El Feminismo Económico: María del Buen Suceso

El feminismo económico plantea que la economía no es neutral al género, ya que las normas sociales y culturales asignan roles distintos a hombres y mujeres.

Por Isabel Ginés | 6/01/2025

El feminismo económico es una corriente dentro del feminismo que analiza cómo las estructuras económicas perpetúan las desigualdades de género. Su objetivo principal es visibilizar y combatir las formas en que las mujeres son sistemáticamente excluidas, infravaloradas o explotadas dentro de los sistemas económicos. Este enfoque no solo busca la igualdad en términos salariales o de participación laboral, sino también el reconocimiento del trabajo de cuidados no remunerado y la redistribución justa de los recursos económicos.

El feminismo económico plantea que la economía no es neutral al género, ya que las normas sociales y culturales asignan roles distintos a hombres y mujeres. Entre sus preocupaciones principales destacan:

• Brecha salarial de género: Las mujeres ganan menos que los hombres por trabajos de igual valor.

• Trabajo no remunerado: Las tareas domésticas y de cuidados, realizadas mayoritariamente por mujeres, no son reconocidas ni compensadas económicamente.

En sus inicios, el feminismo económico se centró en la participación de las mujeres en la fuerza laboral. Durante la Revolución Industrial, las mujeres trabajaban en condiciones precarias, sin derechos laborales ni igualdad de salarios

A mediados del siglo XX, las economistas feministas como Ester Boserup comenzaron a estudiar cómo las políticas económicas ignoraban el papel crucial del trabajo de cuidados en la sociedad. Este enfoque impulsó debates sobre la importancia de redistribuir responsabilidades domésticas y reconocer económicamente el trabajo no remunerado.

Hoy en día, el feminismo económico aborda problemas globales como el impacto de la crisis climática en las mujeres, la brecha de género en el acceso a tecnología y recursos financieros, y la inclusión de las mujeres en las políticas económicas globales.

María del Buen Suceso Luengo de la Figuera (1850-1917) fue una pedagoga, escritora y feminista española que contribuyó significativamente al pensamiento feminista económico desde una perspectiva pedagógica y práctica.

Nacida en Bóveda de Toro, Zamora, en un contexto donde las oportunidades para las mujeres eran limitadas, Suceso accedió a una formación privilegiada que le permitió destacar en el ámbito educativo. Su carrera como directora de Escuelas Normales en Soria, La Habana y Málaga marcó hitos en la formación de maestras y en la promoción de la igualdad educativa.

En Málaga, donde dirigió la Escuela Superior de Maestras entre 1899 y 1910, Suceso Luengo trabajó en proyectos innovadores que conectaban la pedagogía con el desarrollo económico de las mujeres. Junto con María Solo de Zaldívar y Teresa Azpiazu, redactó un “Anteproyecto de Organización de Escuelas Normales de Maestras” en 1903, en el que propuso un enfoque educativo que preparara a las mujeres para integrarse en el mundo laboral con autonomía económica.

El feminismo de Suceso Luengo destacaba la importancia de la formación para las mujeres trabajadoras, entendiendo que la educación era la base para lograr su independencia económica. En conferencias como la impartida en la Asociación de Dependientes de Comercio de Málaga en 1909, Suceso defendió que las mujeres debían estar preparadas no solo para las tareas domésticas, sino también para participar activamente en la economía.

Además, su discurso en la Sociedad Malagueña de Ciencias en 1902, titulado “Pedagogía Social”, fue un llamado a transformar la educación como medio para mejorar la vida de las mujeres. Fue la primera mujer en impartir una conferencia en esta institución, un logro que marcó un antes y un después en la visibilidad de las mujeres intelectuales. Suceso Luengo fue una precursora en integrar las ideas del feminismo económico dentro de la pedagogía. Entendía que la igualdad no podía lograrse sin una redistribución de los recursos económicos y sin valorar el trabajo femenino en todas sus formas, remuneradas o no.

El pensamiento de Suceso Luengo sigue siendo relevante en el contexto contemporáneo. Hoy, el feminismo económico está presente en políticas públicas como:

• Renta Básica Universal: Propuestas que consideran el trabajo de cuidados no remunerado como una contribución económica esencial.

• Políticas de conciliación: Permisos parentales igualitarios y guarderías públicas que redistribuyen responsabilidades entre hombres y mujeres.

• Presupuestos con perspectiva de género: Programas gubernamentales que asignan recursos específicos para reducir las desigualdades económicas.

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