en Bélgica, pero no iban más allá, es decir, no planteaban, en principio, reivindicaciones exclusivas de los jóvenes. El socialismo europeo no consideraba que hubiera una problemática específica de los jóvenes obreros que pudiera ser distinta o complementaria a la del proletariado en general. En todo caso, se aceptaba la necesidad del impulso joven frente al militarismo creciente en Europa, porque los soldados eran jóvenes, por lo que podrían parar las guerras en los cuarteles. Pero los jóvenes socialistas muy pronto entenderían muy pronto la necesidad de emprender otras luchas, especialmente en relación con la educación, algo que había preocupado hasta el momento más a los anarquistas, sin olvidar que estos jóvenes comprendieron rápidamente la causa de las mujeres, mucho más que sus compañeros de mayor edad. En muchos lugares el surgimiento de grupos socialistas femeninos fue parejo al de las juventudes socialistas. En el caso español fue muy evidente.

Mientras la Segunda Internacional estudiaba la cuestión de las juventudes, se estaba celebrando el primer Congreso Internacional de Grupos de Jóvenes y de Jóvenes Guardias Socialistas, es decir, de las organizaciones que se habían creado al calor del ejemplo belga. Los jóvenes belgas y franceses, siguiendo lo establecido en Charleroi, pusieron en marcha el Congreso. Consiguieron el apoyo del Partido Socialista francés, que difundió la reunión y lo que allí se decidió, en el que, además de aspectos organizativos, se insistió en el antimilitarismo.

Como hemos visto, la cuestión de la guerra estuvo entre las principales que motivaron la creación de las Juventudes socialistas en Europa, pero también hemos aludido a que la educación debe ser tenida en cuenta. El caso austriaco es un claro ejemplo de lo que decimos. En el otoño de 1893 un grupo de aprendices, que se reunían los domingos para formarse, decidieron fundar una asociación de la juventud obrera austriaca. El manifiesto que publicaron nos permite conocer las razones que motivaron a aquellos inquietos jóvenes a emprender el camino de la asociación.

En primer lugar, estaba su deseo de que se terminara la explotación y el trato inhumano que padecían los aprendices. Señalaban que el aprendiz, hijo del obrero, era arrancado demasiado pronto de la escuela por lo que se interrumpía su instrucción. Era verdad que acudían por la noche a clase, pero eso era después de una agotadora jornada laboral con una carga de cansancio tal que impedía, realmente, aprender. Por eso reclamaban que las horas obligatorias de estudio fueran de día. Debemos recordar que la legislación europea sobre el trabajo de niños y adolescentes establecía la obligatoriedad de que los aprendices estudiaran, pero el problema era cuándo: ¿al terminar la jornada laboral o dentro de la misma? Además, pedían que pudieran recibir formación profesional, enseñanza de idiomas y taquigrafía. Y tampoco olvidaron la importancia de la educación física, porque solicitaron que se organizasen cursos de natación y gimnasia, además de que se efectuasen excursiones.

Los fundadores de esta asociación declararon que no era su objetivo ocuparse de la política, pero no ocultaron que sus aspiraciones tenían que ver con el socialismo y que del mismo esperaban su principal apoyo.

En 1898, es decir, cinco años después, Viena ya contaba con tres secciones de Juventudes Socialistas. En 1902 se crearon secciones en Bohemia. Para coordinar la acción de las distintas secciones se pensó en la creación de un periódico. Después de abrir una suscripción los jóvenes consiguieron en octubre de 1902 poner en marcha el Sugendliche Arbeiter, con una inicial tirada de cinco mil ejemplares. Fue una buena idea la de la creación periódico porque se consiguió que el movimiento juvenil se expandiera, y las autoridades empezaran a ver el supuesto peligro del mismo.

En 1906 las distintas secciones y organizaciones juveniles se unieron empleando el método sindical de fusión. Así pues, se creó un Comité director, que presidiría el conjunto de secciones. En 1907, el Congreso socialista trató la cuestión de las Juventudes Socialistas. Al año siguiente, fueron creados Secretariados regionales. Los sindicatos, por su parte, también comenzaron a interesarse mucho en los jóvenes, comprendiendo su importancia.

El Congreso socialista de 1912 aprobó una proposición sobre el deber de las organizaciones socialistas de velar porque los hijos de los trabajadores fueran educados conforme al “espíritu socialista”.

A finales del mes de agosto de 1907 nació la Unión Internacional de Organizaciones Juveniles Socialistas en Stuttgart. La Unión Internacional tendría su sede en Viena. Su primer secretario sería Henri de Man, aunque en 1908 pasó el cargo a Robert Danneberg. La Unión celebró Conferencias en 1910 en Copenhague y 1912 en Basilea antes del estallido de la Gran Guerra. Los problemas surgirían en 1915 en la Conferencia de Berna, precisamente a raíz de la guerra, provocando una ruptura interna al año siguiente.

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