El guardia civil inició una persecución para intentar detener a Josu, y le disparó con su arma reglamentaria, alcanzándole en el pecho. El joven ingresaría ya cadáver en la Ciudad Sanitaria de San Sebastián.
Su carta de presentación, “Insolencia”, se abría con guitarras distorsionadas y una percusión contundente, sobre la que cabalgaba la voz inconfundible del Drogas, con una invitación a la lujuria.
“En la RDA fui educada y aprendí a pensar y actuar como una marxista leninista. Por eso para mí lo más natural es luchar toda mi vida, igual en un país que en otro, y bajo cualquier circunstancia en las filas de nuestro partido marxista leninista.»
Bruselas parece que, tras el Brexit, no ha podido recuperar su poder de atracción, la última incorporación al club comunitario fue la de Croacia, en 2013, y este No de los islandeses ha sido acogido con preocupación por la UE.
“Josep” es una excelente muestra de cómo se pueden airear los propios fantasmas a través del arte, reflejando a la vez la brutalidad y la ternura, la derrota y la esperanza, como en esos dibujos, instantáneas de la barbarie, del dibujante catalán.
De Terrinches a Abellás, de Llamazares a Patxi Bisquert, de Yereván a Kiruna, pasando por Mota del Marqués, de Carlos Velo a José Antonio Labordeta, son muchos los territorios de la memoria, algunos comunes y otros íntimos, que recorrí a través de las páginas de Virginia Mendoza.