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Mientras el sector privado español, desde grandes corporaciones hasta pymes canarias, se moviliza hacia proyectos marroquíes en el Sáhara Occidental, los gobiernos de España y Marruecos celebran esta semana una Reunión de Alto Nivel (RAN) en Madrid.
Por Héctor Bujari Santorum | 3/12/2025
Una delegación compuesta por representantes de las empresas españolas Acciona, Barceló Hotel Group, Moeve (Cepsa), IE University, LaLiga, Airbus, CAF, IDRA Group y Balearia se reunió la semana pasada en Marruecos con contrapartes gubernamentales y empresariales. El objetivo de estos encuentros sería explorar oportunidades de inversión y operación en Marruecos y el Sáhara Occidental.
Este despliegue se produce en un contexto de creciente actividad. De forma paralela, y con un claro marchamo oficial, la Sociedad Canaria de Fomento Económico (Proexca) —entidad pública dependiente del Gobierno de Canarias— y FEDEPORT han organizado una «Misión Empresarial Canaria del sector portuario a Dajla (Marruecos)» para finales de noviembre.
La misión, cuya inscripción cuesta 500 euros por empresa —e incluye vuelos, hotel y traslados—, tiene como objetivo explícito «posicionar a tu empresa en el desarrollo del futuro puerto de Dakhla Atlantique», un megaproyecto logístico valorado en 1.300 millones de euros. La documentación de la misión, detalla que los datos de las empresas inscritas «serán tratados por entidades y organizaciones coorganizadoras» marroquíes.
Mientras el sector privado español, desde grandes corporaciones hasta pymes canarias, se moviliza hacia proyectos marroquíes en el Sáhara Occidental, los gobiernos de España y Marruecos celebran esta semana una Reunión de Alto Nivel (RAN) en Madrid. Este timing apunta a una alineación estratégica entre la diplomacia y los intereses económicos.
¿A cambio de qué facilita España esta entrada masiva de su tejido productivo en el Sáhara Occidental, un territorio pendiente de descolonización ante Naciones Unidas? En el tablero de negociación bilateral se barajan contrapartidas. En el plano político, la actividad económica podría interpretarse como un paso hacia el reconocimiento de facto de la soberanía marroquí.
La cumbre de RAN deberá aclarar si este movimiento empresarial sin precedentes constituye la contraparte de un acuerdo político más amplio.
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