Cine | Una película recorre Europa…

Por José Aurelio Atenza

El 5 de mayo de este año se conmemoraban los 200 años el nacimiento de uno de los pensadores más importantes de la historia moderna; Karl Marx. Y aunque tanto su pensamiento como su figura pueden verse reflejados o atisbarse en algunos productos culturales, no existía una película sobre su historia personal, sobre su biografía, hasta que un director haitiano y tres pequeñas productoras francesas y alemanas (como si de un chiste se tratara) consiguieron sacar adelante “El joven Karl Marx”.

La proyección de la película no ha sido fácil, unir a tres productoras independientes en un rodaje realizado en tres lenguas distintas, las cuales debían dominar sus tres lenguajes principales y después hacerse un hueco en la hipercomercialización de las salas de cine propiedad de las grandes productoras estadounidenses y sus calendarios para la nueva de superhéroes, la comedia romántica predecible de turno o continuaciones de sagas que ya no aportan nada nuevo tiene que ser, cuanto menos, frustrante. Sin embargo, la película acabó viendo la luz, y pese a no hacer una gran taquilla sí que consiguió convertirse en una de las mejores películas biogáficas desde “La lista de Schindler” o “Espartaco” (más allá de la fantasía propia del cine a la hora de enfrentarse a la cotidianidad o los espacios en blanco)

La historia nos muestra atisbos del pensamiento de Marx, como sus diferencias dialécticas con Proudhon, Weitling, los hegelianos, la corriente cristiana dentro de la Liga de los Justos… pero sobre todo nos cuenta la vida de Marx y su relación con su esposa Jenny y con su amigo y socio intelectual, Engels. En todo momento se nota el contraste de clase, Friendrich Engels, hijo del dueño de una fábrica textil más eminentes de toda Inglaterra, Jenny von Westphalen, perteneciente a una de las familias más ricas e importantes de toda Alemania, que lo ha dejado todo atrás por amor a un hombre y odio a un sistema; y Karl Marx, el hijo de un judío converso que malvive con lo que le pueden pagar a base de los pocos artículos que pocas personas le quieren publicar y menos aún le pueden pagar. Es esta quizás una de las razones más interesantes para que se interese un público que no sepa gran cosa de Marx hasta la fecha, el ver reflejada la precariedad de no poder dedicarse a nada, que le tengan que ayudar sus amigos a pagar lo más ínfimo, reconocer los abusos del jefe sobre el trabajador en base a negarse a pagar un sueldo justo para obtener más beneficios. Este último parecido con la actualidad es parte además de una de las escenas más interesantes de la película en la que Marx y un socio del padre de Engels exponen su punto de vista igual que podría verlo un trabajador explotado y su jefe hoy en día.

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