El mal que nos habita

Por Angelo Nero

Soy de los que, como el novelista Christian Jungersen, autor de “Undtagelsen” (The Exception), creen que el mal anida en todos nosotros, buscando un momento propicio para manifestarse, y a lo largo de mi vida, sobretodo en el entorno laboral, he conocido gente común, mediocre me atrevería a señalar, que no ha dejado pasar la oportunidad de dañar al prójimo, y que si se hubieran encontrado en la Alemania de los años treinata, no hubieran dudado en vestir el uniforme nazi.

Para dejar aflorar al monstruo que llevamos dentro, la mayor de las veces solo necesitamos dos cosas: oportunidad e impunidad. Si no fuese que la segunda no siempre acompaña, felizmente para los más próximos, nos saltaríamos todos los semáforos en rojo que la vida nos pone por delante.

De esto nos habla la película de Jesper W. Nielsen, en la que indaga en ese mal que nos habita, y que una vez que asoma nos puede arrastrar a una sucesión de episodios luctuosos, sin que tenga que ver nuestra condición social, nuestra formación o, incluso, nuestra ideología.

Un centro de documentación del Genocido, parece un lugar en el que sus trabajadoras estén vacunadas contra el mal, recopilando testimonios de quienes lo sufrieron en su grado máximo.

Sin embargo, el entorno laboral de Iben (Danica Curcic), acosada por los fantasmas de un secuestro traumático en África; Malene (Amanda Collin), aquejada de una artritis prematura; y de Camila (Lene María Christensen); se ve trastornado con la llegada de una nueva compañera, Anne-Lise (Sidse Babett Knudsen), que desde el principio tiene problemas para integrarse y es objeto de un mobbing cruel por parte de sus compañeras.

Sidse Babett Knudsen, la popular actriz de las series Borgen y Westworld, de la que recientemente hablamos por su estupendo papel en Wildland, vuelve a sorprendernos con un nuevo cambio de registro, que la confirma como una de las grandes del panorama cinematográfico europeo.

Todo se complica cuando Malene e Iben reciben correos amenazadores, y las sospechas no tardan en dirigirse hacia Anna-Lise, lo que convierte al centro de documentación en un campo de batalla, donde se respira una atmósfera pesada, que no tarda en trasladarse a sus propios hogares, donde cada una de ellas vive acosada por sus propios miedos.

Con un cuidado ambiente de thriller, en The Excepción nos vamos posicionando con un personaje o con otro, con el corazón encogigo, esperando el desenlace de la trama.

Salpicado con citas y fotografías de los diversos genocidios de nuestra historia contemporánea, asistimos a este duelo de actrices danesas que parecen caminar al borde del abismo, mostrándonos sus traumas a la vez que no dudan en dejar aflorar lo peor de si msmas, sus paranoias y sus miedos, para señalarnos que la gestión del propio dolor puede derivar en despreciar el dolor ajeno.

Uno de los aspectos más originales del film son las escenas que reproducen los violentos pensamientos de Anne-Lise, o los recurrentes flash-back de Iben, que nos hacen completar el cuadro psicológico de las protagonistas.

Los inesperados giros de guión, el propio ritmo de la narración, los diálogos afilados como cuchillos, convierten a “The expection” en un thriller dinámico y emocionante, que nos va llevando por un laberinto de pistas falsas para conducirnos a un final adrenalinico y sorprendente.

Impecable la fotografía de Erik Zappon y muy acertada la banda sonora compuesta por Henrik Lidstrand, que acentua el suspense en sus dosis justas, sin estridencias.

Jesper W. Nielsen, el responsable de esta interesante cinta, es también el director de “Greyzone”, una más que recomendable serial-thriller sobre el terrorismo internacional protagonizado por otra de las protagonistas de Borgen: Birgitte Hjort Sørensen.

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