Chica Sobresalto: ‘Realmente la gente por lo que está agobiada es porque no llega a fin de mes’

Entrevistamos a Maialen Gurbindo, que con su proyecto Chica Sobresalto comienza su Gira Sísmica 2026, para darnos a conocer su cuarto trabajo: «Información sísmica».

Por Angelo Nero | 5/02/2026

“Información sísmica”, el cuarto álbum de Chica Sobresalto se abre paso en el paisaje sonoro estatal como un terremoto, te sacude, abre la tierra bajo tus pies y te deja al borde de ese abismo al que ya te había asomado con su “Mala feminista”, cuando advertía: “Que nadie vuelva a decirme que soy un puto ser de luz o voy a estallar.” Creado en 2017, en la localidad navarra de Villaba, el proyecto liderado por Maialen Gurbindo, está formado por Ander Arlegi (bajo), Ibai Sanz (guitarra), Gorka Cía (guitarra) y Aritz Legarrea (batería). Desde entonces han sucedido muchas réplicas de un seísmo en la biografía de Maialen y de su alter ego, desde su participación en Operación Triunfo hasta el éxito de su segundo álbum, “Sinapsis”, que alcanzaría el número uno en ventas en España, su participación en el documental de RTVE “Susana y el sexo”, la publicación de su libro “El arte de ser mediocre” o el abandono de la banda de Ibai Sanz y la entrada de Marta Iricibar al piano, o la participación en el Benidorm Fest. Hablamos con Mailen Gurbindo, Chica Sobresalto sobre su último trabajo, sobre canciones y festivales, sobre música y literatura.

En una entrevista que te hizo hace años el escritor Patxi Irurzun decías: “Me inventé a Chica Sobresalto para hacer todo lo que a Maialen le daba vergüenza”, ¿hace falta tener madera de súper heroína para hacerse un hueco en el panorama musical de este país?

Por supuesto que si, porque es muy difícil, creo que el mayor superpoder es la paciencia, y sobre todo también creer en lo que haces. Muchas veces las cosas no salen bien, son más la que no salen bien que las que si, y hay que estar todo el tiempo con mucha constancia, y eso me parece de súper heroína y más en esta época de la inmediatez.

A pesar de que Chica Sobresalto se identifica contigo, detrás tienes una banda que te ha respaldado desde el principio, ¿qué importancia tienen ellos en el proyecto? ¿cómo fueron los inicios de Chica Sobresalto?

Para mí tienen toda la importancia. Creo que Chica Sobresalto arranca mucho antes de que yo quisiera hacer este proyecto, porque yo les conocí tocando en otros proyectos, y me parece súper bonito que con quince, dieciséis años ya estés metiéndote en todo lo que te apetezca, porque en esa edad hay una cosa maravillosa, y es que no tienes objetivos de nada, simplemente disfrutarlo, y de ahí nacen cosas maravillosas. Les planteé esto y, de repente, nos fuimos a grabar a un estudio chiquitito de Guipuzkoa. Yo me levantaba a las seis de la mañana para preparar tortillas y ensalada de pasta para todos, para poder comer cuando grabábamos, y ellos creyeron en mi movida, tan loca, desde el principio y siguen ahí después de un poquito más de diez años. Para mi tienen toda la importancia y, además, son mis personas favoritas.

De Operación Triunfo al Benidorm Fest, ¿qué importancia tiene este tipo de programas y festivales para darle visibilidad a un proyecto musical como el vuestro?

Muchísima. Yo estoy muy agradecida porque es muy difícil conseguir una oportunidad así, y yo no he tenido una, sino dos, que es algo que le pasa a muy poca gente. Es maravilloso, porque te da un foco que es muy difícil de conseguir, que estamos todas las artistas intentando que nos hagan caso. El otro día subí el setlist de la gira, y había algún comentario que decía: que pena que esto ya no sea un secreto, pero es que ya casi no podemos tener secretos, tenerlos o guardarte una información es un privilegio de las artistas que no lo necesitan. Que te den este foco para enseñar tus canciones, en prime time, en televisión, en formatos que los ve muchísima gente, es un regalazo, porque te están dando lo más valioso que es la atención. Creo que es súper importante, y que se generan también amistades y colaboraciones, y cosas muy bonitas.

