Cuba, con el pueblo como excelso valladar

Por Norelys Morales Aguilera

Norelys Morales Aguilera.─ Es variada la información que sobre la Isla han procesado los cubanos en las últimas dos semanas: la evolución de la pandemia de Covid-19, los avances de las vacunas nacionales, la apertura de los vuelos hacia el país, los esfuerzos para adelantar la estrategia de desarrollo económica y social, en medio de la crisis mundial, la producción alimentaria con el desabastecimiento por la crisis económica, la pandemia y el bloqueo. Son algunos de los tópicos a los que se añade la agresión por medio de mercenarios contra la nación. 

Pero, no hay dudas de que esta agresión ha tensado las cuerdas de la comprensión y ha llevado a la clarificación de la información, dada la intensa campaña mediática contra la Isla en redes sociales y en medios tradicionales y de la contrarrevolución. Todavía vivimos los coletazos de la Farsa de San Isidro.

Después de haber visto lo que se dice y se hace, ante la inminente partida de Donald Trump de la Casa Blanca, está claro el arreciamiento de la agresión. Tal parece que los sesudos del odio y el ataque desean dejar el campo listo para continuar sus planes, aun bajo el supuesto que Joe Biden, el triunfador, retomará la política hacia La Habana de Barack Obama, que empleó métodos más diplomáticos, pero no menos intencionados para un «cambio de régimen» en la Isla. 

Es de hacer notar que la base terrorista contra Cuba asentada en la Florida quedó fascinada con la lucha “no violenta” de Gene Sharp para la CIA y contenida en la Circular de Entrenamiento del Estado Mayor del ejército de Estados Unidos (No. 18-01 Departamento del Ejército) del 30 de noviembre de 2010.

Luego de la llegada de Donald Trump al gobierno, que decidió un cambio de comportamiento, para complacer a su base electoral en el sur de Florida, crearon una Fuerza de Tarea en Internet para Cuba. En esencia un Grupo Operativo de Internet para la subversión en Cuba, establecido para subvertir el orden interno en Cuba, siguiendo las directrices planteadas por Trump en su memorando presidencial del 16 de junio del 2017.

En el período la Isla mejoró su conectividad y penetración de Internet pese al férreo bloqueo y a los estrategas de la subversión les pareció llegado el momento de aplicar el big data y la inteligencia artificial a los procesos comunicativos en Cuba. Contaron con fondos suficientes y fueron contactando a individuos dispuestos a ser asalariados del imperio. 

Claro, los intentos de subversión vienen desde antes de Trump. Se sabe ya que Estados Unidos informó destinar más de 261 millones de dólares a proyectos de subversión contra Cuba desde 1990 hasta este año.

Según Cuba Money Project, más de 124 millones de dólares abonaron al propósito descrito como ‘participación democrática y sociedad civil’, 38 millones a ‘derechos humanos’ y 25 millones a ‘medios y libre flujo de información’.

En días anteriores se ha visto como un grupo de 13 personas atrincheradas en el barrio habanero de San Isidro, pretendieron erigirse en movimiento y de actos antisociales y supuesta huelga de hambre, lo transformaron en ataques del gobierno cubano a la libertad de expresión y a la falta de diálogo con los “independientes”. Hubo mal intencionados y bien intencionados que se congregaron en el Ministerio de Cultura para llamar a un diálogo que resultó en un chantaje.

El apetecido diálogo nunca ha faltado a la Revolución, pero hay un guion armado que siguen los que atacan a Cuba con «libertad de expresión», «violación a los derechos humanos» y creando una ficción con la leyenda negra del estalinismo. Y, por otra parte, la llamada tercera opción, que forma parte también de la estrategia de la CIA para que las personas terminen aceptando la «oposición blanda», se acostumbren a su existencia y la prefieran a la confrontacional, creciendo como un cáncer en el tejido vivo de la Revolución, hasta extinguirla.

Quienes ven la coyuntura como un capítulo más de David contra Goliat saben que en la profusión de asuntos que se viven, la única alternativa viable para la independencia y una sociedad (socialista) próspera y sustentable es no desmayar en el empeño y en saber que la Revolución Cubana vale, porque es justa, para todos y para el bien de todos y, que sobre todo, ha sabido y sabe defenderse con su pueblo como excelso valladar.  

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