
El rodaje de la película en la ciudad de Dajla representa para los saharauis la legitimación de la ocupación.
Por Sergio Meneses | 8/07/2026
El Festival Internacional de Cine del Sáhara Occidental (FiSahara), celebrado en los campamentos de refugiados saharauis en Argelia, ha lanzado un llamamiento urgente al boicot público de La Odisea (The Odyssey), la nueva superproducción épica de Christopher Nolan. La razón principal es que parte del rodaje se realizó en Dajla, una ciudad del Sáhara Occidental ocupada por Marruecos.
Según el comunicado oficial de FiSahara, filmar en esta zona equivale a “contribuir a la represión del pueblo saharaui” y a normalizar la ocupación marroquí, que dura ya medio siglo. La directora ejecutiva del festival, María Carrión, ha declarado: “Al filmar en un territorio ocupado catalogado como un ‘desierto para el periodismo’ por Reporteros sin Fronteras, Nolan y su equipo están, tal vez sin saberlo, contribuyendo a los esfuerzos del régimen marroquí para blanquear su ocupación”.
Un rodaje controvertido y el silencio de la producción
La película, protagonizada por Matt Damon y Zendaya, entre otros, se rodó parcialmente en la Duna Blanca cerca de Dajla durante unos días en julio de 2025. Aunque el equipo de Nolan contaba con autorización marroquí, carecía del consentimiento del pueblo saharaui, representado por el Frente Polisario. FiSahara y activistas saharauis e internacionales ya habían pedido en 2025 que se detuviera la filmación y que no se incluyeran las escenas rodadas allí.
Tras más de un año sin respuesta por parte de Nolan, Syncopy o Universal Pictures a pesar de numerosas peticiones y cobertura mediática, el festival ha escalado su campaña a un boicot general. “Cuando Christopher Nolan pise la alfombra roja, también estará pisando el derecho internacional y el derecho del pueblo saharaui a su territorio”, ha afirmado Carrión.
Apoyo de figuras del cine español y activistas
El llamamiento cuenta con el respaldo de numerosos artistas y defensores de derechos humanos. En 2025, figuras como Javier Bardem, Pedro Almodóvar, Icíar Bollaín, Rodrigo Sorogoyen, Luis Tosar y Carolina Yuste firmaron un manifiesto contra el rodaje. El conflicto ha generado protestas en eventos como la premiere en Londres.
FiSahara, el único festival de cine del mundo que se celebra en un campamento de refugiados, lleva casi dos décadas utilizando el cine como herramienta de resistencia cultural y visibilización de la causa saharaui. Su edición más reciente, en abril de 2026, estuvo dedicada al derecho al retorno.
La película y el contexto político
La Odisea, con un presupuesto estimado de 250 millones de dólares, es una de las producciones más ambiciosas de Nolan y se estrena el 17 de julio de 2026 en formato IMAX. El Centro Cinematográfico Marroquí la ha celebrado como un éxito para su industria, pero para los saharauis representa un acto de expolio cultural y legitimación de la ocupación.
FiSahara insta al público internacional a no acudir a las salas y a sumarse al boicot taquillero como forma de presión para que la producción reconozca públicamente el error o elimine las escenas rodadas en Dajla sin consentimiento saharaui. “El cine no debe ser cómplice de la violación de derechos humanos”, subrayan los organizadores.
Este caso reabre el debate sobre la responsabilidad ética de la industria cinematográfica en conflictos territoriales y el uso de localizaciones en zonas ocupadas. Mientras las entradas IMAX se agotaron rápidamente en algunos mercados, la polémica promete acompañar a La Odisea en su estreno mundial.
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