El cambio climático, una lucha colectiva para la salud

Por Carlos Sánchez Fernández
Miembro de la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública


El día 5 de junio es el Día Mundial del Medio Ambiente, cuyo objetivo es sensibilizar a la opinión pública sobre los problemas medioambientales. 

El cambio climático es una evidencia científica contrastada. Durante los últimos 50 años, la actividad humana, en particular el consumo de combustibles fósiles ha liberado cantidades de CO2 y de otros gases de efecto invernadero suficientes para retener más calor en las capas inferiores de la atmósfera y alterar el clima mundial. En los últimos 130 años el mundo se ha calentado aproximadamente 0,85 ºC. Durante los últimos 30 años cada década ha sido más cálida que cualquier década precedente desde 1850. De resultas de ello el nivel del mar está aumentando, los glaciares se están fundiendo y los regímenes de lluvias están cambiando. Los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más intensos y frecuentes.

¿Que efectos tiene el cambio climático sobre la salud? Aunque el calentamiento global puede tener algunos efectos beneficiosos localizados, como una menor mortalidad en invierno en las regiones templadas y un aumento de la producción de alimentos en determinadas zonas, los efectos para la salud a nivel mundial serán probablemente muy negativos porque influye en los determinantes sociales y medioambientales de la salud, a saber, un aire limpio, agua potable, alimentos suficientes y una vivienda segura. Haremos un breve repaso de algunas de ellas.

El calor extremo del aire contribuye directamente a las defunciones por enfermedades cardiovasculares y respiratorias, sobre todo entre las personas de edad avanzada. En la ola de calor que sufrió Europa en el verano de 2003, por ejemplo, se registró un exceso de mortalidad cifrado en 70 000 defunciones. Las temperaturas altas provocan además un aumento de los niveles de ozono y de otros contaminantes del aire que agravan las enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Los niveles de polen y otros alérgenos también son mayores en caso de calor extremo. Pueden provocar asma, dolencia que afecta a unos 300 millones de personas. Se prevé que el aumento de las temperaturas que se está produciendo aumentará esa carga de enfermedad.

Otro hecho muy importante relacionado con el cambio climático son los desastres naturales y la variación de la pluviosidad. A nivel mundial, el número de desastres naturales relacionados con la meteorología se ha más que triplicado desde los años sesenta. Cada año esos desastres causan más de 60. 000 muertes, sobre todo en los países en desarrollo.

El aumento del nivel del mar y unos eventos meteorológicos cada vez más intensos destruirán hogares, servicios médicos y otros servicios esenciales. Más de la mitad de la población mundial vive a menos de 60 km del mar. Muchas personas pueden verse obligadas a desplazarse, lo que acentúa a su vez el riesgo de efectos en la salud, desde trastornos mentales hasta enfermedades transmisibles.

La creciente variabilidad de las precipitaciones afectará probablemente al suministro de agua dulce, y la escasez de esta puede poner en peligro la higiene y aumentar el riesgo de enfermedades diarreicas, que cada año provocan aproximadamente 760.000 defunciones de menores de cinco años. En los casos extremos, la escasez de agua causa sequía y hambruna. Se estima que a finales del siglo XXI es probable que el cambio climático haya aumentado la frecuencia y la intensidad de las sequías a nivel regional y mundial.

También están aumentando la frecuencia y la intensidad de las inundaciones y se prevé que sigan aumentando la frecuencia y la intensidad de precipitaciones extremas a lo largo de este siglo. Estas como señala la OMS contaminan las fuentes de agua dulce, incrementando el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua y dando lugar a criaderos de insectos portadores de enfermedades, como los mosquitos. Causan asimismo ahogamientos y lesiones físicas, daños en las viviendas y perturbaciones del suministro de servicios médicos y de salud.

