Chipre, de primitiva colonia sionista a base militar para la guerra de Israel contra Gaza

Foto: Nikos Christodoulides

La reciente historia de amor entre Chipre e Israel lleva gestándose más de tres décadas. No obstante, la proximidad de esa relación no se hizo patente hasta marzo de 2011, cuando el ex presidente Dimitris Christofias, del comunista Partido Progresista del Pueblo Trabajador, realizó una visita oficial a Israel.

Por Joseph Massad | 7/07/2024

Hoy, mientras cada vez más países cortan relaciones e imponen sanciones a Israel, los lazos chipriotas con este país siguen reforzándose.

La semana pasada el líder de Hezbolá, Hassan Nasrallah, amenazó a Chipre en un importante discurso televisado con una acción bélica si sigue manteniendo su cooperación militar con Israel, cuyo ejército se ha estado entrenando en el país isleño para un ataque contra Líbano.

Nasralllah no se anduvo con rodeos: “Abrir los aeropuertos y las bases chipriotas al enemigo israelí para que ataque Líbano significaría que el gobierno chipriota toma parte en la guerra y por la tanto, la resistencia se ocupará de él”.

De hecho, los chipriotas no sólo han acabado siendo amigos íntimos de Israel sino también aliados relevantes de EE UU. El ministro chipriota de Asuntos Exteriores, Constantinos Kombos, visitó EE UU el 17 de junio y coordinó con el secretario de Estado, Antony Blinken, el papel que los estadounidenses han asignado a Chipre en la actual situación de Oriente Próximo.

En respuesta a Nasrallah, el presidente de Chipre, Nikos Christolides, negó cualquier implicación de su país en la actual guerra genocida de Israel contra los y las palestinas y en su guerra contra Líbano. Chipre señaló asimismo que no tiene control alguno sobre las dos bases militares británicas estacionadas en el país y que cooperan militarmente con Israel.

Sin embargo, Kornelios Korneliou, embajador chipriota en Israel, respondió de forma más hostil a Nasrallah. Reafirmó la estrecha relación entre Israel y Chipre que, concluyó alegremente, debía desagradar al dirigente de Hezbolá.

Una ‘historia de amor’

La reciente historia de amor entre Chipre e Israel lleva gestándose más de tres décadas. No obstante, la proximidad de esa relación no se hizo patente hasta marzo de 2011, cuando el ex presidente Dimitris Christofias, del comunista Partido Progresista del Pueblo Trabajador, realizó una visita oficial a Israel.

Benjamin Netanyahu correspondió y, en 2012, fue el primer ministro israelí que realizó una visita oficial a Chipre.

Aunque en un principio los principales intereses comunes parecían estar relacionados con las reservas de gas del Mediterráneo situadas entre Chipre y las costas del Mediterráneo oriental, la cooperación iba a incluir mucho más, también la asistencia de Israel para que las relaciones entre EEUU y Chipre se intensificasen.

El dirigente izquierdista de Chipre no fue el único miembro de la izquierda europea que fomentó estrechar vínculos con Israel. La misma cordialidad manifestó desde que el partido izquierdista Syriza llegó al poder en Grecia en 2015. En 2021 Chipre y Grecia participaron en maniobras navales con Israel.

Pero aunque Chipre ha empezado su acercamiento a Israel recientemente, los cristianos y judíos sionistas llevan mucho más tiempo involucrados en los asuntos chipriotas.

Tras la toma de Chipre por los británicos en 1878, el London Jewish Chronicle escribía:

“Chipre fue una vez base de una floreciente colonia judía para judíos… ¿Por qué no podría volver a serlo?”.

El artículo llamaba a que los judíos de Palestina y de la Gran Siria emigraran a la isla, pues Chipre

“[…] les brinda los mismos tentadores atractivos que ofrecía a los judíos de antaño, más incluso. Está a un día de navegación del continente. Y por primera vez en la historia del mundo, los judíos de Palestina tienen la oportunidad de vivir bajo las benefactoras instituciones del más ilustrado y liberal de los gobiernos [el de Gran Bretaña] sin tener que someterse al dolor de emigrar a climas lejanos ni renunciar a su modo de vida oriental”.

Los británicos se anexionaron Chipre en 1914, cuando los otomanos se unieron a las Potencias Centrales; Chipre se convirtió en colonia de la corona británica en 1925.

