Cyril Ramaphosa anuncia un gobierno de unidad en Sudáfrica con la oposición blanca de la Alianza Nacional

Acosado por la corrupción endémica del partido en el poder durante los últimos treinta años, por un desempleo que está en el 35%, y que alcanza el 61% entre las personas de entre 15 y 24 años de edad, con índices de pobreza inasumibles, y una diferencia que sigue siendo abismal entre la minoría blanca, el 8% de la población, y la mayoría negra.

Por Angelo Nero | 21/06/2024

El pasado 29 de mayo, tras tres décadas de mayoría absoluta del partido que consiguió tumbar el régimen de apartheid en Sudáfrica, el Congreso Nacional Africano, que lideró el desaparecido Nelson Mandela, donde, a pesar de seguir siendo la primera fuerza política del país, ha perdido a un 35% de sus votantes, y ha perdido también 71 escaños en la Asamblea Nacional, puso en un grave dilema al presidente Cyril Ramaphosa, para enfrentar su segundo mandato, o pactar con las dos grandes fracturas del CNA a su izquierda, con el el partido Luchadores por la Libertad Económica (EFF) de Julius Malena, presidente de la Liga Juvenil del CNA, del que fue expulsado en 2012; y con el ex-presidente (entre 2009-2018) Jacob Zuma, con su partido Lanza de la Nación (uMkhonto weSizwe, MK), el mismo nombre del antiguo ala paramilitar del CNA; o bien tomar el camino contrario y tenderle la mano a la Alianza Liberal (Democratic Alliance, DA), el partido de derechas que muchos votantes siguen asociando a la minoría blanca, liderado por el afrikaner John Steenhuisen.

Acosado por la corrupción endémica del partido en el poder durante los últimos treinta años, por un desempleo que está en el 35%, y que alcanza el 61% entre las personas de entre 15 y 24 años de edad, con indices de pobreza inasumibles, y una diferencia que sigue siendo abismal entre la minoría blanca, el 8% de la población, y la mayoría negra, el presidente ha decidido tenderle la mano a la derechista Alianza Liberal, para “buscar un crecimiento económico rápido, inclusivo y sostenible, sanar las divisiones del pasado y superar las desigualdades del presente”. En las filas del CNA huele a revuelta interna, mientras Julius Malena y Jacob Zuma hablan ya de traición al movimiento negro, y han prometido “hacer fracasar la alianza gubernamental dirigida por blancos”, mientras le abren los brazos a los militantes de su antiguo partido, para engrosar sus filas.

Más aún cuando el nuevo gobierno de “unidad nacional” también contará con otro viejo rival del CNA, el veterano Partido de la Libertad Inkatha (Inkatha Freedom Party, IFP), representante de la minoría zulú, que durante los años ochenta fue instrumentalizado por la policía secreta sudafricana para enfrentarse al partido de Mandela, cuando estaba dirigido por Mangosutu Buthelezi.

También se suma al acuerdo para el nuevo gobierno la ultraderechista Alianza Patriótica (Patriotic Alliance, PA), liderada por el antiguo atracador de bancos Gayton McKenzie, que ha basado la campaña electoral en mensajes contra la inmigración ilegal, y una visión proteccionista que pretende priorizar los intereses de los sudafricanos nativos. Y por último la formación socialdemócrata Good, liderada por Patricia de Lille, ex alcaldesa de Ciudad del Cabo, donde tiene su bastión principal.

Se el primero en comentar

Dejar un Comentario

Tu dirección de correo no será publicada.




 

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.