La guerra en el estrecho de Ormuz no es un accidente geopolítico. Es el aviso de que seguir apostando por un modelo energético y territorial sin resiliencia tiene consecuencias.
El autor no dice esto para dar lecciones de antropología barata. Lo dice porque es escritor, porque sabe que las historias importan. Porque sabe que si no puedes imaginar el desastre, no puedes prevenirlo.
¿A qué huele Lemoiz? Por que todo parece indicar que huele a ruina industrial, a contaminación histórica, a negocio privado disfrazado de interés público, a opacidad institucional, y a un futuro hipotecado.
Galicia y Andalucía son las comunidades que, por ahora, aparecen señaladas con más recursos estratégicos destacando el litio, grafito, cobalto y níquel, entre otros, que se utilizan para la fabricación de una amplia gama de productos tecnológicos.
Miles de investigadores y cientos de grupos especializados se han dedicado, durante décadas, al estudio y análisis de la variación en el estado del sistema climático terrestre.
La “prevalencia” del rechazo aparece ahora “camuflada” cuando el proyecto ya está enterrado. Cuando ya no compromete nada. Cuando ya no hay que defenderlo.