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Julián Assange está en libertad, el periodista Pablo Gonzalez también, pero Pablo Hasél es un ciudadano del estado español que aún continúa encerrado en una prisión del estado español desde hace más de 3 años y medio.
Por Lucio Martínez Pereda | 4/10/2024
El mural político es un arte efímero en el que se integran capacidad estética, denuncia de las injusticias e ingenio para producir reflexión sobre realidades complejas. Esta obra pintada en 2021 por Cinta Vidal en Cardedeu es uno de los mejores ejemplos de esta década. Este mural -como es obvio- muraliza la causa de su propia destrucción: no existe libertad de expresión para denunciar la falta de libertad de expresión.
Pero claro, hablar sobre el ingenio y el valor estético de un mural que denuncia una situación de injusticia sin hacerlo sobre la injusticia denunciada sería pervertir el sentido de esta obra, reduciéndola a un producto artístico del tipo Arte por el Arte. Julián Assange está en libertad, el periodista Pablo González también, pero Pablo Hasél es un ciudadano del estado español que aún continúa encerrado en una prisión del estado español desde hace más de 3 años y medio por escribir letras de canciones denunciado la corrupción de la familia real española. Hombres y mujeres como Pablo Hasél son los que tienen el valor necesario para asumir graves daños personales por denunciar abusos e injusticias que después servirán para mejorar la calidad democrática del sistema. No decirlo ni recordarlo así sería injusto con esos hombres y mujeres que tanto bien hacen por sus conciudadanos.
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