Y ya que estamos, si te apetece mojarte, ¿qué te parece que RTVE haya decidido no participar en Eurovisión?

Me siento súper orgullosa de nuestra televisión pública, que haya interpuesto los derechos humanos básicos a un festival. Estoy muy orgullosa, la verdad. Creía que iba a pasar, y así fue, así que estoy muy contenta.

“Mala Feminista” fue el tema elegido para presentarte en el Benidorm Fest, una canción que derrochaba honestidad, pero que también podía ser tachado como políticamente incorrecto, ¿había ánimo de provocar o simplemente estabas poniendo sobre la mesa lo que sentías al escribir esta letra?

En el momento que arranco la canción era simplemente un vaciarme, y cuando decido publicarla y, sobre todo, presentarla al Benidorm Fest, hice un ejercicio de intentar mostrar mi contradicción, que creo que también es muy importante en este momento tan polarizado decir: yo pienso así, soy una persona feminista, pero a veces siento esto tan tóxico. Me parecía muy bonito, y sobre todo si de lo que no se habla no existe, de todos esos pensamientos que nos prohibimos, unos más peligrosos que otros, porque avanzan sin que seas consciente de ellos. Da mucho susto, da mucho vértigo, y te expones a que te digan cosas, pero soy muy partidaria de decir las cosas que molestan, porque puedes generar emociones en las personas, y sobre todo en generar hermandad en ser contradictorias, y en ser, a veces, un poco tóxicas.

En “Virgen de la luz”, uno de mis temas preferidos de tu disco, haces un ejercicio de memoria, te sumerges en tus raíces un homenaje a las mujeres de la generación de tu abuela, ¿cómo surge esta canción y cómo fue la grabación del vídeo que dirige, como en “Mala Feminista”, Fran Granada?

Lo del vídeo fue súper emocionante. En los rodajes, lo típico, ponen una pantallita para que se vea lo que estás grabando, y nosotras estábamos en unas sillitas, tapaditas con una manta, mirando la pantalla y en cuanto vimos a la mujer que hacía de mi abuela, fregando el suelo, de repente se nos encogió el alma a todas, y nos pusimos a llorar, porque fue muy bonito. Creo que aquí hay un tema muy grande, que siempre se les ha aplaudido a los hombres que lucharon, que está muy bien, pero ¿qué hay de todas esas mujeres que estaban detrás de esa lucha y como les afectó a ellas, y, sobre todo en ese momento, ese patriarcado tan heavy, que no les permitió aprender a leer y a escribir? Que es algo que genera muchísima desigualdad, y que les ha quitado la opción de expresarse. Y aún así toda la memoria histórica que tenemos es gracias a que ellas estaban contando esas historias sobre hombres. A mí que desde pequeña siempre me ha llamado mucho la atención que mi abuela no supiera leer ni escribir, en el momento que mi madre me enseñó cartas de mi abuelo, pensé que si eran de la misma clase social, bajísima, él si sabía, ¿qué hay detrás de todo esto? Y que poco fortuito es.

Y luego pensando en la tierra, en Extremadura, un sitio en ocasiones muy olvidado, y con esta referencia a Extremoduro, y que ahora, después de que se fuera Robe, ha cobrado más emocionalidad, me hacía mucha ilusión. Para mí también es una de mis favoritas.

“Se me han saltado los puntos de todas las heridas” dices en “Llorando con Bad Gyal”, ¿cuánto dolor puede haber en una trinchera pop?