El incremento de las temperaturas y la variabilidad de las lluvias reducirán probablemente la producción de alimentos básicos en muchas de las regiones más pobres. Ello aumentará el porcentaje de personas con malnutrición y desnutrición, que actualmente causan 3,1 millones de defunciones cada año, porque conviene recordar que nada menos que el 10,9% de la población mundial esta subalimentada y una disminución de su consumo de alimentos puede provocarle con facilidad la muerte.

Otra cuestión que señalar es el cambio de distribución de las infecciones. Las condiciones climáticas tienen gran influencia en las enfermedades transmitidas por el agua o por los insectos, caracoles y otros animales de sangre fría y es probable que los cambios del clima prolonguen las estaciones de transmisión de importantes enfermedades transmitidas por vectores y alteren su distribución geográfica. Por ejemplo, se prevé una ampliación considerable de las zonas de China afectadas por la esquistosomiasis, una enfermedad transmitida por caracoles. El paludismo depende mucho del clima. Transmitido por mosquitos del género Anopheles, el paludismo mata a casi 600.000 personas cada año, sobre todo niños africanos menores de cinco años. Los mosquitos del género Aedes, vector del dengue, son también muy sensibles a las condiciones climáticas. Los estudios al respecto llevan a pensar que es que probable que el cambio climático continúe aumentando el riesgo de transmisión del dengue en los países del sur de Europa (en España ya se han identificado casos autóctonos de la enfermedad, es decir personas contagiadas en el país y no en viajeros).

¿Quienes se verán mas afectados?

Todas las poblaciones se verán afectadas por el cambio climático, pero algunas son más vulnerables que otras. Los habitantes de los pequeños estados insulares en desarrollo y de otras regiones costeras, megalópolis y regiones montañosas y polares son especialmente vulnerables.

Los niños, en particular los de los países pobres, son una de esas poblaciones más vulnerables a los riesgos sanitarios resultantes y se verán expuestos por más tiempo a las consecuencias sanitarias. Se prevé asimismo que los efectos en la salud serán más graves en las personas mayores y las personas con enfermedades preexistentes, es decir los enfermos crónicos.

Las zonas con infraestructuras sanitarias deficientes, la mayoría en países en desarrollo, son las que tendrán más dificultades para prepararse y responder si no reciben asistencia.

Es decir, al final los más pobres y desvalidos. Las evidencias de repercusiones importantes del cambio climático hasta la fecha se han situado en África, y los países mas pobres de Asia, América Latina y el Caribe, los países mas desarrollados de momento nos vemos menos afectados, pero si la situación continúa los problemas importantes acabaran afectándonos.

¿Que podemos hacer?

EL IPCC (Internacional Panel on Climate Change), formado por la OMS y la Organización del Medioambiente de la ONU ha señalado que el objetivo para 2030 debe ser el que no se supere un aumento de 0,5º en la temperatura de la Tierra, y eso solo es posible si reducimos de una manera drástica las emisiones de CO2 (en un 45%) y eso supone intervenir en todas las fuentes de contaminantes: sobre todo el transporte (48%), agricultura y ganadería (17%), residuos (7%), edificación (5%), etc.

Debemos actuar a nivel individual (favoreciendo un consumo y una movilidad sostenible, reciclando), pero también a nivel colectivo: local y autonómico, a nivel de cada país yen el ámbito internacional , exigiendo a las autoridades responsables que asuman una política medioambiental en el ámbito de sus competencias, y hay que hacerlo con rapidez porque como dice Greta Thunberg “ nos enfrentamos a una crisis existencial, a una crisis climática y a una crisis ecológica que nunca antes se abordaron como crisis. Las han ignorado durante décadas”, pero sin caer en el pesimismo por en palabras de otro pensador nacido en Tréveris en el siglo XIX La humanidad siempre se plantea solo aquellas tareas que puede resolver”.

Esta fecha es una ocasión ideal para que todos hagamos algo por cuidar la Tierra y nos convirtamos en agentes del cambio.


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