C’est comme ça que je t’aime: un ménage à quatre noir

una pareja de sicarios con inclinación a quedarse en calzoncillos, curas que imponen depravadas penitencias, la piscina donde se fraguan infidelidades, crímenes y venganzas, una pacífica embarazada con una inesperada habilidad para matar

Por Angelo Nero

Dirigida por el quebequés Jean-François Rivard –que dirigió junto a François Létourneau, “Les invincibles” y “Série noire”- esta disparatada comedia negra, nos lleva a la década de los setenta en Sainte-Foy, una pequeña población a las afueras de Quebec, donde dos parejas en crisis, la formada por Gaétan (interpretado por el propio Létourneau) y Huguette Delisle (Marilyn Castonguay), y la que componen Serge y Micheline Paquette (Patrice Robitaille y Karine Gonthier-Hyndman), entran, un poco por casualidad, en el mundo del crimen organizado, hasta convertirse en una “auténtica banda” que aterroriza a la población con una serie de crímenes encadenados.

François Létourneau relataba en una entrevista que se inspiró en su infancia en Sainte-Foy para escribir el guión, y para crear el personaje de su mujer, Huguette, tomó como referencia a su propia madre: “Al principio, sentimos que Huguette está atrapada en una vida que no le gusta. Ya no ama a su marido. Después, prospera cometiendo delitos. Mi mamá tiene una historia completamente diferente, pero es parte de esa generación de mujeres que tuvieron carreras y vidas familiares difíciles. Era el momento en que los hombres no hacían mucho cuando volvían a casa del trabajo. Cuando era más joven, sentí que mi madre se enojaba por eso.”

Una dependienta del departamento de lencería, en unos grandes almacenes, que quiere liderar un grupo marxista feminista, su compañero de la sección de caza que tiene un arsenal de armas de guerra en casa, una pareja de sicarios con inclinación a quedarse en calzoncillos, curas que imponen depravadas penitencias, la piscina donde se fraguan infidelidades, crímenes y venganzas, una pacífica embarazada con una inesperada habilidad para matar… la galería de personajes y situaciones disparatadas convierten a esta comedia negra en una de las producciones más originales, sangrientas y divertidas que nos han llegado desde el territorio francófono de Quebec, con muchos guiños a los hermanos Coen, pero con un guión todavía más hilarante de lo que podrían escribir los autores de “Fargo”, en el que se mezclan también ingredientes del cine de Tarantino o de Scorsesse, aunque realmente, esta podría ser una parodia del universo creado por Vince Gilligan, pasado por el tamiz de la comedia.

El punto de partida de la historia de “C’est comme ça que je t’aime”, que aquí han traducido, no con mucha fortuna, como “Felizmente casados”, es la partida de los hijos de los Paquette y los Delisle a un campamento de verano, lo que les deja tiempo para intentar recomponer los pedazos rotos de sus matrimonios, aunque el camino para ello les habrá de unir en un destino accidental: el del crimen organizado, al que se les unirán un puñado de personajes que le irán dando la forma de una terrible banda que disputará las redes del narcotráfico y de la extorsión hasta los mismísimos capos de Montreal.

Con diálogos brillantes y mordaces, y una estupenda banda sonora, que encabeza la canción de Mike Brant que le da título, acompaña esta galería de crímenes caseros, y es otro de los aciertos de la serie, así como la fantástica recreación de los ambientes de los sesenta, que la convierten en una de las apuestas para salir del letargo navideño, y comenzar el nuevo año con un deseo: que llegué la segunda temporada de “C’est comme ça que je t’aime.”

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