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Cuarto Menguante compartió escenarios en grandes festivales con las grandes referencias del rock andaluz, Triana, Alameda, Guadalquivir, Imán, Cai, tocando incluso con Miguel Ríos.
Por Angelo Nero | 20/10/2025
1978 es un año especialmente importante para la génesis del rock andaluz, ya que salía a la luz el rompedor disco de Imán, Califato Independiente, y otro álbum imprescindible, más influenciado por el jazz rock, “Andaluza” de Vega, una apuesta por crear un panorama musical autóctono que se completaría al año siguiente con la publicación de “Recuerdos de mi tierra” de Mezquita. Aunque menos recordado, a finales de 1978 también se creaba una interesante formación andaluza, Cuarto Menguante”, formado por Paco Urizal (voz y guitarra) -que había tocado en Los Sobrinos de Popeye-, Pedrito Castro (percusión, conga y bongos), Valentín Ponce (guitarra y coros), a los que se uniría Pilo Menchen (bajo y coros) y Jesús Jiménez (batería y caja). Valentín y Pilo Menchen provenían del grupo Tiza y Humo, mientras que Jesús estaba en Los Brios.
El productor Gonzalo García Pelayo, los ficha para su discográfica Movieplay, bajo cuyo sello publicarían los seis discos Triana, y en 1980 edita el primer disco de Cuarto Menguante, un mini lp titulado “Rompehielos”. El álbum se abre con “Canción de la luna”, con una letra algo naif, pero con un desarrollo instrumental interesante, con gran protagonismo de las cuerdas. Más influenciado por las raíces andalusís es el segundo corte, un instrumental titulado “El Jovo”, compuesto por Paco Urizal y Valentín Ponce, con unos impresionantes arabescos dibujados por la guitarra flamenca y una percusión arrebatadora, que recuerda mucho al estilo de Imán. “Las niñas del espejo”, también cantada por Paco Urizal, es la más eléctrica y acelerada, y “Cuarto Menguante”, el tema más largo del disco, un instrumental con casi diez minutos, es una buena muestra de la fusión entre el flamenco y el rock. En “Madre, hay en Sevilla”, otro de los temas cantados, paseamos por la capital andaluza con un eco latino, una rumba que anima a mover los pies, y en el último tema, “La Roda”, un instrumental entre el jazz-rock y el rock progresivo, donde destaca la percusión en estado de gracia de Pedro Castro, con la influencia del sonido Guadalquivir.
Cuarto Menguante empieza a compartir escenarios en grandes festivales con las grandes referencias del rock andaluz, Triana, Alameda, Guadalquivir, Imán, Cai, tocando incluso con Miguel Ríos.
En 1981 vuelven a los estudios para grabar su segundo mini-lp con el sello Movieplay, que se llamaría “Buscando la sombrita”, donde se alejan un poco de sus raíces andaluzas, aunque son evidentes en su primer track, instrumental, “Bolero”, adaptación del tema de Maurice Ravel, con una guitarra con evidente influencia de Santana, que ese mismo año triunfaba con el lanzamiento de Zebop!. Este tema fue sacado en single, pero Movieplay retiró su promoción por conflictos con la propietaria de los derechos de Ravel. En “No quiero que me llores” abren una vía más pop en su repertorio, pero en “Peineta”, un tema de más de siete minutos, vuelven a reivindicar sus orígenes andalusís, en el que probablemente sea el mejor del disco. Buena muestra de rock progresivo también en el tema instrumental que abre la cara B, “Buscando la sombrita”, al que le sigue “Como si fueras sol” donde brilla la voz de Paco Urizal. “Monzón” es otro instrumental que recoge lo mejor de Cuarto Menguante, y para cerrar otro tema cantado, “Celeste”, donde cuentan con la colaboración de Gualberto al sitar.
Cuarto Menguante después de recorrer varios escenarios por todo el estado promocionando “Buscando la sombrita”, y entrando en las radiofórmulas (llegaron a entrar en la lista de los 40 principales) comienzan a trabajar en su tercer disco, que sería totalmente instrumental y mucho más experimental, llegando a grabar una maqueta, pero a Movieplay no te interesó el proyecto, y el grupo se disolvió.
Paco Urizal y Valentín Ponce grabaron en 1986 “The Story of Nipper”, en un proyecto llamado LUTO (La Única Tribu Organizada) muy alejado de las raíces andaluzas de Cuarto Menguante, haciendo música electrónica y experimental. El guitarrista Valentín Ponce grabó un álbum en solitario en 1995, “Mi paraíso privado”, y colabora en varias grabaciones de estudio como músico de sesión (Kiko Veneno, Raimundo Amador, Lole y Manuel…).
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