El misterioso origen del dinero

El dinero es algo mucho más complejo de lo que realmente se cree. Es sencillo entender su función, pero cuando nos ponemos a reflexionar de manera seria sobre él nos damos cuenta que resulta mucho más misterioso de lo que aparenta. ¿Por qué la gente lo acepta? ¿De donde viene su legitimidad? ¿Cómo surgió? En el presente artículo ahondaremos en tres versiones diferentes del origen del dinero, la explicación ortodoxa, la marxista y la chartalista.

 

La explicación ortodoxa

La explicación neoclásica hace referencia a la creencia popular del surgimiento del dinero. Para estos economistas el dinero surge para facilitar el intercambio entre las diferentes mercancías tal y como mencionaba Adam Smith. No obstante, no responden a una pregunta crucial ¿Por qué debería de haber una mercancía deseada por todos? ¿Por qué se impusieron unas mercancías como dinero y no otras? Las respuestas a estas cuestiones las encontramos en el economista austriaco Carl Menger, que explica de manera clara y accesible su particular visión sobre estos asuntos. Para Menger, el comercio entre mercancías no se daba entre iguales, sino que normalmente los individuos se enfrentaban con mercancías con diferentes niveles de liquidez[1]. Los individuos más talentosos identificarían esas mercancías con mayor nivel de liquidez y las demandarían. Finalmente, esta costumbre se extendería al resto de comerciantes, instaurándose así el dinero, en palabras de Menger (1892):

A medida que el comercio se extendía en el espacio y las previsiones para la satisfacción de necesidades materiales podían hacerse por períodos cada vez más prolongados, cada individuo iba aprendiendo, a partir de sus propios intereses económicos, a darse cuenta de que trocaba sus productos menos líquidos por aquellas mercancías especiales que habían exhibido, además de la atracción de ser altamente comercializables en una localidad determinada, un amplio espectro de comercialización tanto en el tiempo como en el espacio. Estos productos serian clasificados por su carácter costoso, por la facilidad de su transporte y su posibilidad de preservación (en relación con la circunstancia de su compatibilidad con una demanda estable y ampliamente distribuida), de modo tal de asegurar a su poseedor un poder, no sólo “aquí” y “ahora”, sino casi ilimitado en tiempo y espacio, sobre todos los otros productos del mercado, a precios económicos. Y por esa razón ha sucedido que, a medida que el hombre se fue familiarizando con estas ventajas económicas, sobre todo a través de una percepción que se ha hecho tradicional y del hábito del accionar económico, esas mercancías, relativamente más líquidas en cuanto a tiempo y espacio, se han convertido en cada mercado en los productos que no sólo se aceptan en nombre del interés de cada uno a cambio de los propios productos menos líquidos sino que, en verdad, se aceptan con rapidez. Y su liquidez superior sólo depende de la comercialización relativamente menor de cualquier otro tipo de producto, razón por la cual han podido convertirse en medios de cambio generalmente aceptados.

El problema de la visión de Menger es que concibe al dinero únicamente como medio de intercambio, dejando aparte el resto de funciones del dinero como son la del atesoramiento y la de ejercer como capital. No obstante, la visión de Menger es bastante coherente e ingeniosa y debe ser tomada en consideración.

 La explicación marxista

En muchas ocasiones se ha dicho que la teoría del dinero de Marx es la misma que la de Smith. Sin embargo, esto no es del todo cierto. El origen del dinero en Marx es el siguiente, tal y como afirma Lapavitsas (2016) para Marx el dinero es una mercancía que surge espontáneamente como el “equivalente general” o la forma independiente de valor. Según Marx, el dinero se produce necesariamente en el intercambio de mercancías debido a la unicidad contradictoria entre valor de uso y valor de cambio. Para Marx el dinero es una mercancía cuyo valor es igual a la mercancía por la que se intercambia, es decir, para Marx en el proceso de la circulación se da un intercambio de mercancías equivalentes. Concebir al dinero como mercancía no significa que el dinero surja del trueque o del intercambio directo. El que se intercambien productos no significa que estos productos sean mercancías, porque ese hecho significaría que la existencia de la mercancía es algo eterno y que la ley del valor y el fetichismo son obstáculos infranqueables.. Tal y como afirma Engels en el anti-duhring:

La producción directamente social, igual que la distribución inmediatamente social, excluyen todo intercambio de mercancías, por tanto, la transformación de productos en mercancías… y con ello, la transformación de productos en valores.

Por lo tanto, podemos concluir que el dinero es una mercancía y que, en una hipotética sociedad socialista, debido a la desaparición de la mercancía también desaparecería el dinero.