Muchisísimo y al revés, no, es esconderte detrás. Cuando Iván Ferreiro escribe esto de la trinchera pop me pareció la cosa más poderosa que había leído en mi vida. También lloré muchísimo con la última canción de su disco, porque me parece que la cultura, el entremetimiento, ya sea un libro súper denso o un reality de la tele que te hace desconectar un rato, que mejor trinchera tenemos hoy en día. En la época de mayor depresión que he vivido, lo que más hacía era ir a ver comedia, muchas veces yo sola, a ver cómicos y cómicas probar texto, y era lo único que me sacaba un rato de ese agujero en el que yo estaba. Me pareció tan potente, que me motivó muchísimo a escribir “Llorando con Bad Gyal”, precisamente hablando de eso. Y me parece súper bonito, y súper necesario.

Yo no sé que tenéis en Galicia, pero es fantástico, es una maravilla de persona, de músico, de compositor. Me lo he cruzado varias veces y no se puede ser más majo, más honesto. Un ratito con él es como un master. Cuando estábamos viendo su concierto en el Beat, que es un festival que me encantó, le dije a mi amiga y pianista Marta: quiero ser como él. Y ella me dijo: ¿cómo él? ¿qué cosa te gusta de él?. No lo sé, déjame pensar, le contesté. Y al rato le dije: libre, quiero ser igual de libre que él.

En “Casa 16” te inspiraste en el libro “Te encontré en Bissau” de Sonia Cámara, ¿cómo nació esta canción que tiene una deslumbrante percusión tribal detrás? Por otra parte, son muchos las referencias literarias en tus canciones, ¿qué influencia ejercen los libros en tu música?

La verdad es que toda, porque en estos últimos años he leído más que lo que he escuchado de música, o lo que he visto de series o películas. Ha sido mi mayor referencia en este disco, todos los libros que me he leído, que han sido un montón, porque cuando me obsesiono con algo, me obsesiono muy fuerte, y justo coincidía que soy amigo de Du, del marido de Sonia Cámara, y de sus hijos, que son fantásticos, y antes de que saliera el libro Du me dijo que le gustaría que escribiera una canción sobre el libro, me pasó el manuscrito y tuve el honor de leerlo mucho antes de que saliera, y aunque él pretendía que hiciese algo en casa, con la guitarra, en cuanto me puse a ello le dije que me encantaría hacer una canción, producirla, y meterla en el disco, si le parecía bien. Y le pareció bien, y fue un ejercicio súper bonito, porque Sonia falleció y podría parecer que es una historia sobre la enfermedad, o sobre ese final tan triste, pero en realidad es un libro de amor y de romper fronteras, y me parecía muy guay meterme ahí. Fue muy difícil, la verdad, y gracias a Ed is dead, que produjo esta canción, y que hace unas percusiones increíbles, hizo esta cosa tan tribal que quería que se acercara un poco a las raíces de Du, que es de Guinea Bissau. No sé si lo hemos conseguido, pero para mi la sensación si que es esa.

Realmente es una canción que te transporta a otro continente, y tiene un brillo especial dentro del disco.

Pues esa era la intención, cuanto me alegro. Y si, es muy distinta, y tiene a la vez mucho que ver con “Virgen de la luz”, porque también cuenta una historia que yo no he vivido, y me parece que las une mucho. Y yo animo a todo el mundo a que se lea el libro porque hay un mensaje para la vida muy guay, y si leemos el libro nos podremos parecer un poquito más a Sonia. Ojalá todo el mundo se pareciera un poquito a ella.

Además de tu carrera musical te has lanzado también al mundo editorial, con la publicación de “El arte de ser mediocre”, un libro que salió de una depresión muy fuerte que sufriste, y que hiciste con “el zumo de tus tripas” ¿crees que hablar de salud mental sigue siendo un tema tabú?

No se si es un tema tabú. Es verdad que cada vez se ha ido hablando más de ello, pero creo que se han creado como pequeños tabús alrededor. Se puede hablar de tener un poquito de ansiedad, o de estar un poquito triste, pero realmente cuando tu dices en público que te has pasado meses, y que alguna vez vuelve a tu cabeza, la idea del suicidio, de acabar con tu vida, eso ya incomoda más. Yo la verdad es que no lo hice para nadie, ni para mejorar nada, sino que lo hice para mi, porque lo necesitaba, y se que me parece importante, y sobre todo acercarlo a las vidas de la gente “normal”, porque si una influencer te está hablando de su agobio porque tiene cuatro eventos, realmente la gente por lo que está agobiada es porque no llega a fin de mes. Entonces, me parecía bonito acercarme desde ese lado, siempre reconociendo mi privilegio de poder hacerlo.

