Deben rodar cabezas en la Junta de Andalucía por la grave negligencia en el programa de cribado de cáncer de mama

El Servicio Andaluz de Salud ha admitido que afectó a 2.000 mujeres, aunque asociaciones como Amama sospechan que la cifra real podría ser mayor.

Por Gabriela Rojas | 6/10/2025

El programa de detección precoz de cáncer de mama en Andalucía, un pilar fundamental de la prevención sanitaria pública, se ha convertido en un ejemplo bochornoso de ineficacia y negligencia. Errores graves en el protocolo de notificación han dejado a unas 2.000 mujeres sin información crucial sobre resultados no concluyentes de sus mamografías, lo que ha provocado retrasos de meses e incluso años en diagnósticos y tratamientos. Estas fallas no son meros «deslices administrativos», como intentan minimizar desde la Consejería de Salud, sino una absoluta negligencia que ha puesto en peligro vidas y ha erosionado la confianza en el Servicio Andaluz de Salud (SAS).

El problema radica en un fallo de comunicación sistemático: mujeres con mamografías que muestran lesiones «posiblemente benignas» o dudosas no recibieron notificación para realizar pruebas complementarias. En algunos casos, como el de Anabel Cano, el retraso superó un año, obligándola a una mastectomía evitable si el diagnóstico hubiera sido oportuno. La Asociación de Mujeres con Cáncer de Mama (Amama) ha calificado esto de «gravísima negligencia» con posibles consecuencias penales, exigiendo una auditoría completa de los últimos tres años y la revisión de mamografías desde 2021. FACUA Andalucía lo ha tildado de «el mayor escándalo de la sanidad pública andaluza en toda la democracia», y no es para menos: el SAS ha admitido que afectó a 2.000 mujeres, aunque asociaciones como Amama sospechan que la cifra real podría ser mayor, dada la avalancha de testimonios en provincias como Sevilla, Málaga y Cádiz.

Este hecho inadmisible genera una desconfianza profunda en el sistema sanitario público, que debería ser un baluarte de equidad y eficiencia. Mientras la Junta de Andalucía realiza medio millón de mamografías al año y detecta miles de casos precozmente, estos errores han permitido que enfermedades avancen, agravando pronósticos y aumentando el sufrimiento de las pacientes. La vicepresidenta del Gobierno, María Jesús Montero, ha alertado de que el sistema «ha colapsado», reflejando un deterioro general que no se limita al cáncer de mama, sino que podría extenderse a otros cribados como el de colon o cuello de útero. Excusas como «evitar ansiedad» o minimizarlo a «casos aislados» no valen: la falta de transparencia y la promesa incumplida de correcciones hace dos años demuestran una gestión irresponsable.

Ante esta crisis, debe rodar cabezas. La oposición, sindicatos como SATSE y organizaciones como FACUA exigen la dimisión inmediata de la consejera de Salud, Rocío Hernández, por su frialdad y negación inicial del problema. Hernández ha descartado dimitir, alegando que «sería lo fácil» y que su rol es «mejorar el sistema», pero esto solo agrava el desprestigio. El presidente Juanma Moreno debe actuar con diligencia real, no con disculpas tibias, cesando a los responsables y garantizando una investigación independiente. Deben depurarse responsabilidades hasta las últimas consecuencias para restaurar la fe en una sanidad que salva vidas, no las pone en jaque. Las mujeres andaluzas merecen más que promesas: merecen justicia y prevención efectiva.

1 Comment

  1. El carapan Bonilla es lo mas abjecto que hay en política ultraliberal, está desmantelando la sanidad publica, financiando la privada a saco, derivando de la pública a la privada, con el consecuente aumento de coste brutal.
    Hasta la gente de la privada se está quejando de no poder ser atentidos con rapidez ,porque la pública ha inundado de pacientes los servicios y atenciones médicas.
    El colmo es que la privada de los fondos buitres,no tiene el material necesario para atender quimioterapia,y muchas pruebas,por lo cual reenvían a la pública los pacientes de la privada con enfermedades graves.
    Es para mear y no echar gota, un negocio con la salud que deja a lxs pacientes de la pública morirse en casa con sus enfermedades sin diagnosticar, o diagnosticados sin informar ,que es peor todavía.
    Bonilla estamos hartxs de ti ,cada vez más gente te deseamos todo lo malo posible ,porque eres un desgraciado lacayo inhumano del capitalismo.
    Salud y anarkia

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