‘Crack’, los asturianos que enarbolaron la bandera del rock progresivo

‘Crack’ fue una formación creada en Gijón en 1978, que se sumergió en las atmósferas del rock progresivo y sinfónico, y que se disolvió en 1980.

Por Angelo Nero | 28/07/2025

A finales de los años setenta hubo una emergente escena de rock progresivo en el estado español, que seguirían la estela abierta por bandas británicas como King Crimson, Yes, Camel o Soft Machine. Aunque con una proyección mucho más modesta, grupos como Iceberg, Bloque, Mezquita o los efímeros N.H.U, que ya hemos recordado en estas páginas, fueron para muchos de los jóvenes que salían de la resaca de la dictadura y estaban sedientos de nuevos paisajes musicales, una parte fundamental de la banda sonora de su adolescencia. Otra de esas bandas, cuya trayectoria no alcanzó a los dos años de vida, fue Crack, una formación creada en Gijón en 1978, que se sumergió en las atmósferas del rock progresivo y sinfónico, y que se disolvió en 1980.

Crack estaba compuesto por Alberto Fontaneda (Vocalista, guitarra y flautas),Vidal Antón (bajo) -que sería sustituido por Álex Cabal-, Manolo Jiménez (batería), Rafael Rodríguez (guitarra), y Mento Hevia (teclados y voz). Este último sería el que mayor producción musical tendría tras la experiencia de Crack con grupos como Yola Línea Imaginaria, Los Televidentes, Misión Duende, o Los Locos, hasta que, a principios de los años 2000, incursionó en el folcklore astur con Gueta na Fonte, con quien grabó dos discos. Hevia continuó su trayectoria con la Orquesta Céltica Asturiana, llegando a telonear a Jethro Tull.

Crack fue un grupo que tuvo que afrontar desde el inicio los problemas con un equipo insuficiente para desarrollar las ideas que querían plasmar, así como luchar contra la deriva de las discográficas hacia proyectos más comerciales, aún así, consiguieron, gracias a la formación de Julio Castejón, Asfalto, otro de los pioneros del rock hispano, con los que habían coincidido en algún concierto, que el productor Vicente Mariscal Romero se interesara por ellos y los fichara para su sello Chapa Discos. Con él grabaron su primer y último disco “Si todo hiciera crack”.

Mento Hevia recuerda así la grabación del disco en una entrevista para la revista asturiana Atlántica XXII: “Una experiencia increíble. Fue en 1979, creo. Antes tocamos junto a Asfalto en un festival en el Ganzábal, en Langreo. Les gustamos mucho y cuando volvieron a Madrid se lo contaron al productor de Chapa Discos, “Mariscal” Romero, y éste nos llamó a entrevista, le llevamos unas cintas y acordamos fecha para la grabación. Se portaron muy bien con nosotros: pusieron a nuestra disposición piano de cola, Hammond, sintetizador ARP, Mellotrón… todo de lujo. Rebasamos el número de horas de grabación previsto, nos concedieron una extensión y nosotros pedíamos más y más, porque se nos empezaron a ocurrir ideas en el estudio, y venga… Hicimos arreglos sobre la marcha para algunos temas. Exceptuando algunas notas vocales que nos quedaron un pelín desafinadas, el disco está vigente a día de hoy.”

La grabación del disco se realizó en los estudios Audiofilm, en abril de 1979, con la producción de Mariscal Romero y con Luis Fernández Soria como ingeniero de Sonido, y contenía siete temas. Mento Hevia, había creado, como columna vertebral de este trabajo, una suite sobre El Cid, muy influenciada por el LP «The Sixth Wives of Henry VI» (A&M, 1973) del teclista Rick Wakeman, pero a Mariscal Romero le pareció que tenía una duración excesiva y troceó el tema en tres partes.

“Si todo hiciera crack” se abre con una de esas partes, “Descenso en el Mehllstrong”, una melancólica pieza instrumental con una amplio desarrollo de piano y guitarras, donde la flauta de Alberto Fontaneda se convierte en el elemento rompedor. Con influencias claras de Jethro Tull o Focus, es una buena invitación a dejarse llevar por las melodías hipnóticas de este proyecto.

En el segundo corte, “Amantes de la realidad”, destaca el dúo vocal de Alberto Fontaneda y Cani González, con una atmósfera onírica, con coros épicos, solos de guitarra y una flauta que dibuja un escenario de leyenda, para completar con una percusión que sube y baja de intensidad, haciendo de este tema uno de los más emocionantes del álbum. Remata el tema con “Cabalgando entre las nubes has vivido tú, / entrelazando sueños locos siempre he estado yo”, toda una declaración de amor etéreo.

