Dan de alta a la última paciente con ébola

Javier F. Ferrero

La OMS fue informada el 9 de mayo del 2017 de un conglomerado de casos, algunos de ellos mortales, de una enfermedad de origen desconocido con síntomas hemorrágicos en la Zona Sanitaria de Likati, en la provincia de Bas Uele del norte de la República Democrática del Congo (RDC), fronteriza con la República Centroafricana.

Así comenzaba la lucha contra la segunda epidemia más grande del mundo, la sede de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en África ha anunciado su fin. Ayer fue un día emotivo en Beni, una ciudad del noreste de la República Democrática del Congo (RDC). Masiko, la última paciente diagnosticada de ébola en el país, fue dada de alta.

“Permaneceremos en modo de respuesta durante el resto del período de observación”, ha escrito en su cuenta oficial de Twitter. Sin embargo, el brote no puede descartarse completamente ante la imposibilidad de monitorear casos al este del país, donde los conflictos violentos no lo permiten.

Este brote, que se ha logrado contener y no ha salido de las fronteras de la RDC, ha supuesto unas 3.400 infecciones confirmadas y más de 2.260 muertes desde que se declaró el pasado agosto de 2018, según el Ministerio de Salud del país africano.

A partir de ahora, los trabajadores sanitarios de la zona han empezado a trabajar para evitar la potencial llegada del coronavirus.

Ébola en África

La enfermedad por el virus del Ebola (EVE) es un enfermedad grave, a menudo mortal en el ser humano. El virus se detectó por vez primera en 1976 en dos brotes simultáneos ocurridos en Nzara (hoy Sudán del Sur) y Yambuku (República Democrática del Congo). La aldea en que se produjo el segundo de ellos está situada cerca del río Ebola, que da nombre al virus.

El brote de ebola de 2014-2016 en África Occidental fue el más extenso y complejo desde que se descubrió el virus en 1976. Hubo más casos y más muertes en este brote que en todos los demás juntos. Además, se extendió a diferentes países: empezó en Guinea y después se propagó a través de las fronteras terrestres a Sierra Leona y Liberia.

Se considera que los huéspedes naturales del virus son los murciélagos frugívoros de la familia Pteropodidae. El virus del Ebola se introduce en la población humana por contacto estrecho con órganos, sangre, secreciones u otros líquidos corporales de animales infectados, de chimpancés, gorilas, murciélagos frugívoros, monos, antílopes y puercoespines infectados que se habían encontrado muertos o enfermos en la selva.

Posteriormente, el virus se propaga en la comunidad mediante la transmisión de persona a persona, por contacto directo (a través de las membranas mucosas o de soluciones de continuidad de la piel) con órganos, sangre, secreciones, u otros líquidos corporales de personas infectadas, o por contacto indirecto con materiales contaminados por dichos líquidos.

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