“Se me ha agotado la batería social para siempre / Soy adicta al placer inmediato yonki del sexo, Cerveza y tabaco. / Me despierto arañada por todo el cuerpo me hago daño hasta cuando duermo. / Me he equivocado tantísimas veces que ya ni las cuento.” Dice un fragmento de “Bienestares Malestares”, ¿Es difícil mantener el equilibrio cuando te subes a un escenario y te expones a la mirada de los otros?

Es difícil, pero a mi me genera muchísima adrenalina, y siento mucha cercanía con la gente que me está viendo en ese momento. Es como que se genera una intimidad muy extraña, porque es con mucha gente que no conoces de nada, y me siento más libre con esas personas, que con ciertos entornos de mi vida. Hay veces que me cuesta menos cantar una canción y destriparme en el escenario, que no sé porque tengo esa necesidad, pero la tengo y lo hago, y luego esas mismas cosas las digo en terapia con la boca pequeña, con mi psicóloga, que es el lugar más seguro del mundo. O mis padres que me han dicho: oye, Maialen, esto que dices en esta canción o esto que hemos leído en tu disco, que? Y me da vergüenza, pero sin embargo no me da vergüenza cantarlo en los conciertos. Me parece curioso, y también súper bonito que pase esto.

“Bella rareza” es una reivindicación de lo cotidiano, una invitación a ver los días grises con ojos de arcoíris, ¿en que cosas ves esa bella rareza?

Me doy cuenta en la probabilidad que había de que mi perro Murphy acabara viviendo conmigo. Un galgo que nace en Jaén, que le atropella un coche, que se podía haber muerto allá, pero que una persona increíble lo rescata y al final lo acabo adoptando yo, y que es lo mejor que me ha pasado en mi vida. Estas pequeñas cosas que es muy poco probable que ocurrieran y que han ocurrido, y que es maravilloso. Y luego, las cosas pequeñas son las que nos hacen felices a todas, aquí si que creo que hay una sensación súper universal, de lo mucho que te puede arreglar el día que tu amiga te haga la cena. Me parece apasionante como las personas seguimos emocionándonos por una carbonara rica, sabiendo que nos vamos a morir. Esta me parece la cualidad más increíble del ser humano.

En un mundo donde cada vez más buscamos la afirmación de nuestros pequeños o grandes proyectos, y donde el algoritmo ejerce su dictadura, ¿temes quedarte, en algún momento “Fuera de la fiesta”, como dice tu canción?

Todo el rato. Además tengo la sensación de haber nacido fuera de la fiesta, de llegar tarde siempre. Hice esta canción con Zahara y Martí, y les decía: es que yo siempre me visualizo cómo yendo corriendo a una fiesta de gente súper guay y cuando llego solo hay vasos vacíos, y está todo sucio y ya no queda nadie. Y es la sensación que tengo. Además, en este mundillo, en el que parece que el fracaso tenga que silenciarse, en el que solo se venden sold outs, y lo bien que le va a todo el mundo, creo que si todas explicáramos que nos sentimos un poco fuera de la fiesta, todo sería más fácil.

En ese juego de “Amor / Desamor” de esas canciones que parecen dos caras de la misma moneda, recorres desde un extremo al otro de tu geografía emocional, ¿al fin y al cabo, las canciones son una suerte de cuaderno de bitácora donde registrar tus sentimientos?

Creo que sí, de hecho yo lo utilizo así, quizás para muchas personas no es así, pero en mi caso es lo mejor que se hacer: sintetizar eso que estoy sintiendo, sabiendo que es una cosa universal, y que va a haber personas que lo hagan suyo o que empaticen con ello. A mi me parece súper bonito y además no se hacerlo de otra manera, así que lo seguiré haciendo.

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