El expresionismo abstracto de Pollock y el concepto de poetizar en Heidegger

Por Susana Gómez Nuño

Según Martin Heidegger, el lenguaje poético permite captar el conocimiento que se desprende de las esencias que versan sobre la belleza y la verdad del ser. Es decir, la relación entre poesía y verdad se realiza mediante el lenguaje con el objetivo de captar la esencia del ser, que se oculta y se desvela a la vez. Heidegger propone dejar “ser al ser”, lo cual consigue mediante el acto de poetizar, con el objetivo de neutralizar la alienación del ser, provocada por el desarrollo de la tecnología durante el siglo XX.

Así como la totalidad de la inconsciencia habla mediante la poesía, el surrealismo deja que el lenguaje, sencillamente, “diga”. Y fue, justamente, la expresividad automática del inconsciente en el surrealismo la que dio lugar al expresionismo abstracto –estilo que fusiona surrealismo y abstracción, y se aleja del lenguaje figurativo– en el que la búsqueda del origen pictórico despojó la pintura de cualquier atisbo mimético con el fin de mostrar su verdad.

One: Number 31, Jason Pollock, 1950

Un ejemplo de ello es Jason Pollock y su obra One: Number 31, en la que observamos su transgresora técnica action painting, la cual expresa una disposición expresiva del inconsciente: el “yo” dentro del cuadro. La atención se fijaba en el proceso creativo, no en la realización de una obra acabada. Es una pintura que se hace a sí misma, es decir, desde una potencialidad inconsciente que reclama una libertad sin obstáculos para la expresión de sus posibilidades. De este modo, la obra de arte se erige como elemento desvelador de la verdad para el ser. Partiendo de las realidades heideggerianas, observamos en el cuadro, el creador y la creación como resultantes del origen, del principio de todas las cosas.

Entre Pollock y Heidegger podemos establecer algunos puntos de conexión en un intento de diálogo entre la obra del primero y la filosofía del segundo. La ausencia de racionalidad es un elemento común en ambos autores, en tanto no admitían el análisis racional de sus obras e intentaban alcanzar una experiencia originaria entre la obra y el receptor. Pollock a través de sus pinturas y mediante el acto de poetizar en el caso de Heidegger.

Otro punto en común es la ausencia de nombres. Podemos observar que parte de la obra de Pollock está numerada. Su intención era no predisponer, emancipar al espectador, en un ejercicio de absoluta libertad interpretativa así como creativa, con el fin de que este mantuviera una relación pura, sin prejuicios ni ideas preconcebidas, con sus obras. Heidegger también era consciente de que el hecho de poner nombre acotaba la experiencia, que, de otro modo, podía brindarnos ese algo, ese fluir de la esencia buscada más allá de su significación nominal.

En conclusión, el pensar poetizado heideggeriano y el expresionismo abstracto de la plástica de Pollock buscan alcanzar una unidad de sentido,  la plenitud del sentido de las cosas. Una experiencia en la que la obra contemplada nos hable desde sí misma sin que su naturaleza original se vea alterada por parte del espectador.

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