De un odio a otro odio. De una pesadilla a otra

La ultraderecha sabe que si permaneciese con la diana colocada en el mismo odio la gente se daría cuenta que esa peligrosa amenaza alentada desde el miedo no es real

Por Lucio Martínez Pereda | 19/10/2025

La ultraderecha está recomponiendo continuamente sus odios. Primero fueron los homosexuales, después las feministas, a continuación llegaron los separatistas, y ahora son los inmigrantes. La ultraderecha al sustituir un sujeto de odio por otro, reactiva la energía violenta de la destrucción como si esta fuese la expresión adecuada para resolver un problema actual. La ultraderecha sabe que si permaneciese con la diana colocada en el mismo odio la gente se daría cuenta que esa peligrosa amenaza alentada desde el miedo no es real y que el inventado enemigo que lo produce no existe.

Cuando sustituyen un odio con otro, no lo hacen desaparecer, simplemente lo desplazan del centro de la atencion mediática. Saben que continuará ahi. La ultraderecha gestiona políticamente los odios como la escritura de un viejo palimpsesto medieval: en los que la nueva escritura por encima de la antigua no borraba la anterior. Son acumulativos y se arrastran entre ellos, pero han de reunir la condicion de cierta novedad con cambio incluido para evitar así que el análisis racional y las demostraciones empíricas los desgasten.

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