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el TJUE dejó claro que el etiquetado debe especificar “Sáhara Occidental” para evitar engañar a los consumidores
Por Héctor Bujari Santorum | 2/02/2025
El Consejo de Estado francés ha dictaminado que los tomates cherry y melones Charentais procedentes del Sáhara Occidental deben llevar un etiquetado correcto que refleje su verdadero origen. Sin embargo, Francia no puede prohibir su importación.
La Confederación Campesina solicitó la prohibición de estos productos cuando son etiquetados como originarios de Marruecos, pero el Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) resolvió que solo la Unión Europea puede tomar esa decisión. No obstante, el TJUE dejó claro que el etiquetado debe especificar “Sáhara Occidental” para evitar engañar a los consumidores.
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En consecuencia, el Consejo de Estado francés rechazó la petición de prohibición, pero confirmó la obligación de un etiquetado transparente. En una decisión anunciada este martes, el organismo asume las sentencias del TJUE de octubre, que estipulan que el Sáhara Occidental no forma parte de Marruecos y que los productos vendidos en la UE deben indicar claramente su verdadera procedencia.
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El expolio agrícola en el Sáhara Occidental
El saqueo de los recursos agrícolas en el Sáhara Occidental es difícil de cuantificar, pero el caso del tomate es uno de los más documentados. Según una investigación de la Fundación Mundubat, el 14% de los tomates exportados por Marruecos a Europa en realidad provienen de plantaciones en territorio saharaui ocupado, especialmente en Dajla.
En esa región operan empresas vinculadas a la monarquía de Mohamed VI. También se cultivan melones en la zona, aunque no existen datos precisos sobre su volumen de producción. Estos productos se cosechan en el Sáhara Occidental con mano de obra de colonos marroquíes y luego son transportados a Agadir, donde se mezclan con la producción marroquí para ocultar su origen real.
¿Se hará cumplir el etiquetado correcto?
La gran incógnita es si se establecerán mecanismos efectivos para garantizar que el etiquetado refleje la verdadera procedencia de los productos o si, por el contrario, continuará la práctica de reetiquetado en Agadir, donde los productos saharauis siguen comercializándose como si fueran marroquíes.
Dajla se ha convertido en el epicentro del expolio agrícola, con un aumento del 2.800% en la producción de tomates y pepinos, y del 500% en frutas entre 2002 y 2009, según WSRW.
Surgen, entonces, interrogantes pertinentes: ¿Quién será el encargado de implementar esta acción? ¿Quién asumirá la responsabilidad de su comercialización? Y, lo más relevante, ¿quién se beneficiará realmente de esta práctica?
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