¿Una colonia sionista?

Los sionistas siempre se han referido a las antiguas colonias hebreas de Chipre –cuyo antiguo nombre hebreo (que aún se utiliza en hebreo moderno) es “Kafrisim”–, incluidas Pafos y Salamina, como precedentes para la futura colonización. Sin embargo, fueron los israelitas-británicos quienes se convirtieron en el grupo protestante británico que con más entusiasmo favoreció la colonización judía.

Fundado en 1874, el grupo estaba integrado por fervientes sionistas que pretendían enviar judíos a “Tierra Santa”. Fundaron el Fondo Sirio de Colonización (también conocido como Sociedad para el Socorro de los Judíos Perseguidos), que recibió donaciones en Inglaterra y pudo comprar tierras cerca de Palestina.

Comenzaron por enviar inmigrantes judíos de Europa del Este desde Inglaterra a sus nuevas colonias. La primera colonia judía se estableció en la ciudad portuaria de Latakia, en el noroeste de Siria, en 1882, pero no duró más que un año. En 1883 los colonos judíos de Latakia y otros colonos judíos de Rusia fueron trasladados a Chipre para establecer allí una colonia judía. La crearon en el suroeste de la isla, cerca de la localidad de Kouklia. Pero a los colonos no les gustaban las labores agrícolas y decidieron marcharse en 1884.

Chipre ya había despertado el interés de Davis Trietsch, un activista judío alemán protosionista.

En 1893, Trietsch expresó interés por lo que debía hacerse con Chipre:

“[…] Aquí había una tierra con la que los ingleses no sabían qué hacer, mientras que, por otro lado, los judíos buscaban por todas partes un lugar de asentamiento para sus hermanos […]. Chipre estaba muy próxima a Palestina. Yo sabía que entre los judíos existía el deseo de colonizar Palestina pero eso… no podía llevarse a cabo por la posición del gobierno turco. Me pareció entonces que la idea natural y hermosa de un retorno a la Vieja Tierra podía muy bien combinarse con una colonización de Chipre, independientemente de que Inglaterra permaneciera o no allí”.

Cuando conoció el panfleto del fundador del sionismo Theodor Herzl, “El Estado de los judíos” publicado en 1896, Trietsch se animó y viajó para asistir al primer Congreso Sionista en Basilea en 1897. Pocas semanas después de la conferencia escribió a Herzl sobre su idea y mantuvo con él una correspondencia continua sobre la cuestión.

Con el apoyo de Herzl, Trietsch asistió al Tercer Congreso Sionista de 1899 para tratar la cuestión aunque pocos estuvieron de acuerdo con él. En el V Congreso Sionista de 1901 defendió la concepción de la “Gran Palestina”, de la que Chipre formaría parte. Por tanto, la colonización de la isla sería parte del proyecto sionista y no una alternativa al mismo. Fue entonces cuando Chipre se convirtió en una ubicación potencial para la colonización judía.

La ‘Gran Palestina’

En 1897 la Asociación para la Colonización Judía (Jewish Colonisation Association, JCA) había establecido una colonia judía en Chipre para judíos rusos a los que se unieron colonos judíos rusos procedentes de Palestina. La colonia de Margo-Tchiflik, a 14 km de Nicosia, contaba con menos de 200 habitantes y acabó siendo desmantelada en 1927 cuando sus colonos optaron por colonizar Palestina en su lugar.

Poco después de que Herzl, fundador de la Organización Sionista Mundial, identificara a Gran Bretaña como el patrocinador ideal para la colonización judía, entró en conversaciones privadas con funcionarios británicos. Fue concreto sobre por dónde debía comenzar la colonización judía. Cuando Herzl se reunió con el secretario colonial británico Joseph Chamberlain, propuso Chipre (donde la JCA ya tenía una colonia), al Arish (egipcia) y la península del Sinaí.

Chamberlain, cristiano sionista y antisemita opuesto a la inmigración judía de Europa Oriental a Gran Bretaña, simpatizó con la idea aunque afirmó que Gran Bretaña no expulsaría a los griegos y «musulmanes» de Chipre en beneficio de los colonos judíos.

