Al margen de que la forma que adopte el golpe de Estado en construcción siempre dependerá de las estrategias de quienes buscan conseguir el poder de forma que parezca un accidente y con urnas para disfrazarlo.
¿Puede este gobierno de coalición y con apoyos externos echar el resto, es decir, lo que sea necesario, por una reforma de la ley electoral para conseguir que la foto del Congreso se parezca más, aunque solo sea un poco más, a la de quienes acuden a votar en las urnas?
El presidente de la Conferencia Episcopal, Luis Argüello, debería informar a toda la sociedad sobre si su repetida y sorprendente petición de que Pedro Sánchez dimitiera tiene algo que ver con la expectativa de que, en ese caso, se habría ahorrado la firma de un Acuerdo.
Espero que los de Trump no las hayan tirado al mar desde el avión en el que se llevaban a Maduro y su pareja, tal como hacían aquellos militares, argentinos y asesinos, a quienes Milei no puede impedir que se le note lo mucho que los admira.
Es cierto que el PP consiguió en las últimas elecciones al Congreso un incremento del 15,5% con respecto a los votos totales que había obtenido en las municipales que se celebraron solo dos meses antes, pero tal subida no le sirvió a Feijoo para gobernar.
En medio de este lío, decido reírme de los problemas de un Sánchez que en el pasado se rodeó de elementos que apostaron por él para conseguir poder y blindar así el disfrute de sus vicios y que ganaron, igual que podían haber perdido como en cualquier negocio o lotería.