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El estudio de estos restos arqueológicos nos permite comprender cómo el cambio climático influyó en la vida de las antiguas poblaciones del Sáhara, transformando el entorno y obligando a sus habitantes a adaptarse a un paisaje cada vez más seco.
Por Héctor Bujari Santorum | 21/02/2025
El conflicto en el Sahara Occidental y la situación política de la zona hacen que los yacimientos arqueológicos estén en riesgo, ya que pueden ser dañados tanto por el personal de la misión de la ONU (MINURSO) como por expoliadores. Durante la guerra, muchos refugios naturales se convirtieron en trincheras, lo que causó graves daños.
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Hace miles de años, el Sáhara Occidental no era el desierto árido que conocemos hoy. Entre 9000 y 7000 años antes de la actualidad, la región disfrutó de un clima mucho más húmedo, con abundantes lluvias que crearon lagos y ríos, y un paisaje de sabana donde vivían elefantes, jirafas, hipopótamos y cocodrilos. El Lago Chad, por ejemplo, era mucho mayor que el actual, con un tamaño comparable al de Francia.
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Entre 7000 y 3000 antes de la actualidad, el clima comenzó a oscilar entre épocas húmedas prolongadas y períodos secos más cortos. En este contexto, las comunidades humanas dejaron su huella en el paisaje con construcciones megalíticas, muchas de ellas funerarias, y con un arte rupestre fascinante. Estas pinturas y grabados, representados en cuevas y afloramientos rocosos, muestran escenas de caza, rituales y una fauna impresionante, incluyendo rinocerontes, gacelas y avestruces.
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El estudio de estos restos arqueológicos nos permite comprender cómo el cambio climático influyó en la vida de las antiguas poblaciones del Sáhara, transformando el entorno y obligando a sus habitantes a adaptarse a un paisaje cada vez más seco.
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Durante el periodo colonial, la investigación científica en el Sahara cobró importancia, ya que los países colonizadores buscaban tener su propia investigación y aumentar el interés por sus colonias. Sin embargo, la inestabilidad política de la región provocó un abandono progresivo de la investigación hasta la descolonización y la posterior ocupación marroquí, momento en el que se retoma el estudio arqueológico del Sahara. Falta información sobre la arqueología prehistórica de la región, un problema que ha mejorado en las últimas décadas pero que sigue limitando la investigación.
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Uno de los principales retos es que los materiales arqueológicos, que se encuentran en la superficie, no siempre están relacionados con los registros gráficos. Aunque no se han encontrado restos de la “época decorativa”, el yacimiento de Leyuad es una excepción, ya que tiene 101 figuras grabadas y pintadas de la época de los Caballos (Bronce Final-Hierro). Esto demuestra que los lugares habitados y las expresiones gráficas están conectados, y sugiere que el arte rupestre podría haber sido una manifestación cotidiana y no necesariamente sagrada.
La idea principal de estos estudios es que las teorías deben ir cambiando con el tiempo. El avance en la investigación depende del debate y de nuevas interpretaciones.
La Prehistoria del Sáhara se ha conocido principalmente a través del arte rupestre del Tassili n’Ajjer en Argelia, donde se ha establecido una cronología basada en restos de carbono datados con C-14. Las fases pictóricas de Tassili también se aplican a otros yacimientos, como el libio de Akakus, y sirven como referencia para la periodización de las pinturas en Erqueyez, que presentan motivos similares.
Los cuatro periodos establecidos para el arte rupestre del Tassili son:
Periodo de los antílopes o de las cabezas redondas (IX-VII milenio a.C.)
Periodo de los pastores bovidienses (Neolítico del Sahara, hasta el primer milenio a.C.)
Periodo del carro o cabalino (Finales del II milenio hasta el final del I milenio a.C.)
Periodo del camello o de la escritura tifinar (Desde el cambio de era hasta casi la actualidad)
Los datos sobre las pinturas rupestres de Zemmur indican que, debido al estado de conservación, solo se pudo identificar el 73% de los elementos gráficos, siendo la mayoría figurativos. Hay una representación equilibrada de humanos y animales, aunque los animales tienen un papel menor. La identificación de los zoomorfos muestra que los bovinos ocupan un lugar secundario frente a los animales salvajes.
El hallazgo de arte rupestre en el yacimiento de Erqueyez se considera de gran importancia, comparable a los conjuntos de Tassili n’Ajjer en Argelia y Akakus en Libia, los más destacados de África.
En 1993, una expedición partió desde Granada hacia Mauritania, con el objetivo de llegar a las ciudades desde donde los almorávides comenzaron su conquista en el siglo XI. Durante este viaje, al atravesar el Sáhara Occidental, representantes culturales de la R.A.S.D. guiaron a los investigadores de la Universidad de Granada hasta las elevaciones de Erqueyez, donde descubrieron un importante conjunto arqueológico, clave para escribir la historia del Sáhara Occidental.
El trabajo se realizó en la zona nororiental de un territorio controlado por el Frente Polisario y vigilado por la ONU.
Erqueyez es una formación montañosa de arenisca, situada sobre rocas más antiguas, que ha sido erosionada durante millones de años. Este proceso ha dado lugar a paisajes con barrancos y valles que, durante las lluvias, se llenan de agua y crean ramblas que se conectan con grandes ríos como el Wadi Erni y el Gaddar Talhu, que son importantes para la región.
El área estudiada cubre 60 km², que se dividieron en tres sectores: este, oeste y norte-sur. El sector este, de unos 24 km², es donde se encuentran la mayoría de los abrigos con pinturas rupestres. En este sector, las suaves laderas de la montaña caen hacia las llanuras, y a veces el Wadi Yasadía, un arroyo temporal, discurre por la zona.