“Cobarde o desertor”, es un alegato antimilitarista, cantada por Mento Hevia y acompañado por unos coros en falsete, muy propios de aquella época, para hacer la voz de los padres: “Volverás más serio, hecho un hombre de verdad, todas tus locuras en un año acabarán. Luego te colocas, puedes formar un hogar como éste.” y donde vuelven a alternarse en el protagonismo los teclados y las cuerdas de las guitarras, sostenidas sobre una línea de bajo muy elaborada. El protagonista del tema se debate entre ir a cumplir el servicio militar o desertar: “Yo, que nunca entendí de guerras, / que vivo sólo en mi nube sin luchar, / me encuentro con que al fin me ha llegado la hora del deber. / ¿Pero qué deberías? Si no hay deber, si nada debo a nadie más que a mí, / que sólo sé que estoy vivo / y que la vida no lo es sin libertad.”

“Marchando una del Cid” es el tema más icónico del disco, las partes I y II de la suite compuesta por Mento Hevia, que tiene una marcada influencia de Emerson, Lake & Palmer, con una instrumentación muy elaborada, y donde las voces de Mento y Alberto emergen sobre un paisaje sonoro ciertamente épico, para acompañar los pensamientos de El Cid camino del destierro: “Con el sol en la espalda y cien de mi gris, / por el rey desterrado un año estará, / Abandono Castilla, mas no por infiel, / por servir lealmente a Don Sancho, mi rey. / Lucharé, viviré, venceré, volveré.”

El sexto corte, que da título al disco, “Si todo hiciera crack”, es un larguísimo tema, de más de diez minutos, donde la protagonista es la voz de la cantante ovetense, Encarnación González, Cani, “Duerme viejo en tu rincón, / la luz del sol no te moleste. / Si tan solo hubiera un sol / de quien huir cuando despiertes”, al que le da la réplica Alberto: “Pero siempre ha sido así, / no conozco nada más / que esta jaula de cristal / que es mi cárcel, mi hogar.” El tema, como relatan los mismos Crack: “se concibió como una alegoría basada en un personaje real. Algunos años de empezar con Crack mi hermano, dos años más joven, compró en una tienda de animales cerca de donde vivíamos un hamster muy bonito. Como es frecuente, el interés inicial por el animalito fue poco a poco desapareciendo a medida que su atención pasó a intereses digamos «más maduros». Le habíamos puesto de nombre «Follardo», un nombre que nos pareció muy apropiado y gracioso teniendo en cuenta los encuentros sexuales intensivos, aunque breves, de los que suelen gozar para su placer y nuestra curiosidad en cuanto pueden estos animalitos. Follardo desgraciadamente nunca tuvo esa oportunidad.”

El disco se cierra con un “Epílogo” que pone final a la suite de El Cid, un breve instrumental protagonizado por la flauta y el piano, con un poderoso acompañamiento rítmico de guitarras y percusión.

Crack dio su último concierto en el festival 6 horas de rock de Avilés, donde compartieron escenario con La Banda Trapera, Grisú, Aviador Dro y Paraíso, en marzo de 1980, como vuelve a recordar Mento Hevia:

“Vaya día… llevábamos meses trabajando duro la vuelta del grupo con dos nuevos componentes que eran de Pucela… y ¡pufff! después de que se estropease nuestro equipo hubo que tocar con el que traía La Banda Trapera, un lío para adaptarse. Luego nos robaron tres micrófonos y al final de la noche nos enteramos todos los grupos de que los organizadores se habían pirado con la recaudación y no pagaron a nadie. Después, cuando llegamos pasada la medianoche al Palacio de Las Clotas en Contrueces, donde ensayábamos, nos encontramos que había caído un árbol en el camino impidiendo que pudiera pasar la furgoneta. Tuvimos que cargar los trastos a “puro güevo”, incluidos los bafles que pesaban como demonios, por una entrada alternativa que estaba toda llena de barro… ¡Je, je, je! Hoy me da la risa pero llegamos a pensar que había una maldición acechándonos. Aquello supuso que los de Valladolid se piraran y no volvieran. Ahí acabó Crack.”

Este disco, del que se imprimieron pocas copias y ahora es una pieza preciada por los coleccionistas, fue remasterizado y editado en CD por Sony en una tirada muy corta. En Japón se llegaron a hacer dos ediciones del disco.

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