Herzl explicó su plan de establecer una “Compañía Judía Oriental” con un capital de 5 millones de libras (24,5 millones de dólares) para colonizar el Sinaí y al Arish, dinero que atraería a los chipriotas: “Los musulmanes se marcharán, los griegos venderán gustosos sus tierras a buen precio y emigrarán a Atenas o a Creta”.

Sin embargo, dadas las reservas de Chamberlain sobre expulsar a los chipriotas, la alternativa egipcia resultó más práctica. Herzl y otros sionistas viajaron a Egipto en 1903. Se reunieron con el gobernador colonial británico, Lord Cromer, para negociar la colonización judía del área entre entre el Nilo y el canal de Suez.

Pero el proyecto no se materializó debido a las áridas condiciones de la zona, una conclusión a la que llegaron los enviados sionistas a la región. Herzl y Trietsch se enfrentaron durante el Sexto Congreso Sionista de 1903 por abandonar los proyectos de la Gran Palestina de Chipre, Sinaí y al Arish. Esto ocurrió ante una nueva oferta británica de Uganda para la colonización judía, un territorio que no formaba parte de la “Gran Palestina” imaginada por los sionistas. Los planes para Chipre tampoco llegaron a materializarse.

Después de la Primera Guerra Mundial los sionistas obtuvieron el patrocinio de Gran Bretaña para su proyecto de colonización en Palestina. Lo cierto es que los sionistas hicieron un provechoso uso de los métodos que el colonialismo británico utilizó en Chipre para dividir a los chipriotas musulmanes y cristianos.

En enero de 1922 el alto comisionado sionista británico en la Palestina del Mandato, Herbert Samuel, se inventó una nueva oficina sectaria para los palestinos musulmanes a la que denominó Consejo Supremo Musulmán cuya finalidad era quebrar la solidaridad intercomunitaria entre musulmanes y cristianos palestinos. Tomó como modelo la política colonial británica aplicada anteriormente a los musulmanes nativos de Chipre.

Estado paria

Antes de que Chipre adoptara la toxicidad prosionista de la UE como ha hecho Grecia, había defendido históricamente a los palestinos y sus derechos, y reconocía al Estado de Palestina. Su posición pro-palestina era tal que en 1993 Israel declaró a la primera dama Androulla Vassiliou, esposa del presidente chipriota George Vasiliou, persona non grata en Israel cuando una delegación encabezaba por ella intentó reunirse con Yaser Arafat, presidente de la Autoridad Palestina, a quien los israelíes habían puesto bajo arresto domiciliario en el edificio de sus oficinas de Ramala.

Hoy, cuando cada vez más países cortan relaciones con Israel y le imponen sanciones, las relaciones chipriotas con la colonia de asentamiento que es Israel siguen reforzándose. El aislamiento del país y su transformación en un Estado paria a escala internacional parecen irrelevantes para la posición de Chipre. Si los chipriotas realmente encuentran la colonización judía y las guerras genocidas israelíes en toda Palestina tan inobjetables como para mantener sus cálidas relaciones y la cooperación militar, tal vez puedan ofrecer su propio país a la colonización judía y revivir los sueños sionistas de apoderarse de la isla. Sobre todo porque es la propia embajada de Chipre en Tel Aviv la que celebra las antiguas colonias hebreas en su país. Extrañamente, no parece elogiar las de Kouklia o Margo-Tchiflik.

Tal vez, dada la buena acogida chipriota, los sionistas podrían hacer un nuevo llamamiento “al retorno” de los judíos modernos a las antiguas colonias hebreas de Kafrisin y a las más recientes y sionistas de Kouklia y Margo-Tchiflik. Así podrían reducir su incesante colonización de las tierras de los y las palestinas.


Joseph Massad, jordano de origen palestino, es profesor de Política e Historia Intelectual Árabe Moderna en la Universidad de Columbia, Nueva York. Es autor de numerosos libros y artículos académicos y periodísticos. Entre sus libros destacan Colonial Effects: The Making of National Identity in JordanDesiring ArabsThe Persistence of the Palestinian Question: Essays on Zionism and the Palestinians, y más recientemente de Islam in Liberalism. Sus libros y artículos se han traducido a una docena de idiomas.

Este artículo fue publicado originalmente en Middle East Eye y traducido al castellano por Loles Oliván Hijós para viento sur.

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