Colombia: Duque recurre a la «amenaza terrorista» para masacrar al pueblo

Por Oriol Sabata

Desde el pasado 28 de abril, con la convocatoria de Paro Nacional, el pueblo colombiano se encuentra movilizado en las calles de las principales ciudades del país. La chispa que ha prendido la mecha es la reforma tributaria anunciada por el Presidente Iván Duque. Los sindicatos y organizaciones políticas denuncian que se trata de un paquete de medidas que atenta contra los intereses de la clase obrera. Desde la primera jornada de protesta, el 28A, la respuesta por parte de la administración Duque hacia los estudiantes, campesinos y trabajadores que repudian las recetas liberales ha sido la criminalización y la represión. Las cifras que maneja la Defensoría del Pueblo son escalofriantes: más de 800 heridos, 87 desaparecidos y 19 muertos.

El gobierno ha militarizado las calles. Las imágenes que llegan a través de las redes sociales muestran a agentes del Escuadrón Móvil Antidisturbios (Esmad) disparando con fuego real contra los manifestantes. Por si fuera poco, el Presidente del país califica como «amenaza terrorista» a los movilizados y este miércoles ofreció hasta 10 millones de pesos como recompensa (unos 2.100 euros) a quien informe sobre la identidad de los autores de «los actos vandálicos registrados». Por su parte, Diego Molano, Ministro de Defensa, ha ido más allá asegurando que existen «actos organizados y financiados por disidencias de las FARC y el ELN«

A pesar de la fuerte represión sufrida, la presión popular ha logrado por ahora que Duque retire el proyecto. Pero el Comité Nacional del Paro advierte que van a seguir las protestas. Y es que en Colombia llueve sobre mojado. El Paro Nacional no es más que la expresión de otro estallido social contra los sucesivos gobiernos que han legislado al servicio de la patronal y de organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI), en definitiva, para el gran capital. Las huellas del capitalismo se visibilizan en los altos índices de pobreza y desigualdad social que afectan a las clases explotadas. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Colombia es uno de los países de América Latina donde más ha crecido la pobreza en 2020, alcanzando el 38,7%. Si miramos al campo, la situación también resulta dramática: el acaparamiento de tierras en manos de latifundistas y la falta de una reforma agraria mantiene al campesinado en la miseria. Según el último Censo Nacional Agropecuario el 0,4% de los propietarios abarcan casi la mitad de la tierra cultivable en Colombia y la pobreza llega a un 44,7%, es decir la mitad de los campesinos están en la ruina. El paramilitarismo ha resultado ser la mejor arma de la burguesía para asesinar a líderes sindicales y campesinos que han tratado de organizarse para hacer frente a tanta injusticia y terminar con estas cuestiones de carácter estructural inherentes en el régimen capitalista.

Cabe recordar que en noviembre de 2019 ya tuvo lugar otra rebelión popular contra Duque. Hoy las marchas siguen y el pueblo colombiano parece dispuesto a seguir en pie de guerra para tomar las riendas de su destino.

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