Después de incendiarse el Cáucaso, saltan las chispas en Asia Central

“La parte rusa sigue con atención la tensa situación en la frontera kirguiso-tayika, que volvió a agravarse en la mañana del 14 de septiembre taras un intercambio de disparos entre guardias fronterizos”

Por Angelo Nero

Aún por cuantificar los efectos y el alcance de la contraofensiva ucraniana o el repliegue de las fuerzas rusas, ya que la información sigue siendo una de las armas más efectivas de la guerra, y todavía queda por dilucidar si la estrategia de Zelenski o la de Putin le dará un vuelco a un conflicto que ya va para siete meses, dónde la Unión Europea y EEUU siguen alimentando una caldera que este invierno le puede pasar una considerable factura -vean sino como, todavía a las puertas de la estación más fría, van cayendo los gobiernos europeos-. Y aún por determinar las implicaciones que para Rusia puede traer un nuevo incendio en su “patio trasero”, en la conflictiva región del Cáucaso, donde Azerbaiyán -el satélite de Turquía, y socio prioritario de la UE-, ha atacado las fronteras orientales de Armenia. Una nueva chispa ha prendido en Asia Central, entre dos países pertenecientes a la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), Kirguistán y Tayikistán, a la que también pertenecen Rusia y Armenia.

El pasado miércoles, 14 de septiembre, se han reavivado las viejas disputas entre estas dos repúblicas asiáticas, que han encendido las alarmas de Moscú, y han obligado a su diplomacia a manifestarse, su portavoz, María Zajárova, ha declarado: “Tomando en consideración los acuerdos alcanzados entre los presidentes de Kirguistán y Tayikistán, llamamos a ambas partes a tomar todas las medidas necesarias para que la situación retorne al campo político diplomático y abortar para cualquier tipo de provocación.” Emplazando a Bishkek y Dusambé a resolver sus diferencias por vías pacíficas. “La parte rusa sigue con atención la tensa situación en la frontera kirguiso-tayika, que volvió a agravarse en la mañana del 14 de septiembre taras un intercambio de disparos entre guardias fronterizos”, afirmó la portavoz de la diplomacia rusa, mostrándose proclive a “ayudar a las partes a lograr una solución de largo alcance mutuamente aceptable a los problemas fronterizos en base a la amplia experiencia rusa de demarcación fronteriza, incluyendo con sus vecinos de Asia Central.”

Ya en abril de 2021 se produjo un sangriento enfrentamiento que arrojó al menos 43 víctimas mortales y 50 heridos, por la disputa del agua, un bien tan preciado como escaso, que ya está generando conflictos armados en otras partes del mundo, y por la confusa delimitación fronteriza de la mitad de los 1.000 kilómetros que comparten Kirguistán y Tayikistán, y que han dejado territorios en disputa como las regiones de Kayragach y Vorukh, dentro del estado kirguís, pero pobladas casi en su totalidad por tayikos. Esta ha sido, hasta la fecha el enfrentamiento más grave entre los dos países, pero desde 2013, periódicamente, se han producido conatos de incendio entre las dos comunidades.

Este miércoles 14 volvió a saltar la chispa tras un intercambio de disparos entre guardias fronterizos, con armas ligeras y morteros, arrojando, hasta ahora, el balance de dos guardias kirguises heridos -la agencia rusa TASS afirma que al menos uno de ellos ha muerto-. Según informó el Comité Estatal kirguís para la Seguridad Nacional, “la guardia fronteriza detectó en la región de Batken, en el suroeste del país, un destacamento tayiko que, en violación de los acuerdos previos de alto el fuego, tomaron posiciones de combate en la frontera estatal. Ignorando las exigencias legítimas de la parte kirguisa, los guardias fronterizos tayikos abrieron fuego”. Sin embargo la versión que da la Agencia Nacional de Noticias tayika Khovar, es otra: “la guardia fronteriza kirguisa fue la que disparó a primera hora de la mañana cuatro disparos desde un mortero en dirección del puesto fronterizo Kekh, en la provincia norteña de Sughd, sin ningún motivo.”

Se espera que los líderes de Kirguistán, Sadyr Zhaparov, y Tayikistán, Emomali Rahmon (en el poder desde 1992), asistan a una cumbre de la Organización de Seguridad de Shanghái en Uzbekistán esta semana, junto con el presidente ruso, Vladimir Putin, y el mandatario chino, Xi Jinping, así como otros líderes mundiales.

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