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Por un lado, se ridiculiza que el Gobierno se refiera a Leire Díez como una ‘militante de base’, y por otro se exagera su papel dentro del organigrama de Correos hasta convertirla en una especie de directora general con poder omnímodo sobre el voto por correo.
Por Isabel Ginés | 6/06/2025
En el creciente clima de polarización política y mediática que vive España, el caso de Leire Díez, directiva de Correos y militante del PSOE, se ha convertido en el nuevo fetiche de una parte del periodismo más sensacionalista y conspirativo. Las acusaciones que se vierten contra ella pretenden construir una especie de thriller político en el que una funcionaria pública sería la pieza clave de una operación delictiva para favorecer al Gobierno. Pero cuando se analiza con rigor y contexto, el relato se desmorona y revela lo que verdaderamente es: una amalgama de insinuaciones, manipulaciones y medias verdades que sólo sirven a quienes pretenden desgastar al Ejecutivo a cualquier precio.
Uno de los recursos más frecuentes del texto de muchos medios que hablan de esto y que se pretende refutar es la contradicción deliberada. Por un lado, se ridiculiza que el Gobierno se refiera a Leire Díez como una “militante de base”, y por otro se exagera su papel dentro del organigrama de Correos hasta convertirla en una especie de directora general con poder omnímodo sobre el voto por correo.
Ni una cosa ni la otra es cierta. Leire Díez fue, efectivamente, una profesional contratada para puestos intermedios en Correos, primero como directora de Filatelia y luego como directora de Productos y Servicios, cargos importantes pero muy alejados de los círculos decisorios reales. ¿Tenía bajo su supervisión parte de la red de oficinas? Sí. ¿Diseñaba ella la estrategia del voto por correo, coordinaba con la Junta Electoral o tomaba decisiones operativas de calado? No. Esa función recae, como ha dejado claro la propia empresa pública, en la Dirección de Operaciones.
Presentarla como una figura todopoderosa es un intento burdo de convertir un perfil técnico y político menor en un engranaje central de una supuesta trama que no se sostiene ni con pruebas ni con lógica.
La narrativa de la conspiración: fuentes sin nombre, acusaciones sin pruebas
Se mencionan supuestas reuniones con empresarios investigados, como Alejandro Hamlyn y Javier Pérez Dolset, donde Leire Díez habría solicitado información para desacreditar a fiscales, periodistas y miembros de la UCO. Estas afirmaciones no se sustentan en pruebas fehacientes sino en declaraciones filtradas y tergiversadas. No hay grabaciones, documentos oficiales ni procedimientos judiciales abiertos contra Díez. Lo que hay es una fuente anónima que asegura que “trabajaba en una operación” y una interpretación maximalista de su papel en reuniones de las que no hay acta ni versión contrastada.
Además, el uso reiterado de expresiones como “la fontanera de Ferraz” o “la pequeña Nicolasa” no busca informar, sino ridiculizar y reforzar el prejuicio: se construye un enemigo simbólico con rostro femenino para vincularlo al poder masculino (Pedro Sánchez, Santos Cerdán) y así convertir a Leire Díez en una suerte de testaferro política. Un recurso clásico del amarillismo.
El voto por correo: de problema logístico a teoría del pucherazo
Los problemas logísticos durante el voto por correo del 23 de julio de 2023 existieron y fueron reconocidos por sindicatos como CCOO y UGT. Pero de ahí a sugerir que esas dificultades fueron parte de una estrategia de manipulación electoral media un abismo. La crítica sindical se dirigió, con razón, a la dirección general de Correos, a la falta de previsión institucional y al hecho insólito de tener unas elecciones generales en pleno verano.
Pero el texto citado manipula la queja sindical para darle un sesgo conspirativo. El argumento de que “más de la mitad del voto por correo fue a fuerzas de izquierda” es una falacia estadística. La orientación del voto por correo no se decide en Correos, sino en los hogares de los votantes. De hecho, el CIS señala que las personas que votan por correo suelen ser mayores o trabajadores en movilidad, perfiles que históricamente han tendido a votar tanto a partidos de izquierda como de derecha. La idea de que el voto por correo fue manipulado porque benefició al PSOE es tan antidemocrática como absurda.
Finalmente, se intenta vincular a Díez con Juanma Serrano, presidente de Correos y amigo de Pedro Sánchez, y a su vez con Cristina Narbona e Isaura Leal. ¿Y qué demuestra esto? ¿Que hay redes de afinidad política en las instituciones públicas? Por supuesto. ¿Eso convierte cada decisión administrativa en un acto criminal? No, salvo que uno esté dispuesto a ver conspiraciones en cada nombramiento.
La obsesión con crear tramas políticas al estilo de House of Cards en España convierte cualquier organigrama en una red de espionaje y a cualquier directivo de una empresa pública en un agente secreto. Esta fantasía, alimentada por sectores mediáticos y políticos con intereses claros, sólo tiene un fin: erosionar la credibilidad del sistema democrático y del Ejecutivo actual.
No hay caso judicial abierto contra Leire Díez por ninguna de las acusaciones vertidas. No hay pruebas de que haya manipulado el voto por correo. No hay evidencias de que haya ofrecido favores a cambio de información. Lo que sí hay es una operación mediática orquestada a base de bulos, exageraciones y omisiones que busca convertir el barro en bala política.
Se puede y se debe fiscalizar al poder. Pero confundir crítica con infamia, y hechos con sospechas, no es periodismo: es propaganda disfrazada de escándalo. Y ese es el verdadero peligro.
Lo que es basura ,es el nivel político de este país de borregos.
Que importa quien vierte mierda obre el oponente político, bulos y demás falacias, la política de este país se ha vuelto el gran hermano para bajunos votantes embrutecidos.
Mientras el obrero no llega a fin de mes, el niño no como tres veces al día, la abuela se muere en su casa esperando ver al especialista,etc …
Así que nos importa un carajo todo este circo .
Lo que necesitamos son soluciones a la miseria recurrente de nuestra clase obrera, no cloaquerxs de pandereta movidos por intereses electorales y financieros.
Huelga general ya y que arden las calles!!!
Salud y anarkia