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La Inteligencia Artificial en manos del gran capital es una herramienta que actúa como verdugo silencioso de la clase trabajadora.
Por Joaquín Castro | 7/11/2025
Imagina despertarte un día y descubrir que tu trabajo ha sido reemplazado por un algoritmo. No es ciencia ficción: es la cruda realidad que viven decenas de miles de trabajadores estadounidenses en este momento. Según datos revelados por la firma de recolocación Challenger, Gray & Christmas publicados por Bloomberg, grandes empresas de EE.UU anunciaron 153.074 despidos solo en el mes de octubre. Esto representa un aumento del 175% respecto al mismo mes del año pasado y un brutal 183% más que en septiembre. Es, ni más ni menos, el peor octubre en más de 20 años, superando incluso los recortes masivos de 2003, cuando los teléfonos móviles revolucionaron las telecomunicaciones.
La Inteligencia Artificial en manos del gran capital es una herramienta que actúa como verdugo silencioso de la clase trabajadora. En octubre, la IA fue la segunda causa principal de despidos, con 31.039 puestos eliminados directamente por su adopción, solo por detrás del «recorte de costos» (50.437). Pero no nos engañemos: detrás de esa etiqueta de «eficiencia» se esconde la automatización implacable que reemplaza cerebros humanos por código. En lo que va de 2025, las empresas han anunciado más de 1.099.500 despidos, un 65% más que en 2024 y el nivel más alto desde la pandemia de 2020.
Los gigantes que lideran la ‘masacre laboral’
Amazon, el coloso del comercio electrónico, ha iniciado el mayor recorte de su historia corporativa: 14.000 empleos eliminados en octubre, con planes que podrían llegar a 30.000. Su CEO, Andy Jassy, lo justifica como una «reducción de burocracia» para «operar como la startup más grande del mundo».
Por su lado, UPS, la reina de los paquetes, ha despedido a 48.000 trabajadores en lo que va de año. La compañía ha cerrado 73 centros, automatizando 400 instalaciones y dando un giro hacia la robótica para «ser más ágil». Menos humanos y más máquinas. Es una tendencia imparable.
La cadena de grandes almacenes Target ha eliminado 1.800 puestos corporativos, unos despidos que no se daban en una década. La empresa justifica esta decisión «para ser más rápidos y fuertes». Han implantado la IA en inventarios y atención al cliente.
Otros titanes se suman a esta dinámica: Salesforce ha despedido a 4.000 empleados del departamento de servicio al cliente. Microsoft, Meta, Intel, Goldman Sachs e incluso Starbucks siguen esa misma senda. El sector tecnológico lidera con 33.281 despidos en octubre.
Un nuevo horizonte en la lucha de clases
Quizás no seamos del todo conscientes todavía, pero estamos a las puertas de una nueva «revolución industrial». La IA no solo automatiza fábricas; devora puestos de cuello blanco: gerentes, medios que redactan informes, analistas que procesan datos, creativos que generan ideas. Expertos como Lynn Wu, de la Universidad de Pensilvania, hablan de un «vaciamiento de trabajadores de habilidad media».
La clase trabajadora enfrenta una amenaza existencial: miles de familias sin ingresos, reconversión forzada a los 40 o 50 años, y un mercado laboral donde las ofertas de empleo caen al nivel más bajo desde 2011. Las contrataciones estacionales para Navidad son las peores desde 2012.
Nos estamos adentrando en una nueva etapa de la explotación capitalista. Los beneficios de Amazon superan los 35.000 millones de dólares en seis meses, mientras invierten 120.000 millones en IA. ¿Quién paga el precio? Los trabajadores.
Hoy más que nunca resulta imprescindible la sindicación y la lucha obrera. La historia nos enseña que toda revolución tecnológica genera resistencia. La reacción no debe focalizarse en la oposición a la implantación de nuevas tecnologías, lo importante es apoderarse de ellas y de los medios de producción. La lucha de clases acaba de entrar en una nueva era. Los enemigos de clase son los mismos de siempre.
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