Hubo prisioneros republicanos españoles que solo pasaron por un Stalag y a continuación fueron deportados a un campo de concentración nazi. Podía ser en Alemania pero la mayoría fue enviada al campo de Mauthausen.
los españoles republicanos que trabajaban en la fortificación de la frontera con Alemania, ni se les había pasado por la cabeza que, un día de estos, los alemanes se presentarían por aquellos lares.
El aceite de ricino corrió como la pólvora, las maquinillas de cortar el pelo o las navajas de afeitar comenzaron a hacer su trabajo en manos de salvajes que disfrutaban con su faena, al tiempo que se reían, escupían, violentaban y abusaban tanto de niñas jóvenes, como de impúberes y ancianas.
Confieso que descubrir estos campos fue una gran sorpresa para mí. Pero no se puede imaginar lo que supuso descubrir, igualmente, que detrás de los muros de esos campos también hubo vecinos del lugar donde vi la luz por primera vez: Berja (Almería).