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El complejo arqueológico de Erqueyez, en el Sáhara Occidental, presenta un delicado estado de conservación debido a su frágil composición arenítica y diversos factores de deterioro. Estos factores se dividen en naturales, como la erosión del viento, los cambios de temperatura y la radiación solar, y antrópicos, entre ellos el expolio, los grafitis y el impacto de los visitantes.
El yacimiento cuenta con 129 abrigos con pinturas rupestres, mayormente concentradas en el sector oriental. Las representaciones incluyen figuras humanas en escenas de caza y rituales, además de animales como gacelas, jirafas y elefantes. También se encuentran motivos geométricos y escrituras tifinar.
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La preservación de estas pinturas es un reto debido a su constante deterioro, lo que pone en riesgo uno de los conjuntos de arte rupestre más importantes del Sáhara Occidental.
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Los arqueólogos han denunciado que algunos responsables de este daño son soldados de la ONU, pertenecientes a la misión MINURSO, enviada a la región para organizar un referéndum sobre el futuro del pueblo saharaui.
El arqueólogo alemán Stefan Kröpelin, quien ha trabajado durante 30 años en África, visitó el yacimiento de Leshouat y encontró pinturas rupestres vandalizadas con enormes grafitis de hasta 2×4 metros, con inscripciones como «I was here», acompañadas de nombres y fechas. Entre ellas, se identificaron nacionalidades de soldados de la ONU, como Uruguay.
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La arqueóloga española Teresa Muñiz también ha documentado saqueos en Erqueyez, cerca de Tifariti. Según su testimonio, los cascos azules no solo pintaban sobre las rocas, sino que además roban paneles y materiales históricos. Uno de estos soldados incluso le confesó en 2002 que el expolio era una práctica habitual.
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En Leyuad, se descubrió que la Cueva del Diablo, un yacimiento clave del arte rupestre prehistórico, ha sido gravemente dañada por personal de la MINURSO. Este lugar, que contiene impresionantes relieves de figuras humanas gigantescas, gacelas y jinetes grabados en las paredes, estaba siendo estudiado en profundidad por la Universidad de Girona y el Ministerio de Cultura de la República Árabe Saharaui Democrática.
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Los investigadores han documentado graffitis con spray azul y blanco sobre estas pinturas milenarias, un daño irreparable para un sitio de incalculable valor. Además, en otros yacimientos, como Rekeiz Lemgasem y Sluguilla Lawash, al norte del Sáhara Occidental, se han reportado agresiones similares.
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Tanto los arqueólogos como el Ministerio de Cultura de la RASD exigieron en aquel entonces el cese inmediato de estos actos vandálicos y la restauración, en la medida de lo posible, de los yacimientos afectados.
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Tras numerosas denuncias sobre actos de vandalismo en sitios de interés arqueológico, la MINURSO emitió un comunicado de prensa. La misión reconoció que algunas evidencias apuntaban a la participación de su personal militar en la realización de ciertos grafitis. No obstante, también señaló que muchas otras inscripciones habían sido realizadas por diversos individuos a lo largo de los años.
Desde que el Frente POLISARIO alertó sobre esta situación en 2007, la MINURSO aseguró haber tomado medidas para prevenir nuevos actos de vandalismo e inició una investigación formal. Además, en respuesta a la preocupación expresada por la comunidad académica en diciembre del mismo año, el Representante Especial del Secretario General para el Sahara Occidental, Sr. Julian Harston, se comprometió a evaluar la magnitud del daño y a explorar posibles acciones de restauración.
En enero de 2008, durante un encuentro en Manhasset, Nueva York, el Sr. Harston ofreció disculpas a los representantes del Frente POLISARIO por las acciones imprudentes de algunos miembros de la misión en el pasado. Asimismo, reafirmó su compromiso de investigar el caso y buscar soluciones.
Sin embargo, hasta el momento, no se ha tomado ninguna medida concreta contra los responsables ni se han hecho públicos los resultados oficiales de la investigación anunciada.
Fuentes consultadas:
WSRW (Western Sahara Resource Watch).
El personal de Naciones Unidas destruye el arte rupestre del Sáhara Occidental. Terrae Antiqvae, 2008. Disponible en: https://terraeantiqvae.blogia.com/2008/010501-el-personal-de-naciones-unidas-destruye-el-arte-rupestre-del-sahara-occidental.php
García Quiroga, D. Los cazadores-recolectores de la prehistoria reciente en el Sáhara Occidental / Late Prehistoric Hunters-Gatherers in Western Sahara.
Muñiz López, T. Los abrigos con pinturas rupestres de Erqueyez (Tifariti, Sáhara Occidental). Prospección arqueológica: diseño y resultados / The Rock Art of Erqueyez (Tifariti, Western Sahara. Archaeological Exploration: Design and Results).
Petrich, B. Sáhara Occidental: el mundo los mira y luego los olvida. Sobrevivencia y resistencia de un pueblo desgarrado, entre el dominio del reino de Marruecos y los campamentos de refugiados en el desierto.
Balbín Behrmann, R.; Bueno Ramírez, P.; González Antón, R. y Aguilar, C. A. (eds.) (2009). Grabados rupestres de la fachada atlántica europea y africana / Rock Carvings of the European and the African Atlantic Façade. BAR International Series, 2043.
Quesada Martínez, E. Arqueología y género en el Sáhara Occidental / Archaeology and Gender in Western Sahara.
Carrión Méndez, F. Megalitismo y cambio climático en el Sáhara Occidental / Fenómenos megalíticos y cambio climático en el Sáhara Occidental.
Soler, J. & Soler, N. (2015). Cattle without herdsmen: Animal and human beings in the prehistoric rock art of the Western Sahara. Quaternary International, 410.
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