El manifestante no sufre, el contenedor sí

Por Carmen Romero 

La prensa española es esa que sataniza a antifascistas porque queman contenedores mientras hace reportajes a dos páginas de una chavala nazi a la que llaman musa del fascismo.

El pasado viernes, los vecinos de Linares salieron a la calle a protestar por la paliza que dos policías le dieron a un ciudadano de a pie mientras su hija pequeña de 14 años lo presenciaba. En esas protestas hubo disturbios y heridos. Uno de los heridos fue por un disparo de escopeta por parte de un policía. Sí, policías cargando con munición real sobre manifestantes. Normalidad democrática.

El martes 16 de febrero, el rapero Pablo Hásel es detenido tras pasar la noche atrincherado en la Universidad de Lleida junto a decenas de simpatizantes. 

Ayer miércoles 17 de febrero se convocaron manifestaciones por todo el territorio español en apoyo al rapero. Las de Madrid y Barcelona destacaron por los disturbios. Una chica pierde un ojo en medio de la manifestación al ser disparada por unos policías con pelotas de goma.

Como vemos, heridos en manifestaciones incluso con munición real. Son las nueve de la noche del miércoles 17 de febrero. Enciendo la tele y espero a que empiece el telediario para ver con qué noticia abren. En efecto, abren con los disturbios. Pero no abren con los heridos, sino con la quema de contenedores. Cuando una manifestante ha perdido un ojo y días antes otro ha sido disparado por parte de un policía con una escopeta, y el periodista de turno se preocupa por el contenedor quemado o el mobiliario urbano, no es periodismo. Es más un parte de guerra donde se narran y cuentan los desperfectos que periodismo.

El titular siempre es el mismo: violencia en las calles. Jóvenes violentos destrozan el mobiliario urbano. Agárrense con lo que voy a decir, pero violencia es que te saquen a palos de tu casa al desahuciarte porque no la puedes pagar, no volcar unos contenedores y prenderles fuego. Los que se echan las manos a la cabeza por los contenedores quemados son los que están con la basura. Los que se la echan por los heridos son los que están con las personas.

El pasado sábado, unas 300 personas desfilaron por Madrid hasta el cementerio de la Almudena para rendir homenaje a la División Azul. El acto fue convocado por la Juventud Patriota, una organización neonazi, y secundada por otros grupos nazis y fascistas como España2000 o La Falange. Una joven a la que han etiquetado de musa del fascismo, consideraba a los judíos el “enemigo” y a los menas “bazofia”.

¿Cuántas pelotas de goma dispararon sobre estos manifestantes? Ninguna. ¿Cuántos mass media hablaron de nazis y fascistas peligrosos? Ninguno. Señor Marlaska, le llaman. Otra vez. A ver si ya lo coge.

Después está la izquierda sacarina, la que cree que las cosas se consiguen poniéndose de rodillas y con por favores. La escritora Elisa Beni tuiteaba diciendo que: “Un verdadero manifestante por la libertad de expresión no la lía. Es de cajón. Se expresa.” A lo que añade que “Las sufragistas no mataron a nadie ni rompieron nada”. Elisa, los chistes para el Club de la Comedia. Las sufragistas pusieron una bomba en la casa del primer ministro británico Davis Lloyd George en 1913. Así como dato. A ver si tú te crees que no trabajas los domingos y tienes vacaciones porque en las protestas había batucadas y se tiraban pétalos de flores.

Israel Merino, un joven cronista de la revista CTXT, tuvo que ser atendido por el SAMUR al ser gaseado por la policía en la manifestación de Madrid aun teniendo acreditación como periodista para cubrirla. Le golpearon en la pierna. En el bolsillo llevaba una pequeña libreta y un boli para coger apuntes y después escribir la crónica. Tras el golpe, la pierna hinchada y el boli roto. Así como metáfora de cierre para resumir todo esto.

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