El colapso de urgencias en el Hospital del Mar: consecuencia de años de desinversión y privatización de la sanidad catalana

El colapso en las urgencias del Hospital del Mar no es algo coyuntural, responde a la saturación crónica que pone en riesgo la vida de los pacientes y viola derechos fundamentales.

Por Joan Balfegó | 19/12/2025

El Hospital del Mar de Barcelona se ha convertido en el símbolo trágico de una crisis sanitaria que azota a Catalunya. En las últimas semanas, las urgencias del centro han sufrido un colapso sin precedentes, con pacientes acumulándose en pasillos y salas de espera, superando en ocasiones los 170 pacientes en espera de ser atendidos,  lo que representa un exceso del 88% sobre su capacidad óptima. Esta saturación ha llevado a esperas interminables, con casos extremos donde personas vulnerables han permanecido más de 70 horas sin una cama adecuada, resultando en muertes evitables que han conmocionado a la sociedad.

Un ejemplo devastador es el fallecimiento de un hombre de 82 años tras esperar más de 40 horas en urgencias, un incidente que se suma a otros dos pacientes de 92 y 93 años que murieron después de 70 y 58 horas de demora, respectivamente. Estos no son hechos aislados, sino el resultado de un sistema al borde del abismo, donde los más vulnerables –ancianos, enfermos crónicos y personas sin recursos– pagan el precio más alto. Sindicatos como la Federació de Treballadors de Catalunya (FTC/IAC) y la Confederación General del Trabajo (CGT), que representan a los trabajadores del Hospital del Mar, han elevado denuncias penales contra el Departamento de Salut y el Consorci Mar Parc de Salut, acusándolos de un delito de abandono colectivo de un servicio público, tipificado en el artículo 409 del Código Penal. Según los sindicatos, esta denuncia, presentada el pasado lunes en el juzgado de guardia, responde a la saturación crónica que pone en riesgo la vida de los pacientes y viola derechos fundamentales, argumentando que «el colapso es constante y pésimo, con pacientes acumulándose sin atención adecuada».

Por su parte, la consellera de Salut, Olga Pané, ha respondido a estas acusaciones negando haber recibido notificación alguna de la denuncia, afirmando en una entrevista en La 2Cat y en el Parlament que «su Departamento no ha recibido ninguna notificación» y calificando las declaraciones sindicales como un intento de «llamar la atención», ya que, según ella, «la información sobre el colapso no se corresponde con la realidad».

Esta crisis no es un fenómeno repentino provocado por la temporada de virus respiratorios, aunque esta ha agravado el problema. En realidad, es el fruto amargo de años de falta de inversión en el sector público. Los trabajadores sanitarios y los pacientes llevan denunciando esta situación desde hace décadas, alertando sobre la insuficiencia de recursos, la escasez de personal y la deterioro de las infraestructuras. Informes diarios de las urgencias del Hospital del Mar, como los que documentan picos de 184 pacientes con esperas superiores a las 116 horas, ilustran un patrón crónico de sobrecarga que se repite año tras año.

Catalunya es una de las comunidades autónomas líder en la privatización de la sanidad, superando incluso a regiones como Madrid. Según datos recientes, el 58% de los hospitales públicos en Catalunya dependen de la gestión privada, frente al 14% en Madrid, lo que representa una de las tasas más altas de mercantilización en España. Esta tendencia, que se remonta a décadas atrás, ha derivado en una menor tasa de sanitarios públicos por habitante. Este proceso de privatización está vinculado al aumento significativo en las tasas de mortalidad, ya que prioriza el lucro sobre la equidad y la eficiencia. En Catalunya, este modelo ha actuado como un «laboratorio» para la desfinanciación pública, derivando pacientes a mutuas laborales y consorcios privados, lo que erosiona el sistema universal y gratuito.

Las voces de alarma no cesan. Manifestaciones y protestas, como las convocadas por mareas blancas y pensionistas, exigen el fin de los recortes y la privatización, destacando que el dinero público debe destinarse a fortalecer la sanidad universal en lugar de enriquecer a entidades privadas. La situación es insostenible: un colapso total del sistema que no solo genera sufrimiento innecesario, sino que provoca muertes evitables entre los pacientes más vulnerables.

1 Comment

  1. Mi hija estuvo ingresada en noviembre y le tuvieron en el pasillo más de 24 horas. No sabíamos quién era su enfermo, ni su médico.No se respeta la intimidad de los pacientes, la protección de datos, en definitiva la dignidad de las personas.
    Lo hacen por sistema, la orden es no subir a planta.
    El primer es el director gerente y después la Generalitat

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