La explicación de Marx parece bastante potente y congruente a priori, por desgracia incluye algunos cabos sueltos a raíz de los nuevos acontecimientos surgidos en la economía mundial. Después del abandono del sistema de Bretton Woods las economías han pasado a utilizar el llamado dinero FIAT, dinero fiduciario cuyo coste de producción es literalmente cero. ¿Cómo es posible que el exista la aceptabilidad de los diferentes agentes al dinero si su coste es cero? ¿Cómo puede actuar como equivalente de mercancías si las horas de trabajo socialmente necesarias para su producción son nulas? Actualmente los economistas marxistas están lidiando con este problema; hay dos explicaciones mayoritarias, la de que la moneda sigue respaldada por el oro y las monedas fuertes atesoradas por los Bancos Centrales y la teoría de “MELT”, elaborada por el economista marxista Fred Moseley[2]. La MELT establece el vínculo entre el valor monetario producido y el trabajo empleado, y se define por la razón entre el componente del valor agregado del producto bruto (VA) y el trabajo (L), de la siguiente manera MELT = VA/L. Así, la MELT definiría el valor del dinero cuando este ha perdido su relación con el oro. Por ejemplo, si decimos que VA = $2000 y L = 100 horas de trabajo, $20 son producidas por hora de trabajo social, y la inversa de MELT define el valor del dinero (en nuestro ejemplo, $1 = 1/20 horas de trabajo). De esta manera se le asigna un valor al dinero y el intercambio entre mercancías equivalentes seguiría vigente.

La explicación chartalista

La visión chartalista del dinero tiene unos orígenes remotos, podemos encontrar escritos de Platón y Aristóteles que defendían la visión chartalista. Esta teoría es dominante en la llamada escuela poskeynesiana. La explicación consiste en afirmar que el dinero es una criatura de la ley. El dinero, para los defensores de la teoría chartalista, expresa una relación de deuda[3], y sirve como unidad de cuenta. Lo que más diferencia a esta visión respecto a otras es que el dinero no sería fruto de relaciones sociales espontáneas, sino que surgiría por la acción consciente del estado. La explicación chartalista consta de muchos puntos fuertes, como son la amplia documentación de numerosos numismáticos, antropólogos e historiadores que corroborarían esta historia. Leyendo esto nos surge la siguiente pregunta ¿Cómo logra el estado que se emplee su dinero y no otro? La respuesta a esta cuestión es mediante el pago de impuestos. Mediante las obligaciones fiscales que se cobran en su propia moneda el estado se asegura que se utilice su dinero, por lo menos para el pago de impuestos. El hecho de que se utilice para el pago de impuestos hace que la utilización de dicha moneda se extienda al resto de ámbitos y que el estado se asegure de la demanda de su moneda. El dinero, al no estar vinculado con ninguna mercancía, es obvio que nunca podrá acabarse, el mantenimiento de reservas de oro por parte de los Bancos Centrales para estos economistas, no es más que un residuo de pensamientos antiguos y caducos que tiende a desaparecer con el tiempo.

Algunos críticos a esta teoría han argumentado que, si bien el estado interviene en el funcionamiento del dinero, no significa que el dinero tenga que estar por lógica ligado al estado. También afirman que las teorías del dinero-deuda dan una explicación limitada al colapso de las relaciones financieras y al correspondiente auge de las relaciones monetarias características de las crisis capitalistas.

 

Conclusión

En definitiva, el dinero es una institución mucho más compleja de lo que se cree, es responsabilidad del lector ahora profundizar más en la materia y decidir que alternativa le parece se corresponde más con la realidad.

Apéndice:

Textos a consultar para profundizar:

Astarita, R. (2014): “Papel moneda, oro y la teoría monetaria de Marx”, En defensa del marxismo nº 43 octubre.

Lapavitsas, C (2016): Beneficios sin producción, cómo nos explotan las finanzas, Traficantes de Sueños, Madrid.

Medina, S. (2017):  la moneda del pueblo, el viejo topo, Barcelona.

Menger, C. (1892): “el origen del dinero” The Economic Journal .

Moseley, F. (2017): Money and totality, Brill, Boston

[1] Podemos definir la liquidez de la mercancía como la capacidad de dichas mercancías en intercambiarse por otras mercancías. La mercancía más líquida obviamente sería el dinero.

[2] Para más información sobre la teoría de MELT de Moseley se puede consultar su último libro “Money and Totality”

[3] Antaño tan solo con el estado, aunque también existe el llamado dinero crediticio acuñado por los bancos.


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