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La crisis económica en la que está envuelta el país, en parte debido a la caída del precio de los diamantes, la subida en la tasa de desempleo y las luchas internas dentro del partido gubernamental, parece que han sido factores determinantes en este resultado.
Por Angelo Nero | 2/11/2024
Botswana era, en el momento de su independencia del Reino Unido, en 1966, uno de los países más pobres de África, pero, desde entonces, ha logrado un importante desarrollo económico, con uno de los PIB per cápita más altos del continente. Tal vez tenga que ver su rara estabilidad política, puesto que en sus casi sesenta años de existencia como país independiente no ha tenido que enfrentar ni guerras ni golpes de estado, convirtiéndose, de hecho, en el segundo país africano en el nivel de democracia, solo por debajo de Mauricio. Desde la fundación del estado, este ha estado gobernado por el Partido Democrático de Botswana (BDP), cuyo líder, Seretse Khama, fue el primer presidente del país, así como han sido miembros de este partido todos los presidentes que le han seguido, por lo menos hasta ahora.
Este miércoles, 30 de octubre, se han celebrado unas históricas elecciones generales en este país sudafricano, que han acabado con el largo reinado del BDP, una formación afiliada a la Internacional Socialista, y la debacle para el partido del presidente saliente, Mokgweetsi Masisi, ha sido devastadora, pasando de 38 a 4 escaños. La crisis económica en la que está envuelta el país, en parte debido a la caída del precio de los diamantes -Botswana es el primer exportador del mundo-, la subida en la tasa de desempleo y las luchas internas dentro del partido gubernamental, parece que han sido factores determinantes en este resultado. Masisi ha reconocido la derrota, “me presento ante ustedes esta mañana humilde pero orgulloso. Al término de mi primer mandato como presidente, deseo felicitar a la oposición por su victoria y admitir la derrota en estas elecciones”.
Una plataforma de izquierdas, el Paraguas para el Cambio Democrático (UDC), liderada por el abogado Duma Boko -líder del panafricanista Frente Nacional de Botswana (BNF), principal partido de la oposición desde 1969-, de la que forman parte el propio BNF, y el social liberal Alianza para los Progresistas (AP), ha dado la sorpresa al imponerse con contundencia en estas elecciones, y pasar de 16 a 36 diputados. Este resultado ha motivado que este 1 de noviembre, el hasta ahora líder opositor, Duma Boko, haya sido nombrado sexto presidente de la República de Botswana.
“Lo que ha ocurrido hoy eleva nuestra democracia a un nivel superior. Significa que hemos asistido a una transición democrática pacífica y ordenada de un régimen a otro y esto ha ocurrido a la vista de todos los ciudadanos del país, con su plena participación y apoyo”, declaró el nuevo presidente a la prensa local, tras su nombramiento, que pone fin a seis décadas del BDP en el poder y abre un nuevo ciclo político en el país.
El antiguo partido gubernamental ni tan siquiera liderará la oposición, ya que la segunda fuerza política del parlamento será el socialdemócrata Partido del Congreso de Botsuana (BCP), liderado por Dumelang Saleshando, cuyas discrepancias con el ahora presidente Duma Boko motivaron que este partido abandonara la alianza opositora y decidiese concurrir en solitario a estos comicios. Han pasado de 11 a 15 escaños, siendo la fuerza que más ha crecido porcentualmente, lo que hace prever una férrea oposición al nuevo gobierno.
Una escisión del BDP, Frente Patriótico de Botswana (BPF), también ha superado a su partido matriz, consiguiendo 5 escaños, los mismos que tenía en el parlamento anterior.
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